El documento presenta una historia sobre un indígena shuar llamado Ampam que quiso inscribir a su hijo con el nombre de Etsa. Sin embargo, el funcionario del Registro Civil se negó porque consideraba que Etsa era un nombre de mujer. Ampam explicó que en la lengua shuar, Etsa significa "Sol" y era el nombre de una divinidad de su pueblo. A pesar de las explicaciones, el funcionario no entendió. Ampam tomó a su hijo y le dijo que siempre sería Etsa y traería la luz entre la oscuridad.