El romanticismo, que surgió en Alemania e Inglaterra a finales del siglo XVIII y se manifestó en España entre 1835 y 1849, se caracterizó por un individualismo radical, una rebeldía marcada y una defensa del genio creador y la libertad. En sus dos tendencias, conservadora y liberal, se exaltaron los nacionalismos, el rechazo a las reglas clásicas en el arte y un enfoque en la emotividad y la imaginación. La poesía y el teatro romántico, así como las obras de autores como José Zorrilla y Gustavo Adolfo Bécquer, reflejan una mezcla de géneros y temas que abordan el amor, la muerte y las realidades sociales.