Esta malformación congénita ocurre cuando los tejidos que darán origen al labio superior y paladar no se fusionan correctamente durante el desarrollo embrionario, resultando en una hendidura o fisura. Puede presentarse como labio leporino unilateral o bilateral, o como fisura palatina completa o incompleta. El diagnóstico ecográfico requiere cortes coronal y transversal de la cara y boca para visualizar cualquier defecto en el labio o paladar.