Descartes aplica su método de la duda para cuestionar todo lo que puede ser dudoso, incluso las matemáticas. Lo único que no puede ser dudado es su propio pensamiento, expresado en el famoso "pienso, luego existo". Esto le lleva a concluir que existe como una sustancia pensante (res cogitans). Luego, mediante varios argumentos, deduce la existencia de Dios como una sustancia infinita y perfecta (res infinita) que es la causa de su propia existencia imperfecta y de las ideas innatas que tiene de Dios. Final