La disfunción sexual es común en personas con esclerosis múltiple (EM), afectando entre el 50-90% de los pacientes. Puede presentarse de forma primaria, secundaria o terciaria. El tratamiento requiere un enfoque multidisciplinar e incluye opciones farmacológicas, físicas y psicológicas para abordar los diferentes tipos de disfunción sexual. Un abordaje efectivo de la disfunción sexual en EM debe superar las barreras al diálogo y proporcionar educación y apoyo a los pacientes.