El documento explora la transición del malestar al bienestar en comunidades educativas, destacando la importancia de la psicología positiva para comprender y promover la salud mental. Se investiga el bienestar subjetivo de los docentes en Chile, señalando una correlación negativa entre este bienestar y el burnout. Se aboga por un cambio en las prácticas educativas hacia la promoción de las fortalezas humanas y la prevención, así como por un nuevo rol de los psicólogos educacionales como agentes de cambio para fomentar un ambiente educativo más positivo.