La enseñanza es un proceso de transmisión de conocimientos entre profesores y estudiantes, mientras que el aprendizaje es la adquisición de habilidades a través de la experiencia. Existen diferentes estilos de aprendizaje, incluyendo estilos activos, reflexivos, teóricos y pragmáticos. Conocer los estilos de aprendizaje de los estudiantes permite a los profesores adaptar su enseñanza para mejorar el rendimiento académico.