El tratamiento del hepatocarcinoma incluye la resección hepática como primera opción para lesiones únicas y trasplante hepático para aquellos que cumplen con los criterios de Milán. La ablación puede ser una alternativa en tumores menores a 2 cm, mientras que la evaluación preoperatoria y la gestión del riesgo son cruciales. Un enfoque multidisciplinario es esencial para mejorar los resultados en pacientes con enfermedad hepática avanzada.