Los líderes efectivos poseen alta inteligencia emocional, que abarca autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. El sistema límbico gestiona las respuestas emocionales, interactuando rápidamente con el sistema endocrino y nervioso autónomo. Se enfatiza la importancia de la empatía y habilidades de comunicación en la gestión de emociones y conflictos.