La evaluación del desempeño ya no es burocrática y rígida, sino que es más flexible y dinámica. Lo importante es dirigir los esfuerzos de las personas hacia objetivos que sirvan tanto al negocio como a los intereses individuales de una manera integrada y sin conflictos. Elisa Méndez podría convencer a la dirección de adoptar un sistema de evaluación democrático, participativo e inclusivo argumentando que esto mejoraría el comportamiento de los empleados al alinear los objetivos individuales con los de la organización.