La adolescencia es un periodo de transición de la infancia a la juventud, caracterizado por cambios fisiológicos, intelectuales y emocionales que afectan la identidad personal. Se destaca la importancia del contexto familiar y la comunicación, así como la búsqueda de autonomía y pertenencia en grupos de iguales. Las implicaciones educativas y familiares son fundamentales para apoyar el desarrollo de la identidad y la autoestima del adolescente.