El documento describe las cuatro cuencas hidrográficas en las que participa Extremadura: Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir. La cuenca del Duero tiene una aportación insignificante de Extremadura, mientras que la mayor parte de Extremadura pertenece a las cuencas del Tajo y Guadiana. Estas cuencas se utilizan principalmente para la producción hidroeléctrica y el regadío a través de numerosos embalses.