La disfunción erectil se define como la incapacidad para lograr una erección firme, lo que puede incluir diversas alteraciones sexuales como eyaculación precoz y retrógrada. El tratamiento abarca desde cambios en el estilo de vida hasta terapias farmacológicas y quirúrgicas, y requiere un enfoque integral que considera factores médicos, psicológicos y hormonales. Se enfatiza la importancia de la evaluación médica adecuada y la personalización del tratamiento en base a la historia clínica del paciente.