Este documento discute el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) en España. Señala que el consumo de IBP ha aumentado un 20,4% anualmente en España, con niveles de prescripción más altos que otros países europeos. También destaca algunos datos preocupantes como que el 10% de la población española toma IBP diariamente y que entre el 25-70% de los casos no están justificados clínicamente. Finalmente, analiza posibles interacciones, efectos adversos a largo plazo como déficit de hierro