La Segunda República española (1931-1936) llegó en un periodo de crisis de los regímenes parlamentarios en Europa. Sus reformas políticas y sociales pusieron de manifiesto tensiones entre grupos como trabajadores y patrones, católicos y anticatólicos. La República duró ocho años, cinco en paz y tres en guerra civil. La Constitución de 1931 estableció un estado democrático con derechos sociales y sufragio universal, pero sus reformas como la separación Iglesia-Estado provocaron oposición