Este documento discute la investigación como una práctica descolonizadora. Argumenta que la investigación tradicional ha sido colonizada por fuerzas neoliberales que promueven la individualización, la competencia y el beneficio sobre la solidaridad y la comunidad. Propone enfoques descolonizadores que recuperan el sujeto y la subjetividad, valoran el conocimiento situado, y ven la investigación como una forma de resistencia política y emancipación que se realiza en comunidad de manera horizontal y reflexiva.