Los fármacos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) son cruciales en el tratamiento de la hipertensión y la insuficiencia cardíaca, ya que actúan bloqueando la conversión de angiotensina I a angiotensina II, lo que reduce la presión arterial. Además, son beneficiosos para pacientes diabéticos y aquellos con insuficiencia renal, ofreciendo protección cardiovascular y nefroprotectora. Sin embargo, pueden tener efectos adversos significativos, incluidos hipotensión y angioedema, especialmente en ciertas poblaciones y condiciones.