El documento detalla el uso de la ecografía en el primer trimestre de embarazo (11-14 semanas) para la detección de anomalías cromosómicas y estructurales en fetos, utilizando marcadores como la translucencia nucal y, opcionalmente, la evaluación del ductus venoso y hueso nasal. Se enfatiza que la translucencia nucal es el marcador más relevante y su medición puede ayudar a calcular el riesgo de anomalías congénitas, mientras que la hipoplasia de hueso nasal aumenta la detección de trisomías. También se menciona la importancia de una revisión anatómica detallada del feto para identificar defectos estructurales asociados.