El embolismo es una condición en la que una masa intravascular es transportada por la sangre, pudiendo ser de origen sólido, líquido o gaseoso. Existen diferentes tipos de embolismos, como el pulmonar, sistémico, graso, aéreo y de líquido amniótico, cada uno con características y consecuencias específicas. El embolismo graso se produce comúnmente tras fracturas o traumatismos, mientras que el embolismo de líquido amniótico es una complicación grave del parto.