INTERVENCIÓN
La intervención educativa y de apoyo es importante para mitigar los efectos psicológicos
colaterales del trastorno, sobre todo en lo referido a autoestima, aceptación social,
habilidades sociales, etc.
La familia y resto de allegados del paciente necesitan información respecto a la naturaleza
de los tics, ya que a menudo les atribuyen carácter de voluntarios y creen que obedecen a la
pretensión de provocar, por lo que adoptan estrategias inadecuadas consistentes muchas
veces en sanciones y reprobaciones. Por otro lado, la familia encuentra reconfortante la
información relativa a la historia natural del trastorno en cuanto al hecho de que tiende a
mejorar con la edad, a excepción de casos extremos como los del Síndrome de Gilles de la
Tourette. A menudo los efectos estigmatizantes del trastorno se deben a una concepción del
mismo como puramente mental por parte de los no profesionales. Así, informar acerca de
su vulnerabilidad neurobiológica y de la importancia de los factores ambientales como
posibles desencadenantes y/o moduladores resulta igualmente útil para los familiares.
El contexto del aula, tan importante para el niño, debe también ser objeto de intervención
para proporcionarle un ambiente adaptativo y seguro. Educando a los educadores en el
mismo sentido que a los familiares se contribuye a ello.
TRATAMIENTO
1. TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO
 Registro de tics: Como ya se mencionó, es muy importante hacer un
registro basal de los tics del niño con cualquier tipo de escala diseñada para
tal propósito, lo que permitirá al niño y a la familia conocer mejor las
situaciones que incrementen los tics y las que los disminuyan. Esto ayudará
al médico a interpretar objetivamente la respuesta a los medicamentos.
 Intervención escolar: Muchos niños con tics y TDA tienen problemas de
aprendizaje que requieren hacer modificaciones en el salón de clases. Estas
implican una actitud flexible por parte de la escuela y de los maestros. Es
importante que la escuela conozca a fondo el trastorno para lograr que
coopere en beneficio del niño con tics, pues es muy común que sus
compañeros lo ataquen y se burlen de él, lo cual debe evitarse, ya que el
niño estará en mayor riesgo de desadaptarse y de aislarse.
 Orientación al niño y a sus padres: Es importante que el médico informe
al niño y a la familia acerca de la naturaleza benigna del trastorno, de su
carácter con frecuencia evanescente y de su tendencia gradual a desaparecer.
Esta explicación contribuirá a tranquilizar a la familia y a introducir un
clima de aceptación y reafirmación en el niño con tics.
 Entrenamiento y práctica de una respuesta competitiva: consiste en
enseñar al niño una conducta que impida que pueda realizarse el tic.
Ejemplo: se muerde las uñas, y le enseñamos que una vez identifique las
señales precedentes, se meta las manos en los bolsillos o deje el puño
cerrado. Esta técnica, es el componente más importante de la inversión del
hábito. Las características de una conducta competitiva deben ser:
 Incompatible con el tic nervioso.
 Que se pueda realizar con naturalidad y no comprometa al niño sus
relaciones sociales.
 Que no interfiera con las actividades normales de su día a día.
 Que se mantenga al menos durante 4 o 5 minutos.
 Otras técnicas: algunas técnicas eficaces ante los tics en niños son el
entrenamiento en relajación, ensayos de control de los tics, mejorar y
reforzar la red de apoyo social del niño, exposición con prevención de
respuesta (exponerle a las situaciones que pueden provocar la aparición del
tic pero sin dejar que lo realice), etc.
2. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
La terapia farmacológica estará indicada según la presentación y gravedad de cada
caso. Normalmente los tics motores crónicos no requieren este tipo de intervención.
Aun siendo el Síndrome de la Tourette el trastorno por tics más grave algunos casos
pueden ser resueltos con éxito sin el uso de medicación. En el caso de que el
trastorno por tics se de comórbidamente con TDAH, TOC, depresión o Trastorno
bipolar será aconsejable tratar primero éstos trastornos, dado que su mejora puede
conllevar la mejora de la sintomatología ticosa.
Los antagonistas de los receptores dopaminérgicos D2 son los fármacos que más
eficacia a corto término han demostrado tener en el tratamiento de los trastornos por
tics. De todos modos, los efectos a más largo plazo son más dudosos o
cuestionables.
Entre los de uso más común están el haloperidol, la pimocida y la flufenacina.
Por lo que respecta a las dosis recomendadas, normalmente el inicio del tratamiento
es a base de dosis bajas tomadas antes de dormir (0.25 mg de haloperidol o 1 mg de
pimocida). En caso de que el tic permanezca en grado severo, pueden añadirse
incrementos (0.5 mg de haloperidol o 1 mg de pimocida) a intervalos de siete a
catorce días. Para conseguir un control adecuado de los tics, a menudo basta con
administraciones de 0.5 a 6 mg de haloperidol o de 1 a 10mg de pimocida por día
durante un periodo de tiempo de entre cuatro y ocho semanas. Tenemos:
 Neurolépticos atípicos: Son de uso más reciente. Entre ellos cabe destacar
la risperidona, la ciprasidona y la olanzapina. Su mecanismo de acción
consiste en bloquear los receptores serotoninérgicos 5-HT2. En cuanto a la
risperidona, cabe mencionar la sedación y el incremento de peso sus
principales efectos secundarios. En cambio, la ciprasidona parece no tener
tantos efectos secundarios, aunque su eficacia no ha sido suficientemente
probada.
 Clonidina: Cuando se administra a dosis bajas, la clonidina es un agente
antihipertensivo con acción agonista presináptico alfa 2 adrenérgica de los
autoreceptores, y a dosis altas tiene acción postsináptica de los receptores
alfa 2 adrenérgicos.
Se ha usado desde 1979 para combatir el síndrome de Gilles de la Tourette
(Cohen, Young, Nathanson,1979). Debido a sus escasos efectos indeseables,
diversos autores la recomiendan como fármaco de primera elección para los
niños con tics, antes de administrarles medicamentos neurolépticos (Cohen,
Young, Nathanson, 1979). Es efectiva para reducir los tics motores y los
problemas de atención, así como la urgencia premonitoria que acompaña a
los tics. La mejoría clínica es lenta y gradual y toma de tres meses a un año
después de administrarla (Chappell, Salud Mental, Vol. 24, No. 6, diciembre
2001 33 1995), pero los pacientes muestran un mejor ajuste escolar y menos
irritabilidad, y se reducen los tics complejos y la conducta agresiva.
 Guanfacina; Es un agonista alfa 2 adrenérgico que se une selectivamente a
los receptores postsinápticos localizados en la región de la corteza pre-
frontal. En las regiones cerebrales asociadas con las funciones de la atención
y la memoria, sus mayores niveles plasmáticos se alcanzan entre 1 y 4 horas
después de administrarla (en promedio 2.6 horas). Su vida media promedio
es de 17 horas. Parece ser superior a la clonidina ya que tiene menos efectos
sedantes (Chappell, 1995). Se está investigando su efectividad en los
pacientes con este síndrome y con trastorno por déficit de atención. En 1995,
Chapell y cols., publicaron un estudio en niños de 8 a 16 años de edad, con
diagnóstico de TDAH y síndrome de Gilles de la Tourette. La dosis diaria
óptima fue de 1.5 mgs. Los efectos indeseables más frecuentes fueron:
letargia y fatiga (60%), cefalea (40%), insomnio (30%) y mareo (20%).
Estos síntomas desaparecieron después de 3 o 4 días. Cuatro niños
mostraron mejoría del TDAH.
 Haloperidol: Es una butirofenona con efecto antagonista de los receptores
D 2; también actúa como antagonista de los receptores alfa adrenérgicos. En
1961, Seignot marcó el principio de la farmacoterapia para el síndrome de
Gilles de la Tourette. Los numerosos efectos indeseables, como las
reacciones distónicas, la acatisia, la disforia, los síntomas parkinsónicos y el
aumento de peso, han limitado su uso en los niños con tics. En 1988, Bruun
describió los siguientes efectos indeseables: depresión, fobia escolar,
conducta agresiva y fallas en la cognición. Cerca de 80 por ciento de los
pacientes con este síndrome se benefician inicialmente del tratamiento con
haloperidol, sin embargo sólo entre el 20 y el 30% se benefician a largo
plazo (un año).
 Pimozide: Es un antagonista de los receptores D 2 dopaminérgicos, sin
actividad alfa-adrenérgica. Es tan efectivo como el haloperidol para suprimir
los tics. Tiene numerosos efectos indeseables entre los que se incluyen la
prolongación del intervalo Q-T, por lo que su uso en los pacientes con tics es
muy limitado.
 Risperidona: Es un antipsicótico con actividad antagonista de los receptores
dopaminérgicos D 2 tipo 2 y serotoninérgicos tipo 2 (5HT2). Produce menos
síntomas extrapiramidales que los antipsicóticos clásicos. Los alimentos no
influyen en su absorción. Sus mayores niveles plasmáticos se presentan 1
hora después de administrarla. Se metaboliza en el hígado. Su vida media es
de 3 hrs. Está contraindicada en las personas con hipersensibilidad al
fármaco y los pacientes con trastorno hepático o renal deben usarla con
cautela. Algunos de sus efectos indeseables más comunes son: hipotensión
ortostática, mareo, taquicardia, alargamiento del segmento Q-T, aumento de
peso, insomnio o somnolencia, constipación y rinitis. El papel que
desempeña este medicamento en los niños con tics apenas empieza a
investigarse.
 Nortriptilina: En 1993, Spencer y cols. Reportaron a 12 niños con TDAH y
síndrome de Gilles de la Tourette, de entre 5 y 16 años de edad, a quienes se
les administró un promedio de 0.3 mgs x kg/día; el 92 por ciento mejoraron
notablemente de acuerdo con la Escala de Movimientos Anormales, y
mostraron pocos efectos indeseables, siendo el principal y más frecuente,
una leve taquicardia pasajera sin otros cambios en el electrocardiograma.
 Desipramina: En 1988, Riddle y cols. usaron desipramina en 7 niños con
tics y TDAH. Cuatro de los niños mejo raron notablemente y uno mejoró
moderadamente según la Escala Global de Mejoría.
En 1993, Spencer y cols. Estudiaron a 33 niños y adolescentes de 5 a 17
años de edad, con diagnóstico de tics crónicos y TDAH. Encontraron que
82% mejoró notablemente de los tics y 80 por ciento mejoró
significativamente del TDAH. La dosis promedio en este estudio fue de 3 a
3.5 mgs/kg/ día. Los principales efectos indeseables fueron urticaria, dolor
abdominal, náusea y vómito, irritabilidad y agitación, y uno de los casos
empeoró de los tics. El 24% de los pacientes presentó anormalidades en el
ECG (electrocardiograma). Estas alteraciones consistieron en bloqueo
incompleto de la rama derecha, contracciones ectópicas benignas, y
prolongación del segmento Q-T.
 Clonacepam: Es una benzodiacepina que se ha usado sola, y también con
clonidina y haloperidol, en el tratamiento de los niños con tics. A
continuación aparece un cuadro comparativo que muestra las dosis, los
efectos indeseables, y la acción específica de los fármacos sobre los tics, el
TDA y el TOC.
CONCLUSIONES
Los trastornos por tics son condiciones transitorias o crónicas asociadas a dificultades en la
autoestima, la vida familiar, la aceptación social o en la escuela o el desempeño en el
trabajo que están directamente relacionados con la presencia de tics motores yo fónicos.
Aunque los síntomas de tics hayan sido relatados desde la antigüedad, el estudio
sistemático de individuos con trastornos por tics data del siglo diecinueve con los informes
de Itard (1825) y Gilles de la Tourette (1885).
Es importante conocer la progresión y evolución de los pacientes con tics. Sin embargo es
un tema que merece investigarse mejor, ya que las complicaciones pueden ser diferentes, y
la literatura médica revisada apoya el uso de antidepresivos en pacientes con Tics y otras
patologías sobreañadidas o como complicación. Algunos autores consideran la posibilidad
de fracasos con cualquier medicación, por lo que se concluye que el uso de tal en éstos
pacientes debe manejarse con especial cuidado con las indicaciones protocolizadas a fin de
salvaguardar la bondad de sus efectos y el crédito social por éstos en los pacientes que sí
los necesitan.
RECOMENDACIONES
1. Padres e hijos deben hacerse conscientes de los tics del niño, averiguando si
existen situaciones que provocan su aparición y conociendo sus consecuencias
perjudiciales. Hay que intentar que el niño descubra y detecte las sensaciones
corporales previas a los tics. Es adecuado colocarle delante de un espejo para
que lo vea en el momento en el que aparecen. También, en muchas ocasiones
son buenos aliados los profesores, que pueden ser los primeros que detecten los
tics en la educación del niño y contribuyan de alguna forma en el tratamiento.
2. Hay una técnica psicológica (Inversión del hábito) consistente en realizar, en el
momento en el que se va a desencadenar el tic, una conducta incompatible. Por
ejemplo, si el niño tiene el tic de morderse constantemente las uñas y hemos
identificado los signos previos a que se desencadene este tic, habrá que
entrenarle para que en ese momento se meta las manos en los bolsillos. No hay
una conducta “tipo” que se enseñe a todos los niños ante le mismo o parecido
tic. Debemos encontrar la más adecuada y la menos incómoda para el niño. Lo
más importante es que esta conducta también debe ser disimulada, quiere decir,
que si intentamos eliminar el efecto perjudicial en las relaciones sociales del
niño que produce el tic, no podemos causar este perjuicio con la conducta
incompatible.
3. Las técnicas de relajación son muy buenas aliadas, de forma que es muy
beneficioso entrenar al niño en ejercicios de relajación muscular y de
respiración.
BIBLIOGRAFÍA
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (1998). Practice parameters for
the assessment and treatment of children and adolescents with obsessive-compulsive
disorder. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 37,
27S-45S.

Tics: niños

  • 1.
    INTERVENCIÓN La intervención educativay de apoyo es importante para mitigar los efectos psicológicos colaterales del trastorno, sobre todo en lo referido a autoestima, aceptación social, habilidades sociales, etc. La familia y resto de allegados del paciente necesitan información respecto a la naturaleza de los tics, ya que a menudo les atribuyen carácter de voluntarios y creen que obedecen a la pretensión de provocar, por lo que adoptan estrategias inadecuadas consistentes muchas veces en sanciones y reprobaciones. Por otro lado, la familia encuentra reconfortante la información relativa a la historia natural del trastorno en cuanto al hecho de que tiende a mejorar con la edad, a excepción de casos extremos como los del Síndrome de Gilles de la Tourette. A menudo los efectos estigmatizantes del trastorno se deben a una concepción del mismo como puramente mental por parte de los no profesionales. Así, informar acerca de su vulnerabilidad neurobiológica y de la importancia de los factores ambientales como posibles desencadenantes y/o moduladores resulta igualmente útil para los familiares. El contexto del aula, tan importante para el niño, debe también ser objeto de intervención para proporcionarle un ambiente adaptativo y seguro. Educando a los educadores en el mismo sentido que a los familiares se contribuye a ello. TRATAMIENTO 1. TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO  Registro de tics: Como ya se mencionó, es muy importante hacer un registro basal de los tics del niño con cualquier tipo de escala diseñada para tal propósito, lo que permitirá al niño y a la familia conocer mejor las situaciones que incrementen los tics y las que los disminuyan. Esto ayudará al médico a interpretar objetivamente la respuesta a los medicamentos.  Intervención escolar: Muchos niños con tics y TDA tienen problemas de aprendizaje que requieren hacer modificaciones en el salón de clases. Estas implican una actitud flexible por parte de la escuela y de los maestros. Es importante que la escuela conozca a fondo el trastorno para lograr que coopere en beneficio del niño con tics, pues es muy común que sus compañeros lo ataquen y se burlen de él, lo cual debe evitarse, ya que el niño estará en mayor riesgo de desadaptarse y de aislarse.  Orientación al niño y a sus padres: Es importante que el médico informe al niño y a la familia acerca de la naturaleza benigna del trastorno, de su carácter con frecuencia evanescente y de su tendencia gradual a desaparecer. Esta explicación contribuirá a tranquilizar a la familia y a introducir un clima de aceptación y reafirmación en el niño con tics.  Entrenamiento y práctica de una respuesta competitiva: consiste en enseñar al niño una conducta que impida que pueda realizarse el tic.
  • 2.
    Ejemplo: se muerdelas uñas, y le enseñamos que una vez identifique las señales precedentes, se meta las manos en los bolsillos o deje el puño cerrado. Esta técnica, es el componente más importante de la inversión del hábito. Las características de una conducta competitiva deben ser:  Incompatible con el tic nervioso.  Que se pueda realizar con naturalidad y no comprometa al niño sus relaciones sociales.  Que no interfiera con las actividades normales de su día a día.  Que se mantenga al menos durante 4 o 5 minutos.  Otras técnicas: algunas técnicas eficaces ante los tics en niños son el entrenamiento en relajación, ensayos de control de los tics, mejorar y reforzar la red de apoyo social del niño, exposición con prevención de respuesta (exponerle a las situaciones que pueden provocar la aparición del tic pero sin dejar que lo realice), etc. 2. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO La terapia farmacológica estará indicada según la presentación y gravedad de cada caso. Normalmente los tics motores crónicos no requieren este tipo de intervención. Aun siendo el Síndrome de la Tourette el trastorno por tics más grave algunos casos pueden ser resueltos con éxito sin el uso de medicación. En el caso de que el trastorno por tics se de comórbidamente con TDAH, TOC, depresión o Trastorno bipolar será aconsejable tratar primero éstos trastornos, dado que su mejora puede conllevar la mejora de la sintomatología ticosa. Los antagonistas de los receptores dopaminérgicos D2 son los fármacos que más eficacia a corto término han demostrado tener en el tratamiento de los trastornos por tics. De todos modos, los efectos a más largo plazo son más dudosos o cuestionables. Entre los de uso más común están el haloperidol, la pimocida y la flufenacina. Por lo que respecta a las dosis recomendadas, normalmente el inicio del tratamiento es a base de dosis bajas tomadas antes de dormir (0.25 mg de haloperidol o 1 mg de pimocida). En caso de que el tic permanezca en grado severo, pueden añadirse incrementos (0.5 mg de haloperidol o 1 mg de pimocida) a intervalos de siete a catorce días. Para conseguir un control adecuado de los tics, a menudo basta con administraciones de 0.5 a 6 mg de haloperidol o de 1 a 10mg de pimocida por día durante un periodo de tiempo de entre cuatro y ocho semanas. Tenemos:  Neurolépticos atípicos: Son de uso más reciente. Entre ellos cabe destacar la risperidona, la ciprasidona y la olanzapina. Su mecanismo de acción consiste en bloquear los receptores serotoninérgicos 5-HT2. En cuanto a la risperidona, cabe mencionar la sedación y el incremento de peso sus principales efectos secundarios. En cambio, la ciprasidona parece no tener tantos efectos secundarios, aunque su eficacia no ha sido suficientemente probada.
  • 3.
     Clonidina: Cuandose administra a dosis bajas, la clonidina es un agente antihipertensivo con acción agonista presináptico alfa 2 adrenérgica de los autoreceptores, y a dosis altas tiene acción postsináptica de los receptores alfa 2 adrenérgicos. Se ha usado desde 1979 para combatir el síndrome de Gilles de la Tourette (Cohen, Young, Nathanson,1979). Debido a sus escasos efectos indeseables, diversos autores la recomiendan como fármaco de primera elección para los niños con tics, antes de administrarles medicamentos neurolépticos (Cohen, Young, Nathanson, 1979). Es efectiva para reducir los tics motores y los problemas de atención, así como la urgencia premonitoria que acompaña a los tics. La mejoría clínica es lenta y gradual y toma de tres meses a un año después de administrarla (Chappell, Salud Mental, Vol. 24, No. 6, diciembre 2001 33 1995), pero los pacientes muestran un mejor ajuste escolar y menos irritabilidad, y se reducen los tics complejos y la conducta agresiva.  Guanfacina; Es un agonista alfa 2 adrenérgico que se une selectivamente a los receptores postsinápticos localizados en la región de la corteza pre- frontal. En las regiones cerebrales asociadas con las funciones de la atención y la memoria, sus mayores niveles plasmáticos se alcanzan entre 1 y 4 horas después de administrarla (en promedio 2.6 horas). Su vida media promedio es de 17 horas. Parece ser superior a la clonidina ya que tiene menos efectos sedantes (Chappell, 1995). Se está investigando su efectividad en los pacientes con este síndrome y con trastorno por déficit de atención. En 1995, Chapell y cols., publicaron un estudio en niños de 8 a 16 años de edad, con diagnóstico de TDAH y síndrome de Gilles de la Tourette. La dosis diaria óptima fue de 1.5 mgs. Los efectos indeseables más frecuentes fueron: letargia y fatiga (60%), cefalea (40%), insomnio (30%) y mareo (20%). Estos síntomas desaparecieron después de 3 o 4 días. Cuatro niños mostraron mejoría del TDAH.  Haloperidol: Es una butirofenona con efecto antagonista de los receptores D 2; también actúa como antagonista de los receptores alfa adrenérgicos. En 1961, Seignot marcó el principio de la farmacoterapia para el síndrome de Gilles de la Tourette. Los numerosos efectos indeseables, como las reacciones distónicas, la acatisia, la disforia, los síntomas parkinsónicos y el aumento de peso, han limitado su uso en los niños con tics. En 1988, Bruun describió los siguientes efectos indeseables: depresión, fobia escolar, conducta agresiva y fallas en la cognición. Cerca de 80 por ciento de los pacientes con este síndrome se benefician inicialmente del tratamiento con haloperidol, sin embargo sólo entre el 20 y el 30% se benefician a largo plazo (un año).  Pimozide: Es un antagonista de los receptores D 2 dopaminérgicos, sin actividad alfa-adrenérgica. Es tan efectivo como el haloperidol para suprimir
  • 4.
    los tics. Tienenumerosos efectos indeseables entre los que se incluyen la prolongación del intervalo Q-T, por lo que su uso en los pacientes con tics es muy limitado.  Risperidona: Es un antipsicótico con actividad antagonista de los receptores dopaminérgicos D 2 tipo 2 y serotoninérgicos tipo 2 (5HT2). Produce menos síntomas extrapiramidales que los antipsicóticos clásicos. Los alimentos no influyen en su absorción. Sus mayores niveles plasmáticos se presentan 1 hora después de administrarla. Se metaboliza en el hígado. Su vida media es de 3 hrs. Está contraindicada en las personas con hipersensibilidad al fármaco y los pacientes con trastorno hepático o renal deben usarla con cautela. Algunos de sus efectos indeseables más comunes son: hipotensión ortostática, mareo, taquicardia, alargamiento del segmento Q-T, aumento de peso, insomnio o somnolencia, constipación y rinitis. El papel que desempeña este medicamento en los niños con tics apenas empieza a investigarse.  Nortriptilina: En 1993, Spencer y cols. Reportaron a 12 niños con TDAH y síndrome de Gilles de la Tourette, de entre 5 y 16 años de edad, a quienes se les administró un promedio de 0.3 mgs x kg/día; el 92 por ciento mejoraron notablemente de acuerdo con la Escala de Movimientos Anormales, y mostraron pocos efectos indeseables, siendo el principal y más frecuente, una leve taquicardia pasajera sin otros cambios en el electrocardiograma.  Desipramina: En 1988, Riddle y cols. usaron desipramina en 7 niños con tics y TDAH. Cuatro de los niños mejo raron notablemente y uno mejoró moderadamente según la Escala Global de Mejoría. En 1993, Spencer y cols. Estudiaron a 33 niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad, con diagnóstico de tics crónicos y TDAH. Encontraron que 82% mejoró notablemente de los tics y 80 por ciento mejoró significativamente del TDAH. La dosis promedio en este estudio fue de 3 a 3.5 mgs/kg/ día. Los principales efectos indeseables fueron urticaria, dolor abdominal, náusea y vómito, irritabilidad y agitación, y uno de los casos empeoró de los tics. El 24% de los pacientes presentó anormalidades en el ECG (electrocardiograma). Estas alteraciones consistieron en bloqueo incompleto de la rama derecha, contracciones ectópicas benignas, y prolongación del segmento Q-T.  Clonacepam: Es una benzodiacepina que se ha usado sola, y también con clonidina y haloperidol, en el tratamiento de los niños con tics. A continuación aparece un cuadro comparativo que muestra las dosis, los efectos indeseables, y la acción específica de los fármacos sobre los tics, el TDA y el TOC. CONCLUSIONES
  • 5.
    Los trastornos portics son condiciones transitorias o crónicas asociadas a dificultades en la autoestima, la vida familiar, la aceptación social o en la escuela o el desempeño en el trabajo que están directamente relacionados con la presencia de tics motores yo fónicos. Aunque los síntomas de tics hayan sido relatados desde la antigüedad, el estudio sistemático de individuos con trastornos por tics data del siglo diecinueve con los informes de Itard (1825) y Gilles de la Tourette (1885). Es importante conocer la progresión y evolución de los pacientes con tics. Sin embargo es un tema que merece investigarse mejor, ya que las complicaciones pueden ser diferentes, y la literatura médica revisada apoya el uso de antidepresivos en pacientes con Tics y otras patologías sobreañadidas o como complicación. Algunos autores consideran la posibilidad de fracasos con cualquier medicación, por lo que se concluye que el uso de tal en éstos pacientes debe manejarse con especial cuidado con las indicaciones protocolizadas a fin de salvaguardar la bondad de sus efectos y el crédito social por éstos en los pacientes que sí los necesitan. RECOMENDACIONES 1. Padres e hijos deben hacerse conscientes de los tics del niño, averiguando si existen situaciones que provocan su aparición y conociendo sus consecuencias perjudiciales. Hay que intentar que el niño descubra y detecte las sensaciones corporales previas a los tics. Es adecuado colocarle delante de un espejo para que lo vea en el momento en el que aparecen. También, en muchas ocasiones son buenos aliados los profesores, que pueden ser los primeros que detecten los tics en la educación del niño y contribuyan de alguna forma en el tratamiento. 2. Hay una técnica psicológica (Inversión del hábito) consistente en realizar, en el momento en el que se va a desencadenar el tic, una conducta incompatible. Por ejemplo, si el niño tiene el tic de morderse constantemente las uñas y hemos identificado los signos previos a que se desencadene este tic, habrá que entrenarle para que en ese momento se meta las manos en los bolsillos. No hay una conducta “tipo” que se enseñe a todos los niños ante le mismo o parecido tic. Debemos encontrar la más adecuada y la menos incómoda para el niño. Lo más importante es que esta conducta también debe ser disimulada, quiere decir, que si intentamos eliminar el efecto perjudicial en las relaciones sociales del niño que produce el tic, no podemos causar este perjuicio con la conducta incompatible. 3. Las técnicas de relajación son muy buenas aliadas, de forma que es muy beneficioso entrenar al niño en ejercicios de relajación muscular y de respiración.
  • 6.
    BIBLIOGRAFÍA American Academy ofChild and Adolescent Psychiatry (1998). Practice parameters for the assessment and treatment of children and adolescents with obsessive-compulsive disorder. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 37, 27S-45S.