El método TEACCH se desarrolló en la década de 1970 para tratar y educar a niños con autismo. Su objetivo es maximizar la adaptación de cada persona mediante el desarrollo de sus habilidades y la estructuración del ambiente a través de la enseñanza estructurada con apoyos visuales. Implementa principios como la organización espacial, el uso de agendas individualizadas, rutinas flexibles y la individualización de tareas.