La sucralosa es un edulcorante artificial creado en 1976 que es 600 veces más dulce que el azúcar pero no aporta calorías. A diferencia de otros edulcorantes, es muy estable y puede usarse en alimentos calientes y fríos. Estudios recientes concluyen que la sucralosa es segura para el consumo humano y puede usarse a lo largo de la vida. Algunos estudios sugieren que podría afectar la flora intestinal pero no se han encontrado casos confirmados de alergia.