La metodología Reggio Emilia se basa en un currículo emergente donde los maestros formulan objetivos flexibles en función de los intereses e ideas de los niños. Los proyectos se inician a partir de las preguntas de los estudiantes y concluyen una vez que han interiorizado los nuevos conceptos. El papel del maestro es orientar y guiar a los niños sin intervenir directamente, centrándose en desarrollar su potencial intelectual, emocional y social.