La pedagogía pragmática es una corriente pedagógica activa desarrollada en Estados Unidos en el siglo XIX por filósofos como John Dewey. Se basa en que el conocimiento se obtiene mejor a través de la acción y la experiencia. Propone una enseñanza centrada en la resolución de problemas prácticos y en los intereses y necesidades del estudiante. El profesor guía al alumno activo durante su proceso de aprendizaje mediante la experiencia.