El documento explora el impacto de la investigación educativa en la mejora de la educación y la sociedad, en un contexto sociopolítico complejo caracterizado por la falta de políticas públicas y el desmoronamiento de estructuras democráticas. Se enfatiza la necesidad de que la investigación educativa contribuya a la democratización y la inclusión en los procesos sociales, cuestionando las jerarquías de poder y recuperando la voz de los actores involucrados. Finalmente, se sostiene que la investigación debe transformarse en una herramienta de cambio en prácticas educativas que son culturales, sociales y políticas, involucrando a todos los actores pertinentes.