Alfonso X el Sabio subió al trono en 1252 tras la muerte de su padre Fernando III el Santo. Gobernó durante un periodo de luchas internas y ambicionó ser emperador del Sacro Imperio Romano. Promovió importantes proyectos legislativos y científicos, incluyendo las Siete Partidas y las Tablas Alfonsíes, y patrocinó traducciones que ayudaron al crecimiento del castellano como lengua culta.