El documento analiza los discursos colonizador y descolonizador en el arte, destacando cómo el primero reconoce, pero marginaliza a los grupos minoritarios, mientras que el segundo busca preservar la autenticidad cultural y eliminar estigmas de exotismo. Se mencionan exposiciones clave que han cuestionado las jerarquías culturales, como 'Cocido y Crudo' y la Bienal de La Habana, que ofrecen un espacio para la expresión visual de los países en desarrollo. Además, se enfatiza la importancia de la resistencia y la creación de una cultura de la diferencia en el contexto del arte contemporáneo.