Los criterios principales para seleccionar medios educativos incluyen que estén relacionados con los objetivos y las capacidades de los estudiantes, que se adapten a los niveles de sofisticación de los estudiantes, y que estén disponibles durante el tiempo que dura la actividad educativa. Además, el medio debe ser funcional para el propósito educativo, y adaptarse al contexto en el que se usará.