El documento resume la herejía del arrianismo en el siglo IV, incluyendo las enseñanzas de Arrio, las diferentes posiciones teológicas sobre la Trinidad, y los concilios eclesiásticos que lidiaron con la herejía, particularmente el Concilio de Nicea en 325 d.C. El arrianismo negaba la divinidad de Cristo y su igualdad con el Padre, lo que llevó a intensos debates y controversias que dividieron a la Iglesia por varias décadas.