El documento argumenta que la nueva ley de educación debería garantizar el derecho universal a la educación desde el nacimiento hasta los 5 años. Actualmente, la educación infantil en Argentina es deficiente, con falta de regulaciones y desigualdades de acceso. La ley debe promover una educación inicial de calidad, accesible para todos y brindada por agentes calificados, con el Estado garantizando este derecho.