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1.- REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: APARECE LA MÁQUINA DE HIERRO
2.- EL IMPACTO DEL FERROCARRIL
3.- EL ARTE FASCINADO POR LA MÁQUINA
4.- EL TREN, UN LUGAR PARA LA EMOCIÓN
5.- EL TREN EN LOS CARTELES Y EN LA FOTOGRAFÍA
6.- VIAJEROS AL TREN: soledades, encuentros, despedidas…
EL TREN COMO SÍMBOLO DE LA VIDA: ORIGEN, TRAYECTO Y DESTINO
Grabados originales de la locomotora de
vapor inventada por Stephenson en 1825
A lo largo de la historia se realizaron
diversos tipos de transporte por
tracción animal sobre raíles de madera,
pero la verdadera revolución del
transporte no se produce hasta finales
del siglo XVIII y el siglo XIX, a partir de
una serie de innovaciones entre las que
destaca la sustitución de los raíles de
madera por los de hierro y la
aplicación, por parte de George
Stephenson, de la máquina de vapor
(inventada por Watt en 1770) a la
locomotora.
La primera línea ferroviaria se llevó a
cabo entre Liverpool y Manchester, en
1830.
La reacción de la sociedad ante el
nuevo invento fue de enorme
escepticismo. A través de los medios de
comunicación se manifestaba la
desconfianza de un fenómeno que
transformaría para siempre la vida.
“Los caminos de hierro reemplazarán pronto a los demás medios de
transporte, y servirán lo mismo para el rey que para el último de sus
vasallos. No está lejos el tiempo en que será más ventajoso para el
operario ir a su trabajo en tren que marchar a pie. Habrá dificultades,
pero tú verás con tus ojos, hijo mío, lo que estoy ahora prediciendo.
Estoy de ello tan seguro como de que estamos vivos”.
“No vale la pena ocuparse de los visionarios que pretenden
reemplazar las diligencias. ¿Hay algo más absurdo y ridículo que decir
que una locomotora nos hará viajar el doble de rápido que una
diligencia? Si alguien quisiera viajar tan velozmente, más vale ponerlo
en la boca de un cañón y lanzarlo así de una comarca a otra…”.
“¿Será capaz el ser humano de resistir tanta velocidad?”
Stephenson estaba seguro del futuro que esperaba al mundo con la
utilización del ferrocarril. Su invento había llegado para quedarse.
Así se lo describía a su hijo:
El ferrocarril es la punta de lanza en la revolución de
los transportes. Comienzan a investigarse nuevos
medios de locomoción… y llegarán el barco de vapor,
el automóvil, el avión… que ya formarán parte de las
vivencias cotidianas de los ciudadanos y no dejarán de
perfeccionarse.
Nada será igual para el ser humano, nada será igual
para el arte. La máquina se incorpora a su universo
creativo. La máquina se convierte en objeto de
representación artística. El cine, la fotografía, las artes
plásticas, la música y la literatura convertirán al tren
en protagonista de sus obras...
LOS HERMANOS LUMIÈRE
inmortalizaron el momento histórico
con “La llegada del tren a la ciudad“.
En enero de 1896, en una de las
primeras sesiones cinematográficas
de los hermanos Lumière en un café
parisino, el público se levantó
aterrorizado de sus sillas ante la visión
de una enorme locomotora
aproximándose de manera inexorable
hasta los límites de la pantalla.
El ferrocarril se convirtió en un escenario icónico para el cine. Lugar ideal para el
despliegue de un enorme caudal de sentimientos. Despedidas, encuentros y
desencuentros, misterios, soledades, alegrías y tristezas. Toda la vida cabía en un tren.
Toda la historia se podía reflejar a través de sus pasillos, de sus ventanillas, dentro de
sus departamentos… un lugar donde todo era posible.
LUIS BAGUÉ QUÍLEZ
LLEGADA DE UN TREN A LA ESTACION DE I.A CIOTAT
Algunos asistentes,
vacíos por completo de
sentido real y ficcional,
huían en desbandada por el salón Indien,
haciendo caso omiso a las teorías de Comte, al
evolucionismo v al modelo de la ciencia futura.
Un tren de celuloide
llegaba a la estación de la pantalla
para imprimir la vida a una velocidad
—dieciséis fotogramas por segundo-
encadenada al ritmo de los tiempos modernos:
el compás 2x4 del vistazo
y el latido sinfónico de la contemplación.
Aquel plano secuencia
reunía la rigidez de una metáfora
y el espejismo de un alumbramiento.
Un canto elemental
al coloso de acero, al gólem con pies planos, al
ruido del progreso sobre ruedas y al milagro
fecundo del carbono 14.
Toda una epifanía
la confusión del ojo y de la cámara, docudrama y
cinema tente a golpe de intervalos pulsionales.
En el andén de La Ciotat los viajeros se mezclan y
se agitan, forman un solo cuerpo quienes entran y
salen, viven en la aleación perfecta del instante y
miran con recelo al objetivo.
Son pioneros.
“Un sentimiento parecido al que experimentaba cuando, al bañarse, iba
a entrar en el agua, se apoderó de ella y se persignó. (…) No apartaba la
vista del segundo vagón, que, por momentos, se acercaba. Y en el
preciso instante en el que ante ella pasaban las ruedas delanteras, Ana
lanzó lejos de sí su saquito de viaje y, encogiendo la cabeza entre los
hombros, se tiró bajo el vagón”. LEON TOLSTOI: “Ana Karenina”, 1877
La imagen del tren marca el comienzo y el final de la historia de
Ana Karenina. El tren estaba vinculado al amor y a la muerte.
El diseño de carteles de
información y propaganda de las
diferentes rutas del ferrocarril se
convierten a menudo en
sugerentes obras de arte llenas
de color y expresividad.
Diseñadores gráficos y pintores
adquieren fama y prestigio a
través de estos reclamos
publicitarios de gran calidad.
Entre ellos destacan PROHASKA,
RAY, PIERRE FIX-MASSEAU y,
sobre todo A.M. CASSANDRE
Pierre Fix-Masseau: “Exactitude”, 1932
La aparición del ferrocarril revoluciona la vida,
cambia las relaciones económicas, modifica las
costumbres y abre la humanidad a un mundo
nuevo y cada vez más globalizado.
Todo tipo de interconexiones surgen con el
nuevo medio de transporte que nace paralelo a
la revolución industrial: los intercambios
comerciales se agilizan, el mundo rural y el
urbano se acercan y surge la pasión viajera.
PROHASKA, RAY (1901-1981) New York To
Chicago Overniht-New York Central Syst. (1941)
A. M. Cassandre: “Nord Expres”, 1927
A. M. Cassandre: “Nord Express”, 1925
"Diseñar un póster significa resolver
un problema técnico y comercial... en
un lenguaje que pueda ser
comprendido por el hombre común".
Adolphe Jean-Marie Mouron
conocido como A. M. Cassandre
Al arte le fascinó el ferrocarril. Era una
metáfora de la vida… y estimulaba la
imaginación de los artistas que
ampliaron su mundo de imágenes, de
palabras, de sensaciones y de vida.
Cassandre: “Cartel de Pullman de Etoile Du Nord ”, 927
Adolphe Mouron Cassandre artista
nacido en Ucrania en 1901. Diseñador
de carteles y teatros, litógrafo, pintor y
creador de tipos de letra, uno de los
artistas comerciales más importantes
del siglo XX.
Amigo y admirador de Balthus y De
Chirico.
Combinó las ideas de los movimientos
vanguardistas contemporáneos como el
cubismo, el surrealismo y la Nueva
objetividad con las exigencias del arte
comercial.
Realizó una serie de carteles a
principios del siglo XX que influirán en el
arte publicitario.
Adquirió un enorme prestigio que le
permitió crear su propia agencia de
publicidad.
Diseñó carteles icónicos de viajes
publicitarios para la conocida compañía
de viajes, Compagnie Internationale des
"Wagons-Lits", como 'Étoile du Nord' y
'Nord Express' ambos en 1927 y
'Restaurez-vous au Wagon-Bar' en 1932.
NORMAN FRASER: “Canadian Pacific”, 1937 M.KUNGL: “Midnight Zephyr”, 1999
Los trenes no esperan,
se marchan, seducen a su paso
pompas de aire tenebroso
con algún silbido prolongado
como un hilo de saliva
Los trenes se marchan a horas extrañas
con un no sé qué de sabor a anginas
y a café posado...
Es inútil esperar en los andenes
porque entonces los trenes no pasan...
Los trenes solo pasan
cuando no se los espera, y nos sorprenden:
hay que agarrarse a los trenes con las uñas
cuando pasan por delante,
aunque te den la espalda,
hay que montarse en marcha
porque los trenes no paran,
eres tú el que estás parado
con la maleta cerrada,
eres tú y tu intuición y el silbido:
afinar la vista, oler su llegada,
saltar a lomos de la conquista
sin parar en todas las estaciones.
LEOPOLDO ALAS
LOS ANDENES
Japón. Cartel de la compañía ferroviaria de 1920
TOM PURVIS: “ The Coronation crossing The Royal border bridge”, 1937
Tom Purvis, ilustrador trabajó a favor de la profesionalización del arte comercial. Se
convirtió en uno de los primeros diseñadores reales de la industria en 1936. Cartel
producido en 1937 para promocionar el tren de alta velocidad del Servicio de la Corona
Fotógrafos de prestigio se dejaron seducir por la vitalidad y el simbolismo
que el ferrocarril aportaba a la vida y dejaron su impronta a través de
imágenes únicas que han pasado a formar parte del patrimonio fotográfico.
No hay que
olvidar que el
inicio de la
fotografía creció
paralelo al
desarrollo del
ferrocarril.
Ambos inventos
fueron
testimonio del
comienzo de una
nueva era. Hasta
la actualidad no
han dejado de
perfeccionarse.
En todos los trenes del mundo,
en todos los largos vagones de los trenes del mundo,
hay un niño que salta y que se ríe.
Hay un niño que no sabe contar las millas,
ni entiende el reló todavía,
que ignora los nombres geográficos
y salta y se ríe, y se duerme a ratos, y se despierta,
todo gozoso de ir en el tren.
Y sin saber adonde, sin importarle adonde,
en el tren por ir en el tren,
porque siempre se llega a algo,
Y tendrá donde dormir,
PEDRO SALINAS
ALFRED STIEGLITZ: “The hand of man”, 1903
O. WINSTON LINK: The Birmingham Special crosses Bridge 201. Near Radford, Virginia, December 17, 1957
“China se había convertido en un sitio distinto y cambiaba de un día para otro. Gene sabía
de qué hablaba: desde 1972 había viajado 109 veces a China en su condición de abogado...
uno de los nuevos taipan. En esta ocasión decidí ir en primavera. Se decía que también
sería una nueva estación en todos los demás sentidos. Me repetía para mis adentros:
gente nueva, nuevos escenarios... aire fresco y el placer del anonimato. Existían dos modos
de hacerlo: al estilo del poeta inglés Philip Larkin, quien decía: «No me molestaría ver
China si pudiera volver el mismo día», o mediante la inmersión total.
Mi plan consistía en tomar el tren en Londres, ir a París, seguir rodando, poner rumbo a
Alemania y Polonia, hacer tal vez un alto en Moscú, coger el transiberiano, apearme en
Irkutsk, subirme al transmongol y pasar el primero de mayo en Ulan Bator. El camino a
China se cubría, básicamente, con el tren de Mongolia. Atravesaba lentamente la frente
ancha de Asia y luego descendía hasta uno de sus ojos: Pekín.
Me parecía que sería relajante llegar a Mongolia por esos medios. Y también me
proporcionaría la sensación de haber logrado algo. Leería, tomaría notas. (…) A través de
las ventanillas del tren contemplaban las casas y las casas les devolvían sus miradas. Uno
de los aspectos desconcertantes de un viaje en tren consiste en que las viviendas próximas
a las vías parecen estar de espaldas al viajero: ves entradas de servicio, desaguaderos,
cocinas y coladas.” PAUL THEROUX: “En el gallo de hierro”
RAFAEL GUILLEN
Acudo a los andenes de las viejas
estaciones y asisto al desenfreno
de los abrazos, a la húmeda
intensidad de las miradas.
Llegar, partir, no tienen más sentido
que el de la ceremonia del encuentro
o del adiós.
Echan a andar bufando las antiguas
locomotoras v en las ventanillas
de los vagones se suceden
escenas silenciosas
cuyo principio y cuyo
final jamás conoceré.
De madrugada ya, se quedan solos
los andenes, v en todos hay un banco
de madera y una luz roja al fondo.
SAM ABELL: “Hombre en la estación.
Painesville, Ohio, 1959
Fotógrafo estadounidense conocido por sus fotografías publicadas en National Geographic.
Union Station Chicago, octubre 1922
HENRI CARTIER-BRESSON
Chicago, 1945
HENRI CARTIER BRESSON,
fotógrafo francés
considerado por muchos el
padre del fotorreportaje.
Consideraba fundamental
atrapar el instante decisivo,
único y significativo, cuando
la escena adquiere su
máximo sentido expresivo.
Sus fotografías, recopiladas
en diferentes colecciones (El
momento decisivo, El mundo
de Henri Cartier-Bresson), se
definen por el rigor de su
composición, yuxtaposición
de elementos y por un
sentido estético de la
composición derivado de su
experiencia en las artes
plásticas (se había iniciado en
la pintura).
GARY MCPARLAND: “Portdown Station, Irlanda del Norte
JHON VACHON: “Esperando el tren en Minneápolis. East Dubusque (Illinois), 1940
“Fui yo la que no le quiso besar. A Cathy, la más alta de las
tres, bellísima con su traje color perla, la sepultaron las
bombas. De Anne no recuerdo más que aquellos guantes de
encaje robados de un cajón ajeno para despedir a los
muchachos y que, solo una hora antes, su sombrero había
acabado, como un nenúfar desnortado, en la superficie del
Támesis. Pero yo no era de las que calzan zapatos blancos, ni
llevaba sombrero.
He atesorado esta fotografía durante décadas. Quizás fue el
momento más feliz de mi vida.
Me casé al acabar la guerra. No con aquel joven, sino con un
primo lejano cuya ostensible cojera lo había librado del
alistamiento, algo que, sin embargo, no le impidió amasar una
fortuna fabricando jabones a partir de grasa de cerdo. Me
amó con un amor tierno, infantil, que fui incapaz de
corresponder.
El hombre al que no besé no me envió postales desde el
Pacífico, ni tiñó con su sangre, un junio cualquiera, la arena
normanda. Si esto fuera una novela, tal vez, habría sucedido
así.
Soñé muchas noches con aquella estación, con aquella
despedida: él regresaba con el brazo izquierdo en cabestrillo,
una cicatriz superficial en la ceja, y yo, por fin, saldaba mi
cuenta, le besaba.”
MARGARITA LEOZ
Deuda
Estación de Waterloo
Londres 1939
“La carretera discurría junto a la vía, y una
columna de camiones cargados de sacos de
cemento circuló durante un rato casi a la misma
velocidad que el interminable tren de mercancías.
Los chóferes de los camiones, enfundados en sus
capotes militares, no miraban los vagones que
corrían a su lado, ni las caras borrosas y pálidas
que viajaban en su interior.”
DACIA MARAINI: “El tren de la última noche”
“No había estación de
ferrocarril en aquel pueblo,
pero sí un apeadero más allá
del río, donde paraban algunos
trenes de cercanías, y sólo una
vez a la semana el expreso
procedente de la capital;
después, cuando empezó la
guerra, solíamos ver pasar los
convoyes militares mientras
atrapábamos cangrejos.
(…) La noticia revolucionó el pueblo al cabo de unos pocos días. No hubo heridos, pues el
tren que descarriló era un pequeño convoy de cuatro vagones que transportaba
cemento, pero vinieron dos cabos de la Guardia Civil para inspeccionar las vías. Se
agachaban sobre los rieles extendiendo sus capas verdes de reptil alado, y levantaban
piedras y objetos minúsculos que examinaban al trasluz. Te las arreglaste para no dejar
rastros, así que el accidente fue achacado a una avería, a un desajuste en los raíles, a la
devastación inevitable de la guerra.” ELENA ALONSO FRAYLE: “El mal de Troya”
“De donde salían al amanecer las vagonetas cargadas de enfermos con dirección al
Hospital de las Salinas. Una pequeña y muy antigua locomotora de vivos colores,
llevaba, lentamente y con esfuerzo, el largo tren de vagonetas pintadas de blanco con
una raya azul celeste en el borde superior, en cada una de las cuales viajaban hasta
cinco enfermos cómodamente recostados.
A lo largo de la herrumbrosa vía, reventaban las grandes olas en otoño e iban a morir
tranquilamente, después de un largo y luminoso rodar por las arenas, en verano.
¡Qué inolvidable visión la de las blancas sábanas que envolvían los cuerpos
lastimados en el hediondo aceite de los males, flotando sobre la fresca lejanía de las
aguas, como una dicha que desenrolla sus símbolos!
Todo el día duraba el viaje de los enfermos. Al caer la tarde y con las primeras luces
nocturnas, descendían, entumecidos y quejosos, pero tranquilos ya y purificados,
como si hubieran llegado de las más apartadas y vírgenes regiones del agua.
El tren volvía por la noche con un ruido de hierros que golpean neciamente, con un
escándalo metálico de oxidadas armas en desuso, con un chirrido amargo de cadalso
imposible en la soledad marina y lunar.
Un gran resplandor se hacía poco rato después, producido por la incineración de las
sábanas y vendajes que habían cubierto los cuerpos durante el viaje. El humo subía
hasta oscurecer una parte del cielo y”... ALVARO MUTIS: Fragmento
Despedida antes de la salida del
tren militar que se dirige al
frente de Aragón, España, 1936
DOROTHEA LANGE: Americanos de ascendencia japonesa evacuados
durante la Segunda Guerra Mundial. Woodland, California, 1942
(…) Septiembre Times en la estación de la guerra. Korea espera al 160
Regimiento de Infantería con las botas nuevas y una sonrisa california que
ignora el desgarro del combate. La tristeza en abrigo y gabardina, a pie de
escalerillas, en grupo o en pareja, desea a los héroes un destino con abrazo
de vuelta. El amor se resiste a que el tren parta en dos el corazón y las
promesas. El cazador de Los Ángeles lo sabe. Frank Q. Brown recorre los
andenes en blanco y negro, y dispara a la vida en vuelo que se despide con
tacones de novia y perfil de esposa con el miedo enamorado.
Todo zozobra, metal y pétalo, en esa mañana MacArthur de los 50.
Bocabajo la arena del tiempo suspendido se cobra un beso al revés y
empinado. Harry Wilson y Frank Harvey, los tres en la ventana de una
trinchera, sujetan en alas a Robert Mayne sobre Gloria, haciendo el amor
un instante entre los labios.
Cinco años después, al norte del paralelo 38, un campo de arroz amanece
en verde jade. Al sur de California As long as I live, llueve Anita O’Day en
una Mercury Milano. Ya no existen ángeles en la estación del adiós.”
GUILLERMO BUSUTIL: “los ángeles de Corea”
Elliot Erwitt: Wyoming, Steam-Train Press, 1954
Arnold S. Eagle: “Chatam Square Nueva York”, 1939
ARNOLD EAGLE: "Station Interior with Coal Stove, 1936-39"
Hay lugares del hombre cuya norma
es sugerida por el mito. Gestos
consabidos y antiguos, como restos
de las formas de Adán en nuestra forma.
Nacimientos o muertes, los andenes
participan del género. La vida
viene, o hay que escoltar su despedida
en un tiempo nervioso de rehenes:
su pena o alegría es siempre innata.
Sin embargo, concurre neutra gente
cuyo arte de ser es ilegible.
Gente sin equipaje, hombres-rata
no esperados por nadie. Más presente
a medida que el hombre no es posible.
MIGUEL ÁNGEL FERIA VÁZQUEZ
Los andenes
VIVIAN MAIER, Chicago, 1950-1960
“Todos los días voy a la pequeña estación
de tren a buscar a alguien. Quién es ese
alguien, no lo sé.
Siempre paso por ahí después de hacer las
compras en el mercado. Me siento en una
fría banca, pongo la cesta de las compras
sobre mis rodillas, y miro abstraídamente
hacia los molinetes. Cada vez que llega un
tren, una multitud de pasajeros es
escupida hacia afuera desde las puertas
de los vagones. La muchedumbre avanza
en tropel hacia los molinetes, y las
personas, todas con la misma cara de
enojo, sacan los pases y entregan los
boletos. Luego, sin mirar hacia los
costados, caminan precipitadamente.
Pasan por delante de mi banca, salen
hacia la plaza que está frente a la
estación, y se van cada uno por su lado. Yo
sigo sentada distraídamente.
Union Station Chicago, 1960
(…) ¿Pero, a quién diablos espero? No tengo en absoluto una idea clara, solamente una imagen vaga y confusa; sin
embargo, continúo esperando. Desde el estallido de la guerra paso por aquí todos los días a la vuelta de las compras y
me siento en esta fría banca a esperar. ¿Y si alguien me sonriera y me hablara? ¡Ay, no!, no es usted a quien estoy
esperando. Entonces, ¿a quién? ¿Qué espero? ¿Un marido? No. ¿Un novio? No, para nada. ¿Un amigo? De ningún
modo. ¿Dinero? Es ridículo. ¿Un fantasma? ¡Ay no, por favor!
Algo más apacible y alegre, algo maravilloso. No sé qué. Por ejemplo, algo como la primavera. No, no es eso. Hojas
verdes. El mes de mayo. El agua fresca y cristalina fluyendo a través de los campos de trigo. No, tampoco es eso. Ay, y
sin embargo sigo esperando, con el corazón palpitante. Las personas pasan unas tras otras delante de mis ojos… Le
pido a usted por favor que no me olvide. Por favor no olvide a la chica veinteañera que viene todos los días a la
estación y regresa a su casa sintiéndose vacía. Por favor recuérdeme, y no se ría de mí. No voy a decirle el nombre de la
estación. Aunque no lo haga, usted me verá algún día.” OSAMU DAZAI: “Esperando”
“Este es el último gran tren de vapor que continúa funcionando en África, dejando una
estela blanca que sale de su chimenea a lo largo de la vía, una evocadora imagen que
nos traslada a otras épocas. Debido a esto, el Outeniqua Choo-Tjoe avanza
sosegadamente, como un anciano venerable al que todos ceden el paso”. CANAL VIAJES
Adam Magyar es un fotógrafo conceptual mejor conocido por su impresionante serie Urban
Flow. En su proyecto más reciente, Stainless, Adam ha enlazado múltiples fotografías de los trenes
subterráneos de alta velocidad que capturan impresionantes detalles de los viajeros. Artista de
gran originalidad. Observa y profundiza sobre la vida moderna y los hábitos cotidianos.
Adam Magyar: “Stanleiss”, Tokio, 2010
Cuando el artista belga Georges
Remi, “Hergé”, comenzó su carrera
de dibujante, hacía poco más de un
siglo que el tren había revolucionado
la vida cotidiana y se había
convertido en parte del paisaje.
Tintín usó todo tipo de transportes
pero es el andén de una estación de
tren donde comienzan muchas de sus
aventuras. El potencial gráfico del
entorno ferroviario quedó
perfectamente plasmado por Hergé.
Líneas bien definidas muestran los
pasos a nivel, las señalizaciones, los
postes telegráficos, puentes y
túneles…
Los álbumes de Tintín son best-
sellers en todo el mundo: desde
1929, las ventas han rebasado los
230 millones de álbumes, en más de
100 idiomas.
TATSURO KIUCHI: Ilustración. Japan Railway , 1966
Aunque en principio se
graduó en biología, más
tarde orientó su actividad
profesional hacia la carrera
artística después de
graduarse con distinción del
Art Center College of Design
en Pasadena, California.
Tatsuro comenzó a ilustrar
libros para niños con varias
editoriales en los EE. UU. y
Japón pero posteriormente
diversificó su actividad en
trabajos editoriales para
revistas, ilustraciones de
sobrecubiertas y comisiones
publicitarias.
TATSURO KIUCHI
(Tokio, Japón 1966)
CESLOVAS CESNAKEVICIUS: “Next station-Other side”, 2008
CESLOVAS CESNAKEVICIUS es un artista lituano especializado en la composición
digital de la fotografía. Se introdujo en el mundo de la fotografía para poder
crear manipulaciones fotográficas surrealistas. Sus obras tienen un encanto
especial que le sitúandose en esa delgada línea entre el arte y la fotografía.
“Cada uno de mis trabajos tiene su propia historia. En términos generales, mis
imágenes dependen de mis experiencias, mis impresiones y el conjunto de
sensaciones del ser humano".
La imagen del ferrocarril fue tan estimulante que
suscitó la atención del mundo creativo. Producía
un sinfín de sensaciones. La máquina empezó a
despertar un interés trascendente para la vida.
Para el arte se convirtió en un objeto estético no
solo por los aspectos materiales y físicos sino
también por los psicológicos, por todo aquel
mundo que latía en su interior.
El siglo XIX contempló la aparición y el desarrollo de las
máquinas, de la arquitectura del hierro que transformaría el
mundo. Los artistas, grandes observadores de la realidad,
perciben con fuerza el progreso y los cambios que el ser
humano va a experimentar y comienzan a inmortalizar, en sus
obras, las sensaciones visuales y psicológicas que aparecen
unidas a los avances tecnológicos.
En el siglo XIX el arte también tuvo su revolución. Se va
alejando del academicismo del siglo XVIII y comienza a abrir
nuevos caminos que alteran las formas y las técnicas
utilizadas hasta el momento. Surgen diversos movimientos
artísticos no siempre bien recibidos por la crítica de arte.
Todos ellos hicieron al ferrocarril objeto de interés. El
Romanticismo en que podemos destacar la obra de Turner, el
Realismo con Daumier, Impresionismo y Postimpresionismo…
UTAGAWA HIROSHIGE III: “Personages waiting at Shimbashi Station for Train”, 1873
El ferrocarril causaba tanta sensación que se incorporó enseguida como tema de los ukiyo-e
Ukiyo-e, "pinturas del mundo flotante" o "estampa japonesa", es un género
de grabados realizados mediante xilografía o técnica de grabado en madera,
producidos en Japón entre los siglos XVII y XX, entre los que se encuentran
imágenes paisajísticas, del teatro y escenas de la vida cotidiana.
WILLIAM TURNER: “Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del Oeste”, 1844
Esta obra forma parte de los cuadros más representativos del
ROMANTICISMO INGLÉS. El tren es usado como recurso para
representar un objeto a gran velocidad, para desmaterializar la forma.
WILLIAM TURNER: “Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del Oeste”, 1844
AUGUSTUS EGG (1816-1863) pintor realista inglés de la
época victoriana. Al principio de su carrera Egg realizó
pinturas de temas italianos, escenas literarias, temas
históricos y finalmente, como otros pintores realistas,
recurrió a temas contemporáneos. Fue miembro del círculo
de Dickens, actuó y diseñó sets para algunas de sus obras, y
viajó con él y Wilkie Collins a Italia y Suiza en 1853.
La obra “The Travelling Companions” tiene una conexión con
los viajes de Egg, ya que el escenario de la pintura es un
vagón de ferrocarril y, a través de la ventana abierta del
vagón, se puede divisar la costa de Menton, un balneario
famoso en la época victoriana, que se encuentra cerca de
Montecarlo, en la Riviera francesa.
AUGUSTUS EGG: “The Travelling Companions”, 1862
En medio de los campos, lejos de los montes y el mar,
quedan los pequeños lugares por los que uno pasa en los trenes
y nunca se detiene; donde los cielos se expanden
ininterrumpidos y las rasas llanuras
se extienden verdes, amarillas v verdes hasta el infinito.
tras el cristal de su Grandioso Expreso
por una provincia la gente bostezando pasa,
sin nada en lo que pensar, nada que hacer,
nada siquiera que mirar nunca hay una «vista»
en este maldito páramo.
Pero miro por la ventana y es
tanto lo que recrea la mente.
Noto cómo los surcos, formados v rodados
en un movimiento sobrio y ordenado,
se extienden, conforme pasamos, por el campo
como un instruido ejército en formación.
he aquí una huerta, enrejada
con tiras de verdes variados...
de relucientes patatas, estrellada de flores,
y con el opaco color de las judías.
Cada hilera deliberadamente se balancea
hacia mí, hasta que veo una recta
y verde avenida hacia el corazón de las cosas,
el destello de una inesperada puerta abierta
traspasando los adversos muros del destino...
sólo un momento y entonces, rápido, rápido,
la puerta se cierra, la avenida toca a su fin;
el destino se ríe y una vez más interpone
sus barreras.
El tren ha pasado.
ALDOUS HUXLEY
POR LA VENTANA
Deborah De Wit: “Forty Minutes”, 1956
Sentados en el tren de la mañana, miramos por la ventanilla
precisamente cuando pasamos por el barranco al que, hace quince
años, cayó el grupo de colegiales con el que íbamos de excursión a
la cascada, y pensamos en que nosotros nos salvamos pero los
otros, sin embargo, están muertos para siempre. La profesora que
llevaba a nuestro grupo a la cascada se ahorcó inmediatamente
después de la sentencia de la Audiencia de Salzburgo, que fue de
ocho años de prisión. Cuando el tren pasa por ese sitio, oímos, con
los gritos del grupo, nuestros propios gritos.
THOMAS BERNHARD: “Tren de la mañana”
WILLIAM POWELL FRITH, pintor inglés que se especializó en temas de
género y obras narrativas panorámicas de la vida en la época victoriana.
WILLIAM POWELL FRITH: “La estación de ferrocarril”1862
Honoré Daumier, pintor representativo del REALISMO
FRANCÉS, desarrolla un tema reivindicativo de manera
magistral: la dura vida de las clases populares en las grandes
ciudades; se trata de campesinos, de gente del pueblo que
toman el tren para encontrar una vida mejor en la ciudad.
HONORÉ DAUMIER: “El vagón de tercera clase”, 1864
El ferrocarril jugó un papel importante en la aparición del
movimiento impresionista interesado por captar imágenes fugaces.
El escritor Henri Vincenot destaca la importancia del ferrocarril en la
obra de Camille Corot: "En el momento en que este gran caminante
abandona la diligencia para tomar el ferrocarril su pintura se modifica
y sus paisajes se emancipan. “Ya no serán puntos de vista pintorescos
ofrecidos al viajero detenido, sino "partes del campo tomadas por un
caminante que camina ".
El pintor Johan Barthold Jongkind, igual que Corot, evoca de manera
similar la influencia decisiva del ferrocarril en su estilo pictórico: "En el
contexto de la ventana del vagón vi, a la velocidad de un flash, más de
mil pinturas sucesivas, pero solo las vi, rápidamente borradas por las
siguientes y, a mi regreso, las volví a ver pero con una luz diferente y
eran diferentes. Y me di cuenta de que esta era la manera de pintar:
solo recordaba la mayor parte de la luz sorprendida en un segundo en
diferentes momentos. La impresión fugitiva en la retina es suficiente.
Todo lo demás es inútil."
Uno de los maestros del IMPRESIONISMO, Monet, pintó, en
1877, una serie de doce telas de "La estación de Saint-
Lazare" en la que muestra los cambios que la estación
experimentaba a lo largo del día, ese ambiente en que el
humo del vapor variaba en función de la luz del amanecer,
del mediodía, cenital...
Tras haber dedicado una parte importante de su obra a la
representación del paisaje, la temática del progreso técnico
centrará su interés.
Es la época en que se transforma el urbanismo de París con
Haussmann. La estación Saint-Lazare fue ampliada con
vidrio y acero por el ingeniero Eugène Flachat que realizó
el Pont de l'Europe cuya imagen inmortalizó el pintor
Gustave Caillebot.
Émile Zola ante los lienzos de Monet sentenció que en la estación de
trenes era donde dormía y vivía la pintura moderna. En un texto
entusiasta de 1887, citado por Charbonnier (1991), se rinde al hecho de
que no disocie la modernidad temática del tratamiento plástico audaz:
“Monet a exposé cette année des intérieurs de gare superbes. On y
entend les trains que s'engouffrent, on y voit des débordements de fumée
que roulent sous les vastes hangars. Là est aujourd’hui la peinture, dans
ces cadres modernes d'une si belle largeur. Nos artistes doivent trouver la
poésie des gares, comme leurs pères ont trouvé celle des forêts et des
fleuves”.
”Nuestros pintores de hoy se han visto forzados a descubrir la poesía de
las estaciones de ferrocarril, como sus predecesores captaron las de los
bosques y riberas” opinó Zola tomando partido a favor de un arte, el
impresionista, que descartaba los temas clásicos para representar
exultante el mundo contemporáneo.
CAILLEBOT: “El puente de Europa”, 1876
(…) “Bajo el tejado de las grandes líneas, la llegada de un tren de Mantés
había animado los andenes; Roubaud siguió con la mirada la máquina de
maniobras, una pequeña locomotora-ténder de tres ruedas bajas y
acopladas, que había comenzado a descomponer el tren y que, ágil y
diligente, se llevaba los vagones alejándolos hacia las vías de la cochera.
Otra máquina, una poderosa locomotora de expreso, de dos ruedas altas y
devoradoras, se hallaba sola, estacionada, mientras lanzaba por su
chimenea una espesa humareda negra que ascendía, derecha y perezosa,
hacia el aire tranquilo. Pero la atención de Roubaud fue cautivada
completamente por el tren de las dos y veinticinco, con destino a Caen,
que, lleno de viajeros, esperaba la llegada de su locomotora. Roubaud no
podía verla, pues se hallaba parada más allá del Puente de Europa; pero la
oía pedir vía con ligeros y ansiosos silbidos, como una persona que pierde
la paciencia. Alguien gritó una orden, y con un silbo breve ella respondió
que había entendido.
Luego, precediendo a su puesta en marcha, hubo un silencio, se abrieron
los purgadores, y el vapor saltó al nivel del suelo con un ruido
ensordecedor.” ÉMILE ZOLA, “ La bestia humana”
GUSTAVE CAILLEBOTTE: “Le Pont de l’Europe”, 1876
CAILLEBOT: “El Sena y el puente del ferrocarril”, 1885
“les fleurs ne son! plus des fleurs, ce son! des taches ou
plutôt des raies rouges ou blanches” VICTOR HUGO
CAMILLE PISSARRO: “Lordship Lane Station, Dulwich”, 1871
CAMILLE PISSARRO (1830-1903), pintor francés, uno de los fundadores del impresionismo.
Artista que plasma en sus lienzos muchos de los caminos que recorre. Entre los
paisajes rurales muestra las calles de los pueblos, los senderos de un bosque, las carreteras
cruzando los campos... y estos atravesados por el tren, uniendo así el progreso y tradición.
ISAAC LEVITAN: “Tren en camino”, 1895
ISAAK LEVITAN, pintor ruso. Influido por el pintor Corot y por la estética de la
Escuela de Barbizon, expresó en sus paisajes la belleza de la región del Volga.
COLIN CAMPBELL COOPER, pintor impresionista estadounidense cuya obra es reconocida sobre
todo por los temas urbanos de Nueva York, Filadelfia y Chicago. En esta pintura se puede observar
uno de los lugares emblemáticos de Nueva York, la Estación Central a principios del siglo XX.
COLIN CAMPBELL COOPER: “Antigua estación Gran Central” 1906
PIERRE BONNARD: “The Train and the Barges”, 1909
DARÍO DE REGOYOS: “El paso del tren”, 1902
Los artistas que iniciaron el movimiento
postimpresionista compartieron con sus
predecesores la época de la revolución de los
transportes y el interés por mostrarlos a través de
su obra. Dejaron atrás las impresiones fugaces de
los impresionistas y centraron su atención en
otros aspectos como el color, la luz y las formas.
VINCENT VAN GOGH: “Vagones de ferrocarril”, 1888
Frente al predominio
de la sensación
visual, de la
"impresión" que
caracterizó al
movimiento
impresionista, los
postimpresionistas se
interesan más por las
sensaciones táctiles,
formales,
consistentes, se
desligan del arte
sensorial y
transitorio de los
impresionistas. serán
los precursores de los
primeros
movimientos
vanguardistas del
siglo XX. Van Gogh se interesa por el paisaje, un paisaje humanizado en el que une la
naturaleza y la actividad humana. Utiliza colores puros con gran carga emotiva
“La carretera discurría junto a la vía, y una columna de camiones cargados de
sacos de cemento circuló durante un rato casi a la misma velocidad que el
interminable tren de mercancías. Los chóferes de los camiones, enfundados en
sus capotes militares, no miraban los vagones que corrían a su lado, ni las caras
borrosas y pálidas que viajaban en su interior.
(…) De lejos se oyeron los pitidos de un tren que se acercaba. El maquinista se
volvió hacia el ayudante: -Ése es Zucker, lo reconozco por el fuerte pitido; ha
descargado la mercancía y se vuelve de vacío a Múnich. El tren vacío provocó un
gran estruendo al cruzarse con aquel otro tren que se dirigía al campo; el aire
desgarrado chilló, las luces grises entre los vagones centellearon, y, de repente, el
espacio y la luz matutina del otoño, despedazada en fragmentos, se unieron en
una vía que avanzaba regularmente” VASILI GROSSMAN: “Vida y destino”
LIONEL WALDEN: ”Les docks de Cardiff”, 1894
LIONEL WALDEN (1861-1933), pintor estadounidense Nacido en Norwich, Connecticut. Era
conocido por sus paisajes marinos, paisajes y escenas volcánicas de Hawai. Se formó en París
y se convirtió en un artista muy reconocido en Francia. Recibió medallas del Salón de París y
fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa. Pasó largas temporadas en Hawai.
HANS BALUSCHEK: “Gran estación de tren de la ciudad”, 1904
HANS BALUSCHEK: “Estación de tren”, 1929
HANS BALUSCHEK (1870-1935) fue un
pintor alemán, artista gráfico escritor e
ilustrador de libros, hijo de un ingeniero
ferroviario. Desde 1889 hasta 1894
estudió arte en la Real Academia de
Bellas Artes de Berlín. En 1895 realiza su
primera exposición como pintor en la
Galeria Gurlitt, en 1897 expone dos de sus
obras en la Gran exposición de arte de
Berlín. En 1920 trabajo para varias
producciones cinematográficas. Fue un
reconocido ilustrador.
Sus pinturas y dibujos representan en
general al proletariado alemán en los
difíciles años de principios del siglo XX,
durante la Primera Guerra Mundial que
dejaría asolada gran parte de Europa y en
la que Alemania sufrió sus consecuencias
de manera particularmente grave.
Quizás por todo ello en las pinturas de
Baluschek se combinan los tonos oscuros
y ese particular aire de tristeza.
El viento en los andenes, los dedos manchados de tinta,
el libro abierto en cualquier página de mi vida,
la espera y el retraso, los trenes que no llegan
o que nunca salieron, el hollín del silencio,
la impaciencia en mitad de ningún sitio,
la falta de respuestas y el cansado furor de las preguntas,
la sorpresa de un rostro que recuerdo y no conozco,
dueño de una belleza no posible,
frases oídas al azar y al azar ordenadas,
muros donde la luz llamea y se consume
contra la opacidad estéril del ladrillo,
un recuadro de azul sobre las tejas, como cielo de infancia,
las pausas del camino, los caminos del tiempo,
el destino no por sabido menos imaginado,
la llegada sin nadie, los raíles que desde siempre
cruzan el terco erial del corazón.
JORDI DOCE
ESTACIÓN DE PASO
HANS BALUSCHEK: “La estación”, 1907
Hans Baluschek (1870-1935), quien es el más célebre
“pintor del ferrocarril” en el mundo de habla alemana.
HANS BALUSCHEK: “El tren expreso llega”, 1909
Movimiento artístico de vanguardia que se originó
en Italia a principios del siglo xx y que intenta
romper con los valores estéticos del pasado
reivindicando el futuro y con él la era de la técnica
moderna, la velocidad, la violencia y las máquinas.
UMBERTO BOCCIONI: “Tren que pasa”, 1908
"Nosotros afirmamos que la magnificencia del
mundo se ha enriquecido de una belleza nueva:
la belleza de la velocidad. (...) "Los objetos en
movimiento se multiplican y se distorsionan
como vibraciones a través del espacio."
MARINETTI: "Manifiesto del futurismo", 1909
Gino Severini. Tren armado en acción, 1915
Fue un pintor italiano, uno de los
líderes del movimiento futurista.
Antes de adherirse al movimiento,
profundizó en el divisionismo con
el estudio del impresionismo y de
la obra de Seurat, y en 1910 se
adhirió al futurismo. Unió ciencia y
arte, rigor constructivo y fantasía
inventiva, consiguiendo la armonía
expresiva cuando, entre los años
1910 y 1915, conectó los valores
dinámicos del futurismo con los
constructivos del cubismo. En
algunas de sus obras, Severini
aplicó los recursos del cubismo
para traducir el movimiento como
yuxtaposición de puntos de vista
distintos. Su estilo incorporó de
manera ecléctica las conquistas del
orfismo. Funde presente y pasado,
espacio y tiempo a través del color.
GINO SEVERINI
GINO SEVERINI: “Tren de la Cruz Roja atravesando un pueblo”, 1915
IVO PANNAGGI: “Tren en movimiento”, 1922
FORTUNATO DEPERO: “Treno partorito dal sole, 1924
PIET MONDRIAN, pintor vanguardista neerlandés, miembro de De Stijl y uno de los fundadores
del NEOPLASTICISMO. Evolucionó desde el naturalismo y el simbolismo hasta la abstracción
ALEXANDER DEINEKA: “Al mediodía”, 1932
“Los años entre 1930 y la
década de 1950 son un
período extremadamente
controvertido en la
historia del arte ruso.
En ese momento, se
estableció un régimen
totalitario en la Unión
Soviética, que controlaba
todas las esferas de la vida
de los ciudadanos.
El proceso artístico en el
país también fue regulado
por el estado. La función
principal del arte fue la
implementación de
propaganda con el
propósito de “alteración
ideológica y educación de
los trabajadores en el
espíritu del socialismo”.
El realismo socialista se convirtió en un método
creativo obligatorio para todo el arte soviético.”
COLECCIÓN DEL MUSEO RUSO (Málaga)
ALEXANDER DEYNEKA: “Donbass”, 1947
El pintor estadounidense Edward Hopper fue uno de los principales
representantes del realismo del siglo XX. El tratamiento cinematográfico de las
escenas y el personal empleo de la luz son los principales elementos
diferenciadores de su pintura. Aunque pintó algunos paisajes y escenas al aire
libre, la mayoría de sus temas pictóricos representan lugares públicos, como
bares, moteles, hoteles, estaciones, trenes, todos ellos prácticamente vacíos
para subrayar la soledad del personaje representado. Acentúa el efecto
dramático a través de los fuertes contrastes de luces y sombras y la escenografía
en que sitúa a sus personajes. Su obra se caracteriza en su conjunto
por representación de la realidad cotidiana y por la perfecta captación de la
soledad del hombre contemporáneo. A través de su pintura nos acercamos a la
América de la Gran Depresión, que para él simbolizaba la crisis de la vida
moderna.
CHARLES SHEELER: “Energía rodante”, 1939
Charles Sheeler, artista estadounidense considerado la figura central del realismo
estadounidense​ y uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX.
En 1939, la revista Fortune encargó a Sheeler una serie sobre las fuentes de
energía en la industria americana. Son seis pinturas: Conversation: Sky and
Earth, Primitive Power, Rolling Power, Steam Turbine y Yankee Clipper.
Estas seis pinturas constituyen un catálogo de las creaciones del hombre moderno
y se consideran el punto culminante del afán de Sheeler por la representación
precisa y veraz de los paisajes y máquinas industriales.
De su acero fraguado en engranajes,
en barras poderosas, en enormes tornillos
y en impávidas ruedas,
o del relumbre muerto que ostentan los vagones
se deducen
exceso y gravedad agigantada, eterna.
Los trenes detenidos
quieren enraizarse en su fiebre terrestre.
Junto al andén, el cúmulo de estruendos
y de rápidas luces
dormita en el reverso de la fugacidad,
silencioso,
saciando su apetito
de inacción.
Qué extrañeza hay en irse, qué contrario a la furia
este ímpetu en suspenso.
Si inician su camino
se abre el aire.
Qué pacto sobrio con la luz urbana.
ANTONIO CABRERA
TRENES ANTES DE PARTIR
KARMELO C. IRIBARREN
T R E N E S
Miro el tren de cercanías.
Es azul, pero entre la niebla
parece gris. Pronto
se meterá en el túnel
y desaparecerá de mi vista.
Dentro de una hora y media
volverá. Pero ya no será
el mismo tren. Será otro,
con muchísima más
luz. En ese tren vendrás
tú, leyendo una revista.
EDWARD HOPPER
“Compartment Car”, 1938
EDWARD HOPPER: “Chair Car”, 1965
“Al mismo tiempo que el día incipiente venía a estrellarse contra los cristales
empañados, el texto se escurría por su boca con un largo chorro de sílabas,
entrecortado aquí y allá por silencios entre los que se metía el ruido del tren
en marcha. Para todos los viajeros presentes en el vagón, él era el lector, ese
tipo extraño que, todos los días de la semana, leía con voz alta e inteligible
un puñado de páginas que sacaba de su cartera. Se trataba de fragmentos
de libros sin ninguna relación unos con otros. Un extracto de receta de
cocina podía codearse con la página 48 del último Goncourt, un párrafo de
novela policiaca se sucedía a una página de un libro de historia. Poco
importaba el contenido para Guibrando. A sus ojos, tan solo el acto de leer
cobraba la debida importancia.”
JEAN-PAUL DIDIERLAURENT: “El lector del tren de las 6.27”
EDWARD HOPPER: “The railroad sunset”, 1929
MAX RADLER: “The Station”, 1933
Casi todas sus obras fueron destruidas durante un bombardeo en 1945. Después de la guerra,
Radler se convirtió en un colaborador habitual de la revista satírica Simplizissimus para la que
realizaba ilustraciones. Uno de los temas recurrentes en su obra son los trenes.
MAX RADLER
(1904-1971)
Pintor polaco.
Hasta 1918 fue
aprendiz en una
carpintería de la
Alta Silesia.
Posteriormente
se formó como
pintor de
decoración en
Sajonia. En 1923
Radler se instaló
en Munich
donde pintó
decoraciones de
teatro y estudió
en la Escuela
alemana de
artes y oficios.