Lactancio fue el último gran padre de la Iglesia latina que vivió la persecución de los cristianos en sus propias carnes. Nació en África donde estudió retórica y ejerció como maestro, hasta que fue llamado por Diocleciano para enseñar en Nicomedia. Durante la persecución de Diocleciano en 303, renunció a su cátedra y se convirtió al cristianismo, componiendo obras apologéticas. Más tarde, Constantino lo llamó a Treveris para ser tutor de su hijo