Las pruebas clínicas para diagnosticar la vitalidad pulpar incluyen pruebas de palpación, percusión, movilidad, presión oclusal, térmicas (frío y calor), eléctricas, radiografías y cavidad de prueba. Estas pruebas ayudan a determinar si hay inflamación pulpar o periapical y guían el diagnóstico y tratamiento, pero no son definitivas y deben considerarse junto con otros factores.