La descomposición de los alimentos se debe a la acción de microorganismos como bacterias y está influenciada por factores como la temperatura, humedad y tiempo. La descomposición puede causar intoxicación si se consumen alimentos descompuestos y traer síntomas como náuseas y diarrea. A lo largo de la historia se han usado métodos como la salazón y refrigeración para retrasar la descomposición mediante la prevención del crecimiento microbiano.