Este documento describe los trastornos somatomorfos, que se caracterizan por la presencia de síntomas físicos sugestivos de una enfermedad médica pero que no pueden explicarse completamente por una enfermedad subyacente. Describe varios trastornos específicos como el trastorno de somatización, trastorno conversivo y agorafobia, e incluye los criterios diagnósticos de estos trastornos según el DSM-IV.