El síndrome de Edwards, causado por una trisomía del cromosoma 18, afecta aproximadamente a 1 de cada 6,000-13,000 nacidos vivos y se manifiesta a través de múltiples anomalías físicas y complicaciones médicas. La mortalidad es alta, alcanzando el 95% en el primer año de vida, y los supervivientes enfrentan numerosos problemas de salud, siendo más comunes las cardiopatías congénitas y las dificultades en el desarrollo. Esta condición fue descrita por primera vez en 1960 y no se conoce una causa específica para los errores cromosómicos que la producen.