La improvisación teatral puede ayudar a encender la imaginación y la espontaneidad que se pierden en el proceso educativo tradicional. Este proceso sofoca la creatividad y la percepción viva al enfatizar la racionalización y la competencia por sobre la expresión libre. La improvisación estimula la animación y la capacidad de jugar con la incertidumbre en lugar de tratar siempre de controlar el resultado.