El trasplante renal es el tratamiento preferido para la insuficiencia renal terminal debido a sus ventajas sobre otros tratamientos. Requiere terapia inmunosupresora individualizada para cada paciente que se adapte a las diferentes etapas del trasplante. El rechazo del órgano trasplantado depende de una reacción inmunitaria al antígeno del donante descubierta inicialmente por Medawar en 1940.