La cardiotocografía ha sido utilizada desde mediados del siglo XX para evaluar la reserva de oxígeno fetal. Sin embargo, existen errores técnicos, de interpretación y factores que afectan la cardiotocografía. La reproducibilidad de la interpretación entre observadores es baja, entre 41-55%. Además, la cardiotocografía tiene alta especificidad pero baja sensibilidad, por lo que es confiable para pronosticar salud fetal pero no riesgo fetal.