Este documento discute diferentes perspectivas sobre la identidad cultural y el arte de grupos marginados. Primero describe exposiciones de arte en la década de 1980 que intentaron mostrar el arte de países no occidentales pero lo hicieron desde una perspectiva etnocéntrica que consideraba a esos otros como primitivos. Luego explica cómo surgieron discursos descolonizadores que cuestionaron esta visión hegemónica y cómo bienales en la periferia empezaron a ofrecer nuevas propuestas que resistían la falta de reconocimiento del arte occidental. También habla de