El documento aborda el papel de la tecnología, especialmente la nanotecnología y biotecnología, en la transformación de la agricultura hacia un nuevo paradigma de productividad y sostenibilidad. Se discuten las convergencias tecnológicas y la necesidad de un enfoque responsable frente a los desafíos como el cambio climático y la seguridad alimentaria. Se propone que el futuro de la agricultura depende de la integración de diversas tecnologías y un cambio en la gestión del conocimiento, así como la consideración de múltiples trayectorias productivas.