La comunicación asertiva se sitúa entre conductas agresivas y pasivas, permitiendo un intercambio respetuoso y efectivo entre las partes. Se enfatiza la importancia de practicar esta habilidad para mejorar la calidad de vida, reducir el estrés y fomentar relaciones significativas. Los tipos de comunicación incluyen la pasiva, donde no se expresan pensamientos por temor, y la agresiva, que ignora los derechos de los demás.