La vitamina C fue descubierta formalmente en 1912. No es sintetizable por el organismo y debe obtenerse de los alimentos. Es una vitamina hidrosoluble que se oxida fácilmente. Ayuda a reparar huesos, cartílagos y dientes, y es importante para la formación de colágeno y la cicatrización. Las fuentes vegetales como pimientos, cítricos y coles son ricas en vitamina C.