El trasplante renal es una intervención quirúrgica fundamental para pacientes con insuficiencia renal crónica terminal, con aproximadamente 2,000 a 2,300 trasplantes realizados anualmente en México. La compatibilidad inmunológica es crucial para prevenir el rechazo del injerto, mediado por la respuesta inmune del receptor, que puede resultar en complicaciones agudas y crónicas. Existen múltiples tratamientos inmunosupresores y protocolos de seguimiento post-trasplante para asegurar la funcionalidad del injerto y minimizar el riesgo de rechazo y otras complicaciones.