Título original de la obra:
THE STRUCTURING OF PEDAGOGIC DISCOURSE.
Volumen IV: Class, codes and control
© Routledge - 11 New Fetter Lane, Londres, 1990.
y
Basil Bernstein, 1990.
Primera edición: 1993
Reimpresión: 1994
Reimpresión: 1997
CONTENIDO
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y '
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Printed in Spain - Impreso en España
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Págs.
AGRADECIMIENTOS..................................................................................................11
INTRODUCCIÓN.........................................................................................................13
Contenido, 13.- Código y clase, 15.- Perspectiva, 18.- Relevancia, 21.
PRIMERA PARTE: Sobre los códigos ......................................................................23
CAPÍTULO PRIMERO: Códigos,modalidades yelprocesodereproducción
cultural:unmodelo........................................................................................25
Códigos: generalidades, 26.- Códigos especlficos, 28.- Códigos elabo-
rados y restringidos, 30.- Orientaciones, 30.- Localización de las orien-
taciones elaboradas y restringidas, 32.- Distribución, 33.-"Perfonnance":
clasificación y enmarcamiento, 33.- La división del trabajo y sus signifi-
cados sociales, 34.- Laclasificación y la división social del trabajo, 35.-
Clasificación, voz, reproducción y adquisición, 40.- Relaciones sociales,
práctica y mensaje, 44.- El contexto comunicativo, 46.- Enmarcamien-
to, 47.- Códigos especlficos y sus modalidades, 51.- Modalidades de
código, 52.- cambio de código, 54.- Modalidades de código definidas,
55.- Clasificación, 55.- Enmarcamiento, 56.- Conclusión, 57.- Apén-
dice 1.1. Código, competencia y dialecto, 58.- Apéndice 1.2. Modalidad
de cultura y género, 59.- Apéndice 1.3. Clasificación y enmarcamiento
de los códigos deproducción, ro.-Apéndice 1.4. La asunción de clase de los
códigos pedagógicos, 63.-Foona ideal, 64.- Lugares de reproducción, 64.-
Apéndice 1.5. Valores de código y contextos experimentales, 65.- Clasi-
ficación, 66.- Enmarcamiento, 66.- Nii'los de clase media: reglade reco-
nocimiento, 68.- El texto de la tarjeta del cuadro de Trotin, 68.- Nii'los
de clase media: regla de realización, 68.- Nii'los de clase baja trabajadora:
regla de reconocimiento, 69.- Nii'los de clase baja trabajadora: regla de
realización, 69.- El texto del escondite, 69.- Nii'los de clase media: regla
de realización, 69.- Control madre-hijo, 69.- Apéndice 1.6. Contextos pri-
mario, recontextualizador y secundario, 70.
Págs.
CAPÍTULO 11: La clase social y la práctica pedagógica ......................................... 72
Las reglas de la práctica pedagógica como transmisor cultural, 74.- Regla
jerárquica,74.- Reglasdesecuencia,75.- Reglasdecriterio,75.- La
generación de modalidades de práctica pedagógica, 76.- Reglas jerár-
quicas,76.-Reglasdesecuencia,76.-Reglasdecriterio,78.-Tiposde
prácticapedagógica:visibleeinvisible,79.- Pedagogíasvisibles,79.-
Pedagogfas invisibles, 80.- Supuestos de clase social de práctica peda·
gógica,83.-Supuestosdeclasesocialdelaspedagogíasvisibles,83.-
Reglas de secuencia, 83.- Reglas de ritmo: economía del discurso peda·
camposydefiniciones,196.-Contextoprimario:laproduccióndeldis-
curso,196.-Contexto secundario: lareproduccióndeldiscursa,196.-
Contexto recontextualizador: la recolocación del discurso, 197.- Defini-
ciones,198.-Realizaciones deldispositivo,200.-¿Dequiénlaregla?
¿Qué consciencia? Un modelo, 200.- Comentarios sobre el modelo, 205.-
Resumen, 209.- Conclusión, 214.- Apéndice 5.1. Los conceptos del dis·
curso instruccional y del regulativo, 215.- Apéndice 5.2. Teorías de la ins-
trucción, 217.- Apéndice 5.3. Código: generalidades, 219.
Págs.
gógico, 85.- Los supuestos de clase social de la pedagogía invisible, 89.-
Espacio, 89.- Tiempo, 90.- Control: reglas jerárquicas, 92.- Pedagoglas
visibles autónoma y orientada respecto al mercado, 95.- Addendum, 99.
CAPÍTULO 111: Códigos elaborados y restringidos: visión general y criticas .
Códigos elaborados y restringidos: visión general 1956-1987, 100.- Críticas
delateoría,117.-Código,competencia,dialectoydéficit,117.-Código
y competencia, 117.-Códigoydialecto,118.-Déficitydiferencia, 119.-
Crítica (específica), 123.- Relaciones entre códigos y gramática, 123.-
Los códigos y la selección gramatical, 123.- Códigos y recuentos de fre-
cuencia,124.-Los códigosylateoría,124.-Loscódigosysurecontex-
tualización, 126.
BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................................................................221
ÍNDICE DE MATERIAS
...................................................................................................................................228
100 OTR AS OBR AS DE EDICION ES M ORAT A DE INTER ÉS ..............................................235
SEGUNDA PARTE: Sobre el discurso pedagógico...........................................................................135
CAPÍTULO IV: Educación, control simbólico y prácticas sociales......................................137
Control simbólico, campo, agentes, discursos, 139.- Los agentes de los
discursos dominantes: la producción y el control simbólico, 140.-División
de trabajo de los agentes de control simbólico, 143.- Agencias especiali-
zadas en el campo del control simbólico, 144.- La ideología y los agentes
de control simbólico, 144.- Campos, ideología y clase social, 145.-
Campos, clase y la formación de la consciencia, 146.- Clase dirigente, 147.-
Clase trabajadora, 147.- Control simbólico (agentes educativos y simila-
res), 148.- La educación y la división del trabajo, 150.- Precapitalismo
(medieval), 152.- Producción, 152.- Control simbólico, 152.- La orienta-
ción del saber, 153.- Organización, 155.- Capitalismo competitivo (me-
diados del siglo x1x), 156.- Producción, 156.- Control simbólico, 157.-
Capitalismo de transición: el siglo xx, 157.- Producción, 157.- Control
simbólico, 158.- La orientación del saber, 159.- La organización del
saber, 160.- Capitalismo reorganizado: el siglo xx1, 161.- Producción, 162.-
Control simbólico, 162.- Conclusiones, 164.- Apéndice 4.1. El discurso
de la educación, 165.
CAPÍTULO V: La construcción social del discurso pedagógico............................................168
La problemática y su contexto intelectual, 170.- Campo de investiga-
ción, 175.-Características del campo, 177.- Introducción, 182.- El dis-
positivo lingüístico y el dispositivo pedagógico, 182.- El dispositivo pe·
dagógico, 185.- Reglas distributivas, 186.- Las reglas de recontextuali·
zación: el discurso pedagógico, 188.- La dominancia del discurso regula-
tivo, 189.- Reglas de evaluación: práctica pedagógica, 191.- Contextos,
CAPÍTULO II
La clase social y la práctica pedagógica
La clase socialy la práctica pedagógica 73
una práctica que haga hincapié en la importancia asumida de las habili-
dades vocacionales y una práctica pedagógica independiente del mer-
cado, que reclama para sí una orientación y legitimación derivadas de
la supuesta autonomía del saber. Señalaremos que las prácticas peda-
gógicas del nuevo "vocacionalismo" y la de quienes defienden la antigua
autonomía del saber representan el conflicto entre distintas ideologías
elitistas, basada una en la jerarquía de clases del mercado y la otra en
la jerarquía del saber y sus apoyos de clase.
El argumento básico consistirá en que, si consideramos la oposición
entre prácticas pedagógicas conservadoras y progresistas o entre las orien-
tadas respecto al mercado o al saber, es probable que se reproduzcan las
actuales desigualdades de clase.
Comenzaré, en primer lugar, con algunos pensamientos sobre la lógica
interna de cualquier práctica pedagógica, entendida ésta como un transmi-
sor, un transmisor cultural: un dispositivo exclusivamente humano tanto para
la reproducción como para la producción de cultura. Como dije antes, dis-
Comenzaré este capítulo 1
con un análisis de la relación social básica
de cualquier práctica pedagógica En este análisis distinguiré entre la práctica
pedagógica como transmisor cultural y lo que ella transmite; en otras pala-
bras, la práctica pedagógica como forma social y como contenido específico.
Afirmaré que su lógica interna como transmisor cultural se encierra en un
conjunto de tres reglas, y la naturaleza de estas reglas actúa de forma selecti-
va sobre el contenido de toda práctica pedagógica. Si estas reglas constitu-
yen lo que podemos llamar el "cómo" de cualquier práctica, cualquier "cómo"
concreto creado por un conjunto de reglas actúa de manera selectiva sobre
el "qué" de la práctica; la forma de su contenido. Esta forma a su vez, actúa
selectivamente sobre quienes puedan adquirirlas de manera satisfactoria.
Examinaré con cierto detalle los supuestos y las consecuencias de clase
social de las formas de práctica pedagógica.
tinguiré entre lo que se transmite, los contenidos y laforma de transmitirlos.
Es decir, entre el "qué" y el "cómo" de cualquier transmisión. Cuando aludo
a la lógica interna de una práctica pedagógica, me refiero a un conjunto de
reglas antecedentes al contenido que transmitir (Figura 2.1).
Reglas Prácticas
Visibles (explicitas)
Jerarquía
ASobre la base de las reglas fundamentales de cualquier práctica peda-
gógica, manifestaré lo siguiente:
1. Lo que suelen considerarse modalidades opuestas de práctica pedagó-
gica, tildadas normalmente de conservadoras o tradicionales y de pro-
Secuencia
Ritmo
Autónoma
conocimiento
(Especiali zada:
integrada)
Dependiente
mercado
(Especiali zada:
Integrada)
gresistas o centradas en el niño.
2. Lo que se consideran posturas opuestas dentro de la misma
forma básica. En este caso, la oposición se produce entre una práctica
pedagó- gica dependiente del mercado respecto a su orientación y
legitimación,
Criterios
L..---- Invisible (implícitas)
A1Este capítulosebasaendiversosseminariosmantenidosenelCIDE,SantiagodeChile,
en 1985,yenlaUniversidad deValle,Cali (Colombia), en1986.Suformaactual surge deuna
invitación de la Adelphi University, de Nueva York, para pronunciar la Robert Finkelstein Annual
Lecture de 1987. Agradezco al Dr. Alan SADOVNIK, de la Adelphi University, sus comentarios y
los diálogos mantenidos, así como a Celia JENKINS, del Departamento de Sociología de la Edu-
cación dellnstitute ofEducation delaUniversidad deLondres,cuyatesisdoctoralinvestigaba
la base de clase social de la educación progresista en Gran Bretaña.
lntraindividual lntergrupo
Integrado
Figura 2.1. Prácticas pedagógicas: formas genéricas y modalidades. Es probable que
las pedagogías invisibles transmitan siempre habilidades/materias integradas o in-
mersas, mientras que es más fácil que las pedagogías visibles, en especial las del
tipo autónom o, transmitan habilidades/materias diferenciadas.
74 La estructura del discurso pedagógico
La relación básica de la reproducción o transformación cultural es esen-
cialmentelarelaciónpedagógica,yéstasebasaentransmisoresy adqui-
rentes. Examinaré la lógica interna de esta relación. De hecho, considero la
lógica fundamental de cualquier relación pedagógica.
He establecido aquí una distinción entre lo que llamo lógica fundamental
de la práctica y las diversas prácticas a las que esta lógica da lugar.Se parece
muchoal lenguaje: unconjuntofinitode reglas que pueden generar gran
número de sistemas distintos de reglas. Examinaré alguna de las realizacio-
nes de estas prácticas y analizaré los supuestos de clase social de las
mismas.
Si atendemos alasrelacionesentretransmisoresyadquirentes,man-
tengoque, esencialeintrínsecamente,setratadeunarelaciónasimétrica.
Pueden darse diversas estrategias para disfrazar, enmascarar, ocultar la asi-
metría. Por ejemplo, en determinadas modalidades de práctica, se percibe
al adquirente como transmisor y, quizá, el transmisor aparezca como adqui-
rente, pero esencialmente, son arabescos. Puede parecer una visión muy
cinica, peroveremos sitienealgúnvalor. Ahorabien,aunqueestarelación
sea intrínsecamente asimétrica, la comprobación de la asimetría puede ser
muy compleja.
Las reglas de la práctica pedagógica como
transmisor cultural
Propondré que la lógica esencial de cualquier relación pedagógica con-
siste, básicamente, en una relación entre tres reglas. Y, de éstas2, la primera
es ladominante. A continuación meocuparé de las tres en detalle.
Regla jerárquica
En cualquier relación pedagógica, el transmisor ha de aprender a serlo
y el adquirentetambién.Cuandovamos almédico,tenemosqueaprender
aserpacientes. Noestábieniralmédicoydecir:"Hoymeencuentrofran-
camentemal, todoesgris."Éldirá: "Nomehagaperderel tiempo",porque
tiene muchos pacientes. "¿Dónde le duele? ¿Desde cuándo? ¿Qué tipo de
dolor es? ¿Es agudo? ¿Es crónico? ¿Es repentino? ¿Es persistente?" Al poco
tiempo, aprendemos cómo hablar con nuestro médico. Él nos enseña a ser
adquirentes. Pero su forma de hacerlo es función de un conjunto de fuerzas
mucho más generales que vamos a descubrir.
El adquirente, portanto, tienequeaprenderaserloy el transmisorha
de aprender también a serlo. Elproceso de aprender cómo hacerse transmisor
'A losefectosde este capitulo, la lógicase ha reducido a tresreglas, aunque existe una
cuarta. una reglade recontextualización quecreael contenido quese vaatransmitir. Setrata
de una cuestión compleja, presentada íntegramente en el Capitulo V.
La clase socialy la práctica pedagógica 75
suponelaadquisicióndelas reglas deordensocial, caráctery modales so-
ciales que se convierten en la condición para una conducta apropiada en
la relación pedagógica. Estas reglas son el prerrequisito de toda relación
pedagógica. En cualquier relación de este tipo, las reglas de conducta pueden
permitir, endistintos grados,laaparicióndeunespacioparalanegociación.
Estas reglas de conducta, que llamaremos aquí reglas jerárquicas, establecen
las condiciones de orden social, de carácter y de modales.
Reglas de secuencia
Ahora bien, si seproduceunatransmisión, nosiempre puedesuceder
de forma simultánea. Unas cosas deben irantes y otras después. Si algo
apareceantes y otracosadespués, hay unprogreso. Si ésteseestablece,
deberá haber reglas de secuencia. Toda práctica pedagógica debe tener unas
reglas de secuencia que suponen unas reglas de ritmo.El ritmoes latasa
de adquisición esperaaa de las reglas de secuencia, o sea, cuánto ha de
aprenderseenuntiempodeterminado. Esencialmente,el ritmoconsisteen
el tiempo concedido para hacerse con las reglas de secuencia.
Reglas de criterio
Porúltimo,hay criterios quesesuponeasimilaráel adquirente,aplicán-
dolos a su propia práctica y a las de otros. Los criterios le permiten com-
prender lo que se considera comunicación legítima o ilegítima, relación
social o posición.
Lalógicainterna de cualquier relaciónpedagógica consiste en reglas
jerárquicas, reglas de secuencia/ritmo y reglas de criterio. En otro nivel,
podemos distinguir dos reglas más generales. Denominaremos reglas regu-
ladoras alas reglas jerárquicas einstructivas odiscursivas alas reglas de
secuencia/ritmo y decriterio. Lareglafundamental es lareguladora. Más
adelanteveremos porqué3• Enpocas palabras, todalaeducaciónesintrín-
secamenteunaactividadmoral quearticulalaideología,oideologíasdomi-
nantes del grupoogrupos dominantes. Sobrelabasedeestasreglas, pre-
tendo generar, para empezar, dos tipos diferentes de prácticas,y lo haré
basándome enel examen de estas reglas.
En toda relación docente, lo esencial consiste en evaluar la competencia
del adquirente. Evaluamos si los criterios puestos a su disposición se al-
canzan, yasetratedecriteriosreguladoressobreelordensocial,elcarácter
y los modales, o instructivos y discursivos: cómo se resuelve este o ese
problema, o se realiza una muestra aceptable de escritura o de habla.
Sobrelabasedelasreglascitadasdeordenregulativoy discursivo, dis-
JPara un análisisdetallado,véase el Capitulo V.
J:J
76 La estructura del discurso
pedagógico
tinguiré entre dos tipos o modalidades genéricos de práctica pedagógica.
Debo hacer hincapié en que se trata de tipos, y cada uno puede dar lugar
a un conjunto de prácticas. Expondremos algunas de ellas más adelante en
este capítulo.
La generación de modalidades de práctica pedagógica
Reglas jerárquicas
Si tomamos, en principio, las reglas jerárquicas, éstas pueden ser expli-
citas, pero también implícitas. Si son explícitas, las relaciones de poder en
el seno de la relación serán muy claras. La relación es de subordinación y
supraordenación explicitas. Esto crea una jerarquía explicita. Pero la jerar-
quía no tiene por qué ser explicita. Puede ser también implícita. Permitaseme
un ejemplo.
En 1968, los franceses tomaron las calles y los ingleses estudiaron un
informe gubernamental (PLOWDEN, 1967) sobre la educación primaria. El título
del informe era: Children and their Primary Schools -no Children and Primary
Schools o Primary Schools and Children*-. En este libro había 36 fotos. Si
las miramos, aparecen niños jugando de forma creativa por su cuenta: juego
individual, productivo. Hay fotos de niños jugando en grupos, otros en los
pasillos de la escuela y en los jardines que rodean el colegio, pero es difícil
descubrir a algún profesor. Éste es el contexto creado por una jerarquía im-
plícita. Cuanto más implícita sea la jerarquía, más difícil será distinguir al
transmisor. Podemos definir una jerarquía implícita como la relación en la
La clase soci al y la práctica pedagógica 77
dislocaciones temporales. Estas reglas de sucesión pueden inscribirse en
programas, curricula, reglas conductuales, de premios y castigos y,a menudo,
están marcadas por rituales de transición. Sin embargo,las reglas de secuen-
cia pueden ser implícitas. Cuando así ocurre, en principio el niño nunca puede
conocer su proyecto temporal. Sólo lo conoce el transmisor.Aquí tenemos
una diferencia. En el caso de las reglas explicitas de secuencia, el niño tiene
cierta conciencia de su proyecto temporal; en el de las reglas de secuencia
implícitas sólo el profesor o el transmisor puede conocerlo.
Tenemos que plantearnos cuál es el fundamento de esta relación, porque
si el niño desconoce su proyecto temporal, vivirá sólo en el presente.Cuando
las reglas de secuencia son explicitas, el niño tiene cierta conciencia de su
proyecto temporal, aunque viva en el pasado. Los tiempos gramaticales de
estas prácticas pedagógicas se oponen entre si. Un niño vive en el pasado
aunque pueda ver su futuro, mientras que el otro niño vive en el presente
de sus propias acciones. Las reglas de secuencia revelan lo que podemos
llamar la ideología del tiempo verbal.
¿Cómo ocurre esto? Si las reglas de secuencia son implícitas, se deri-
varán de una serie de teorías. Las teorías que presentaré aquí no son las
únicas, pero otras serán estructuralmente similares cuando se apliquen a
los niños. Las teorías se muestran en la Figura 2.2 y constituyen un bricolage•
pedagógico.
Si atendemos a estas teorías, veremos que, aunque son muy diferentes,
tienen ciertos aspectos en común. Enprimer lugar, casi todas son evolutivas,
:§
a.
que el poder está enmascarado u oculto mediante dispositivos de comuni-
cación. En el caso de una jearquía implícita, el profesor actúa de forma directa '¡"ij' oN
ü
"5'sobre el contexto de adquisición, pero indirecta sobre el adquirente. Por tanto, ""'' o '5
f!
la jerarquía puede ser explicita o implícita. a. >
"'
e:
"a. 1ñ
"uí <( <( ...,
Reglas de secuencia
Estas reglas pueden ser explícitas. Si lo son, significará que se espera
que los niños de 5 años desarrollen ciertas competencias, se comporten de
una forma determinada, y que a los 6años tengan otras competencias. Las
reglas explicitas regulan generalmente el desarrollo infantil, en términos de
edad. Esto significa que el niño siempre sabe cuál se supone ha de ser su
estado de consciencia Puede que no le guste, pero está claro. Las reglas
explicitas de sucesión constituyen el proyecto temporal del niño. Configuran
'latraducción del título del Informe Plowden es: "Los niños y sus escuelas primarias", y
BERNSTEIN lo contrapone con otros títulos posibles: "Los niños y las escuelas primarias" o "Las
escuelas primarias y los niños".Laexplicación de lacontraposición aparece en el texto. (N. del T.)
Piaget
Freud (neofreudianos)
Chomsky
Teorías etológicas del aprendizaj e critico
Gestalt
Figura 2.2.
'En francés en eloriginal. (N. del T.)
3 4 5
3 4 5
3 4 5
3
3 4 5
78 La estructura del discurso pedagógico
aexcepcióndelaGestalt.Loqueseadquieresólotienesentidoenrelación
con una etapa concreta. (En el caso de FREUD, aparece el desarrollo desde
el perversopolimorfo, el nirvanadelainfancia, seguidoporlasetapasoral,
anal, fálica y genital.) A excepción deuna, todas estas teorías losonde
etapas. Ensegundolugar, entodasellas,el niñoparticipadeformaactiva
en sus adquisiciones. Tercero, en todas estas teorías, la adquisición del niño
nopuedesermodificadaconfacilidadmedianteunaregulaciónpúblicay
explícita porque el aprendizaje es una acción tácita, invisible. Cuarto, en cada
unadeestas teorías,seexcluyelabiografíainstitucionalycultural delniño.
Las teorías sonasociológicas.Enlamayorpartedeloscasos,elniñotiene
una familia. Quinto, en todas estas teorías, salvo laetológica, larelación entre
el transmisory el adquirenteoel padreyel hijoesdetal modoqueelsocia·
lizador aparece como potencial, sino efectivamente, peligroso. Estas teorías
tiendenamostrarsecriticasdel transmisorcomoaquélqueimponelossig·
nificados. Todasellas, salvolaetológica,reemplazanladominaciónporla
facilitación, laimposiciónporlaacomodación.
Las teorías suponenunajerarquíaimplícita.Ahorabien, si queremos
aplicar este bricolage a la clase como profesores, o como trabajadores
sociales oconsejeros,tenemos quedisponerdeloquesellamaunateoría
de lalectura. Porque, enestas teorías, el niñosetransformaen un texto
quesóloel transmisorpuedeleer. Enotras palabras, el profesor, el traba·
jadorsocial, el psicoterapeutabuscaciertossignos,peroéstossólorepre·
sentanalgoparael profesory puedequeel niñonuncaseaconscientedel
significado de sus propios signos, pues su lectura requiere complejas
teorías.
Enunaocasiónestuveenunaclaseendondeunniñoestabasolo.Se
meocurriócomentarqueparecíamuy desdichadoy el profesordijo: "No
se preocupe. Está trabajando sobre un problema." Así, el profesor puede leer
al niño, y laconductadelprofesorparaconél sebasaenestalecturaque,
asuvez, dependedeteorías y decómohayansidotransmitidas,esdecir,
recontextualizadas.
Las reglas de secuencia puedenser implícitas oexplícitas. Cuando
sonimplícitas,enprincipio, puedequeel adquirentenuncallegueacono-
cerel significadodesusigno, porqueéstesederivadeteorías complejas
y desurecontextualización, porloquesóloestánadisposicióndel trans-
misor.
Reglas de criterio
Los criterios puedenserexplícitos yespecíficos.Porejemplo, enuna
escuela, unniñodibujaunapersonahumana,yel profesorseacerca,mira
el dibujo y dice(notieneque serrepresivo; los criterios explícitos nohay
que aplicarlos de forma represiva): "Es un hombre precioso, pero sólo tiene
tres dedos", o:"Es unacasamuy buenapero,¿dóndeestálachimenea?"
En otras palabras, la pedagogía actúa poniendo a disposición del niño lo que
La clase socialy la práctica pedagógica 79
lefaltaal producto. Ahora bien, si operade estemodo, poniendode mani-
fiestoloque lefaltaal producto, los criterios seránsiempreexplícitos yes-
pecíficos, y el niñoconocerálos criterios.Quizánolegusten,peroestarán
articulados. Sinembargo, loscriterios puedenserimplícitos, múltiples ydi·
fusos. Imaginemos quenosacercamos aotraclase.Losniñostienentrozos
muy grandes depapel.Tienenasudisposiciónunaseriecompletademedios
conlos queplasmardeformagráficasuconscienciaexclusivaY el facilita-
dor echaunvistazo alaimagen y diceal niño: "Háblamedeello." "¡Oh!, es
fantástico."
En caso de que los criterios sean implícitos, por definición, el niño
desconoce los criterios que tiene que cumplir, salvo en líneas muy generales.
Es como si esta práctica pedagógica crease un espacio en el que el adquiren-
te pudiera crear su texto en condiciones de limitaciones externas en aparien-
ciaminimas yenuncontextoyrelaciónsocial queparecenmuy favorables
para el texto "espontáneo" que ofrece el adquirente (DANIELS, 1989).
Podemos decirquehemosdistinguidoentrelasprácticaspedagógicas
quetienenreglas jerárquicas, desecuenciay ritmoy criteriosexplícitos,y
las quemuestranreglas jerárquicas, desecuenciay ritmoydecriterioim-
plíc it as4.
Tipos de práctica pedagógica: visible e invisible
Definiréahorados tipos genéricos deprácticapedagógicadelsiguien-
temodo. Si las reglas deordenreguladory discursivoconstituyencriterios
Oerarquia/sucesiónlritmo) explícitos, denominaré a este tipo práctica peda-
gógicavisible(PV)y, si lasreglasdeordenreguladory discursivosonimplí·
citas, lallamaré prácticapedagógicainvisible (PI).
Pedagogías visibles
La pedagogía visible (y hay muchas modalidades) pondrá siempre énfasis
enlaperformancedel niño,eneltextoquecreaylamedidaenqueesetexto
se ajusta a los criterios. Así, los adquirentes quedarán clasificados de acuerdo
conelgradoenqueseajustenaloscriterios.Unapedagogíavisibleconfiere
importanciaal productoexternodel niño.
Las pedagogías visibles y sus modalidades operarán para producir dife·
rencias entrelos niños: sonnecesariamente prácticasestratificadoras de
transmisión, consecuencia del aprendizaje tanto para los transmisores como
para los adquirentes. Conviene añadir que el hecho de que la pedagogía visible
tengareglas explícitasdeordenreguladory discursivonosignificaqueno
4Por supuesto, es posible tener reglas jerárquicas explicitas pero reglas de secuencia y
de ritmo implícitas en div ersos grados, lo que indica una disminución del enmarcamiento de
estas reglas.
80 La estructura del discurso pedagógico
existan reglas o mensajes tácitos, sino sólo que su significado debe enten-
derse en el contexto de la pedagogía visible.
Pedagogías invisibles
En el caso de la pedagogía invisible, sólo el transmisor conoce las reglas
discursivas (las reglas del orden de la instrucción) y, en este sentido, una
práctica pedagógica de este tipo (al menos en principio) es invisible para
el adquirente, fundamentalmente porque el adquirente, y. no el transmisor,
llena el espacio pedagógico. El presente concreto del adquirente es mani-
fiesto, en vez del pasado abstracto/abstraído del discurso controlador.
Las pedagogías invisibles tienen menos que ver con la producción de
diferencias estratificadas explícitas entre los adquirentes porque aparente-
mente están menos preocupadas por el ajuste del texto del adquirente a una
norma externa común. Su centro de interés no está constituido por la per·
formance "graduable" del adquirente,sino por los procedimientos internos
del mismo (cognitivos, lingüísticos, afectivos, motivacionales) a consecuen-
cia de los cuales se crea y experimenta un texto. Se considera que todos
los adquirentes comparten estos procedimientos de adquisición, aunque su
La clase social y la práctica pedagógica 81
Estas diferencias de énfasis entre las pedagogías visibles e invisibles
afectan claramente tanto a la selección como a la organización deloque
ha de adquirirse,es decir, al principio de recontextualización adoptado para
crear y sistematizar los contenidos que se adquieran y al contexto en el que
se adquieren.
Inherentes a estos dos tipos pedagógicos son las distintas teorías de
la instrucción que ilustramos en la Figura 2.3 y, al mismo tiempo, muestran
cómo pueden considerarse las modalidades de ambos tipos como prácticas
liberales, conservadoras y radicales.
Cambio
lntraindiv idual
Pedagogía invisible Pedagogia visible
Progresi sta Conserv adora
realización en textos creará diferencias entre adquirentes.
Pero esto no indica discrepancias en cuanto a potencial, puesto que se
juzga que todos los adquirentes comparten procedimientos comunes. Las
diferencias puestas de manifiesto por una pedagogía invisible no se utilizan
como base de comparación entre adquirentes, porque revelan el carácter
único de los mismos. Por tanto,mientras las pedagogías visibles se centran
en el texto graduable externo, las invisibles se centran en los procedimien-
tos/competencias que todos los adquirentes aportan al contexto pedagógico.
Las pedagogías invisibles se ocupan de disponer ese contexto para realzar
las competencias compartidas con el fin de desarrollar realizaciones ade-
cuadas al adquirente. Por tanto, en el caso de las pedagogías invisibles, las
diferencias externas no comparables se producen mediante los aspectos
Adquisición
(competencia)
Figura 2.3.
(viene de la página anterior.)
Radical Radical
lntergrupo
Transmisión
(performance)
comunes internos -o sea, las competencias compartidas-, mientras en
el caso de las pedagogías visibles, las diferencias comparables externas se
producen por medio de las diferencias internas en cuanto al potencial. En
resumen, las pedagogías invisibles hacen hincapié en la adquisición-
competencia y las visibles, en la transmisión-performance 5.
5Esinteresante advertir queen ladécada de lossesenta, en lasprincipalesdisciplinas
de lascienciashumanas(psicología, lingüística y antropología) el concepto decompetencia
subrayaba las teorías estructuratistas de P1AGET (desarrollo infantil), CHOMSKY (lingüística) y LÉV1-
STRAUSS (antropología). Lacompetencia serefiere,enlastresteorías, aunagramática incor-
porada. LateoríadelasintaxisdeCHOMSKY, la teoría delaevolución y transformación delas
operacionescognitivasdeP1AGET ylateoría delasagrupacionesyreagrupacionesculturales
de LÉV1-STRAUSS son competenciasdisparadaspor la interacción con otrosno específicos
del ámbito cultural. Esdecir, lacompetencia surge de dosfactores, uno interno y otro inter-
(Continúa en la página siguiente)
activo. Desde este punto devista, lacompetencia-adquisición se produce, hablando desde un
punto de vista analítico, en el nivel de losocial, no de lo cultural, porque la adquisición no
depende de ninguna disposición cultural, sino de la interacción social.
Por tanto, lasteorías de la competencia integran lo biológico y lo social,pero ambos
están desconectadosde lo cultural. Lasteoríasde la competencia indican quela competen-
cia-adquisición llevaconsigo laparticipación activadel adquirente.Enefecto, lacompetencia-
adquisición surge de lasposibilidadescreativasdel adquirente en la inferencia de reglas
(CHOMSKY), en el proceso de acomodación (P1AGET), en el bricolage (LÉV1-STRAUSS). En cierto sen·
tido, lasteoríasde lacompetencia anuncian unademocracia fundamental: todosson iguales
en su adquisición, todosparticipan activamente ensu adquisición,lacreatividad esintrínseca
para llegar a ser social. En tal caso, lasdiferenciasentre losindividuos son producto de la
cultura. Desdeeste puntodevista, lasteoríasde lacompetencia pueden considerarse criticas,
mostrando ladisparidad entre loquesomosy aquello en lo quenosconvertimos, entre loque
somos capacesde hacer y nuestra performance. No obstante, este idealismo tieneun precio:
el de romper larelaciónentrepoder,culturay competencia, entre significadosy lasestructuras
que hacen posibleslossignificados. La democracia de lasteoríasde la competencia esuna
democracia apartada de la sociedad.
82 La estructura del discurso pedagógico
EnlaFigura2.3, ladimensiónvertical aludeal objetodecambiode la
prácticapedagógica.Portanto,elobjetoprimariopuedeconsistirenlapro-
ducción decambios enel individuo o laproducción decambios, noenel
individuo,sinoentrelosgrupossociales.Ladimensiónhorizontalserefiere
al centrode interés delaprácticapedagógica, quepuederecaersobre el
adquirenteosobreeltransmisor. Endefinitiva, estaúltimaindicaunapeda-
gogíavisibley laprimera, invisible. El cuadrantesuperiorizquierdo, intra-
individual-adquisición, indicaríaloqueamenudoseconocecomopráctica
pedagógica "progresista", cuyas teorías de la instrucción probablemente se
deriven delas relacionadas antes. Sinembargo,sitomamos el cuadrante
inferior izquierdo, adquisición-intergrupo, el objeto primario de esta práctica
pedagógica consiste en producir cambios entre grupos sociales, o sea, cómo
llegaacomprenderel adquirentelarelaciónentrelos grupos sociales y,a
través de esta nueva apreciación, cambia su práctica. Se trataría más de una
práctica radical que liberal-progresiva, por ejemplo, FREIRE y, a través de
FREIRE, lapedagogíade lateologíadela liberación. Asimismo, incluiría
formulaciones neomarxistas como lasde G1Roux (1989).
El cuadrante superior derecho, intraindividual-transmisión, es probable
queseleccioneteoríasdeinstrucciónconductistasoneoconductistasque,
en relacióncon las seleccionadas enel cuadrante superior izquierdo, se
consideran a menudo como conservadoras. Es interesante señalar que este
cuadrante superior derecho se considera conservador aunque a menudo ha
producidoadquirentes muy innovadores y radicales.Elcuadranteinferior
derecho muestra unarealización radical de unaprácticapedagógicaen
apariencia conservadora.
Portanto, hastaaquí podemos verqueestos tipos genéricos pueden
adoptar modalidades progresistas,conservadoras oradicales, y quelas
teorías delainstrucciónactuarándemaneraselectivasobreel "qué" y el
"cómo" de la práctica pedagógica. Además estas diferentes teorías actuarán
selectivamente sobre los atributos del adquirente que se convertirán en can-
didatos a determinadas denominaciones. Por último,cada teoría lleva consigo
sus propias condiciones de impugnación, "resistencia" y subversión.
He propuesto que es importante distinguir entre la gramática fundamen-
tal oprincipiosordenadores delaprácticapedagógicaysusformas derea-
lización como tipos pedagógicos. He analizado los principios ordenadores
como reguladores Oerárquicos) e instructivos (selección, secuencia/ritmo y
criterios). Sobre la base de esta gramática, he producido dos formas genéri-
cas deprácticapedagógica, segúnquelosprincipiosordenadores fuesen
explícitos o implícitos. Se mostraron estas formas básicas como tendentes
hacia modalidades progresistas, conservadoras y radicales.
El apartadosiguientesecentraráenlos supuestos declasesocial de
los tipos genéricos visibles e invisibles en sus formas no radicales. Tras este
análisis, consideraremos dos modalidades de pedagogías visibles, una autó-
nomay otraorientadaal mercado.
La clase social y la práctica pedagógica 83
Supuestosdeclasesocialde prácticapedagógica
Laproposiciónfundamental es quepuedereproducirselamismadistri-
bucióndepodermediantemodalidades decontrol enaparienciaopuestas.
No hay una relación de uno a uno entre una distribución determinada de
podery lamodalidaddecontrol mediantelaquesetransmite.Enlostérminos
deestecapítulo,lasprácticas pedagógicas constituyentransmisorescultu-
rales deladistribucióndepoder. Aunquelaspedagogíasvisibleseinvisibles
sonenaparienciatiposopuestos,demostraremosqueambasllevanconsigo
supuestos declasesocial.Noobstante,éstosvaríanconeltipopedagógico.
Los supuestos declasedelaspedagogíasvisibles sondiferentes delosque
correspondenalas pedagogías invisibles. Deestos supuestosdeclasese
derivan consecuencias paralosniñoscapacesdeexplotarlasposibilidades
delas prácticaspedagógicas.Esmásprobablequeseajustealossupuestos
de una pedagogía visible la fracción de la clase media cuyos puestos de
trabajotienen relacióndirectaconel campoeconómico(producción,distri-
bución y circulación de capitales), mientras que es más probable que la
fraccióndelaclasemediasinrelacióndirectaconel campoeconómico,sino
conel campodelcontrol simbólico,yquetrabajaenagenciasespecializadas
decontrol simbólico, pertenecientes normalmenteal sectorpúblico(véase
el CapítuloIV), seajustenalossupuestos deunapedagogíainvisible. Para
ambas fracciones, laeducaciónconstituyeunmediofundamental derepro-
ducción cultural y económica, aunque quizá menos para la directamente
relacionadaconel campoeconómico6•
Supuestos de clase social de las pedagogías visibles
Reglas de secuencia
Comenzaré atendiendo a las reglas de secuencia de la pedagogía visible.
Enel casodeésta,lasreglas desecuenciasonexplícitasy dividenel futuro
del niñoenetapas oniveles muy claros: alos5añosdebes sabery seresto;
alos 6, debes sabery sereso, y alos 7, debessabery serestootro. Ahora
bien, estámuy claroquesi el niñollegaalaescuelaalos 5años ynopuede
ajustarse alos requisitos inicialesde las reglas desecuencia, tendrá difi-
cultades paraajustarsealosrequisitos alos6años.Gradualmente, el niño
iráquedándose cadavez más atrás. Enestasituación,omás adelanteen
lavidadeladquirente, puedenaplicarsetresestrategias.Obienseintroduce
unsistemaderecuperaciónparatrataralosniñosquenohayanconseguido
6En BERNSTEIN (1986)puedehallarse unanálisisdelcontrolsimbólico,susagentes,agen-
ciasy su relación conelcampoeconómico, y quese expone enel Capítulo IV. Para el estudio
empírico de lasdiferenciasen la socialización de losadolescentescuyospadresoperan en
el campodel control simbólico yenel campoeconómico,véanse HOLLAND(1986);AGGLETON
y WHITIY (1985) y COHEN (1981).
La estructura del discurso pedagógico
84
ajustarsealosrequisitosdelasecuencia, ohabráquerelajarlasreglasde
ritmo de modoque el niñodisponga de más tiempo paraajustarse alos
requiitos de las reglas de secuencia. Cualquier estrategia se traduce en una
estratificacióndeadquirentes. Enel casodel sistemaderecuperación,la
estratificaciónesexplícitaypública;sinembargo, eneldelarelajacióndel
ritmo,es implícitayquizánosehagaexplícitaypúblicahastamásadelante
en la vida pedagógica. La tercera estrategia consistiría en mantener las reglas
desecuenciay ritmo,aunquereduciendobienlacantidad, bienlacalidad
de los contenidos que se adquieran, o ambas. Las tres estrategias producen
un sistema de estratificación más delicado dentro de una práctica pedagó-
gica ya estratificadora.
Para una pedagogía visible, que un niño aprenda a leer cuanto antes es
crucial y constituye unrequisitoprimariodelas reglas desecuencia. Los
psicólogos nosdicenqueunniñodebepoderleeraunaedaddeterminada.
Noestoy muy segurodepoderaceptardeltodoestaproposición. Laedad
a laqueun niñoseacapaz deleeres función de las reglas de secuencia
delaprácticapedagógicadelaescuela.Enelcasodelapedagogíavisible,
es crucial que el niño leapronto, y esto por muchas razones.
Cuandoel niñopuedeleer, el libroestáahí,y el libroesel librodetexto
osuequivalente. Cuandoel niñopuedeleer, es posibleel trabajosolitario
independiente. Asimismo, seleintroducedemaneragradual aunaforma
nooral dediscurso, cuyasreglas amenudodifierendelas formas orales.
Nosetratasólodequelalecturasupongalaadquisicióndeunnuevotrans-
misorsimbólico,sinodequeloquesetransmitees ensídiferentedel con-
tenido de las formas orales. Es más, la lectura escolar es diferente en muchos
casos de lanoescolar. Ladiferencia estáen lo que se transmite. En un
sentidoimportante,lalecturahacealniñoendefinitivamenosdependiente
del profesory daaccesoaladquirenteaperspectivas alternativas. Así,los
niños que no pueden hacerse con las reglas de secuencia cuando se aplican
alalectura, sehacenmásdependientesdelprofesorydelasformasorales
de discurso.
Debemos considerar otro aspecto de las reglas de secuencia: la relación
entre los significados locales, de aquí y ahora, los dependientes de contexto,
y los menos locales, más distantes, más independientes de contexto.En tér-
minos pedagógicos, esto se refiere a la adquisición de operaciones ligadas
al contexto, porunaparte,yalasoperacionesycomprensióndeprincipios
y suaplicaciónasituaciones nuevas, porotra. Enlaspedagogíasvisibles,
suelehaberunintervalotemporal entreestosdistintosnivelesdediscurso,
en el sentidodeque las operaciones locales, dependientes decontexto,
ligadas aésteaparecenenlaprimeraetapadelaprácticapedagógicayla
comprensióny aplicacióndeprincipiosdelosprincipios llegaenunaetapa
posterior, la comprensión de los principios llega aún más tarde.Las pedago-
gías visibles implicanunadistribucióndelosdiscursosquepuedenespe-
rarseenrelaciónconlaedad.
Sinembargo, silosniñosnolleganacumplirlosrequisitosdelasreglas
desecuenciay lesalcanzanlasestrategias delsistemaderecuperación,
La clase social y la práctica pedagógica 85
estos niños, a menudo los de la clase baja trabajadora (incluyendo otros
grupos étnicos ensituacióndesfavorable), seven limitados porlas destre-
zas locales, dependientes de contexto, ligadas aéste por el mundode lo
concreto. Los niños quecumplenlos requisitos delas reglas desecuencia
accederánal finalos principiosdesupropiodiscurso.Esmás probableque
estos niños pertenezcanalaclasemediayquelleguenacomprenderqueel
núcleodel discursonoes el orden, sinoel desorden; nolacoherencia, sino
laincoherencia; nolaclaridad, sinolaambigüedad, yqueel núcleodel dis-
cursoes laposibilidaddenuevas realidades.
Si ésta es la posibilidad del discurso pedagógico, podemos preguntarnos
porquélos niñosdelasclasesdominantes nodemuestranlasposibilidades
delos discursosquehanaprendido.Ylarespuestaseráquelasocialización
enunapedagogíavisible tratadelograr, aunquenosiempreconéxito,que
su discurso sea más seguro que peligroso.De este modo, la pedagogía visible
produceladeformacióndelos niños/estudiantes, tantodelasclasesdomi-
nantes como de las dominadas. En resumen, podemos decir que es probable
que lapedagogíavisible distribuyadistintasformas deconscienciasegún
laclasesocial deorigende los adquirentes. Estasdistintas formas evolu-
cionan a partir de las reglas de secuencia.
Reglas de ritmo: economía del discurso pedagógico
El ritmose refiere a latasa esperada deadquisición, es decir, latasa
a la que se espera que se produzca el aprendizaje. Así, el ritmo está vinculado
conlas reglas desecuenciayserefierealatasaalaquehadetransmitirse
y adquirirselaprogresiónestablecidaporlasreglasdesecuencia.Portanto,
las reglas deritmoregulanel ritmodelatransmisión, y lavelocidaddeeste
ritmopuedevariar. LaFigura2.4representael ritmoylos lugaresdeadqui-
sición.
Propondréque, paraqueseaadquiridodemaneraeficaz,elcurrículum
académicodelasescuelasrequieresiempredos lugaresdeadquisición:la
escuelay elhogar.Loscurricula nopuedenadquirirseporcompletodurante
el tiempo pasadoen laescuela. Y esto porqueel ritmodeadquisición es
tal queel tiempodelaescueladebetenerelsuplementodeuntiempopeda-
gógicooficial encasa, y éstadebeproporcionaruncontextopedagógicoy
controlaral alumnoparaquepermanezcaenesecontexto.Enlacasadebe
haberunadisciplinapedagógicaoficial. ¿Cómosereproduceasí mismala
escuelaenel hogar?A medidaqueel alumno/acrece,sepiensaquecada
vez realizarámás tareasencasa,esperándosedelafamiliaqueasegurede
que el alumnodisponede tiempo paraefectuar esetrabajo y controle efi-
cazmentelasprácticasdelgrupodeparesoigualesdel niño.Porsupuesto,
el trabajoqueseesperarealiceel niñoencasasonlosdeberes, cuyabase
sueleserel librodetexto. Peroésterequiereuncontexto,uncontextopeda-
gógicooficial encasa. Es decir, unespacio(unespaciosilencioso) y esto
no sueleexistiren los hogares delos pobres. Los niños pobres tampoco
86 La estructura del discurso pedagógico La clase social y la práctica pedagógica 87
Pedagogía visible
Currículum académico
Sitios de adquisición
Contexto
regulalos ejemplos, ilustraciones,narraciones quefacilitenlaadquisición;
regulael tipodecuestionesquepuedenplantearsey cuántas; regulaloque
vale comoexplicación, enlongitudy forma. Es más,el ritmofuertetenderá
a reducir el hablade los alumnos, privilegiando lade los profesores, y los
niños lleganapreferir esto, cuandoel tiempoparael mensaje pedagógico
oficial es escaso.Deestemodo,laestructuraprofundadelacomunicación
pedagógicaseve tambiénafectada. Lavelocidadcreael ritmodecomuni-
cación, y los ritmosdecomunicacióntienendistintasmodalidades.El ritmo
de la narración es diferente al del análisis. Unareglade ritmo fuerte para
el último construye un principio de comunicación muy diferente de la es-
tructura internadel principiocomunicativo queutilizanlos niños en lavida
cotidiana. Lamodalidaddominante decomunicación humana noes lade
análisis, sino la de narración. A los demás les contamos relatos. Sin embargo,
Escuela Libro detexto Familia pedagógico
local
.._ Adquisición--------
t
algunas familias no sólo construyen un contexto pedagógico oficial, sino
que también socializan asushijos en lacomunicación pedagógica oficial
y la estructura interna generada por sus reglas de ritmo: una estructura
Figura 2.4.
Contexto
pedagógico
Contexto
pedagógico
of icial
internaquetiendehaciaelanálisis másquehacialanarración, alas compe-
tencias comunicativas nolineales envez dea las lineales. Deestemodo,
lareglade ritmonosóloafectaalas relaciones socialesdecomunicación,
sino que regula la lógica interna de la comunicación.
La reglade ritmo fuerte del currículum académico de laescuela crea
lanecesidaddedoslugaresdeadquisición.Creaunaforma/modalidadpar-
suelen disponer de un tiempo pedagógico, porque con frecuencia el tiempo
seutilizaparatrabajarconelfindeganardinero: laprácticacurriculardela
calle. Enestas condiciones, nopuedehaberuneficaz segundo lugar de
adquisiciónconuncontextoy apoyopedagógicooficial efectivo. Sinese
segundolugar, noseráposiblelaadquisición,y menosaúnamedidaque
el niñocrezca. El fracaso seconvierte enexpectativa y en realidad.
Cuandoel áreaderecepcióndealumnosdeunaescuelacorresponde
aunacomunidaddelaclasebajatrabajadora, es probable, comohemos
visto, que la escuela adopte estrategias, o le obliguen a adoptarlas, que afec-
tarántantoa los contenidos comoal ritmodetransmisión. Esfácil queel
contenido se centre en operaciones, destrezas locales, más que en la explo-
racióndeprincipiosyhabilidadesgenerales,yqueelritmodisminuya(DO-
MINGOS, 1987). De este modo, la consciencia de los niños se regula diferencial
eindividualmentesegúnsuclasesocialdeorigenylaprácticapedagógica
oficial desusfamilias. Encasodequeel áreaderecepcióndealumnossea
mixta, proviniendoéstos dediversas clases sociales, algunas escuelas,
mediantedistintas estrategiasdeestratificación(queincluyenaveces la
repetición), agruparán (o "encasillarán") a los alumnos según la estimación
que la escuela haga de su capacidad, y a estas agrupaciones o clasificacio-
nes diferentes se aplicarán curricula que varíen en su contenido, en su ritmo
o en ambos.
Noobstante, lasreglasderitmofuerteproducenunefectomásfunda-
mental que afecta a las reglas sociolingüísticas profundas de la competencia
comunicativa en clase. Con un ritmo fuerte, el tiempo tiene gran valor, y esto
ticulardecomunicaciónquenoprimalanarrativacotidiana. Enestaestruc-
tura, losniñosdelasclasesmenosfavorecidas estánenpeorescondiciones
porpartidadoble. Noexisteunsegundolugardeadquisicióny lacomunica-
ción pedagógica de laescuela, tanto en su forma comoensucontenido,
no prima su orientación respecto al lenguaje y narrativa, porque en la escuela
sólosepermitenalgunasnarraciones.Portanto,laregladeritmodelatrans-
misiónactúademanera selectiva sobrequienes pueden adquirir el códi-
gopedagógicodominantedelaescuela,yestoconstituyeunprincipiodese-
leccióndeclasesocial. Lareduccióndelaregladeritmorequiereuncambio
enlaadjudicacióndecapital cultural yeconómicoalaescuela.Uncambioen
el capital cultural porqueuna reglade ritmorebajadaplanteauna práctica
y unas comunicaciones declasequeexigen uncambioenlapreparación
delos profesores y unincrementodecapital económico,porquelatransmi-
sióndelamismainformacióncostaráahoramás.Noobstante,esprobable
que los costes de repetición anual se reduzcan en algunas sociedades, junto
conlosdeunajuventudalienada. Enlaactualidad,lapedagogíavisibledela
escuela es barata en relación con latransmisión porque está subvencionada
porlafamiliadeclasemediaypagadaporlaalienaciónyfracasodelosniños
delas clases y grupos más perjudicados.
Podemos verahoraquelaregladeritmollevaconsigosupuestosinvisi-
bles declasesocial queoperandeformaselectivasobrequienes pueden
adquirirel códigopedagógicodominantedelaescuelaatravés delas con-
secuencias distributivas del fuerteritmodelapedagogíavisibley suregu-
lacióndelaestructuraprofundadelascompetenciassociolingü1sticas. En
88 La estructura del discurso pedagógico
efecto, cuando el ritmo es fuerte,podemos descubrir un código pedagógico
léxico cuyas respuestas de una sola palabra, o de frases cortas, que trans-
miten hechos/destrezas/operaciones individuales pueden ser típicas de la
clase escolar de alumnos de clase marginal/trabajadora baja, mientras que
el código pedagógico sintáctico, que transmite relaciones, procesos, cone-
xiones, es más típico de la clase escolar de niños de clase media, aunque
aún aquí la participación de los alumnos puede ser limitada7
•
Podemos considerar las reglas de ritmo como reguladoras de la econo-
mía de la transmisión y, así, estas reglas se convierten en el punto de
encuentro de la base material, discursiva y soc.ial de la transmisión.
Es importante señalar que la pedagogía visible no es intrínsecamente
un transmisor para la reproducción de resultados escolares diferenciales
entre alumnos de distintas clases sociales. En efecto,es posible crear una
pedagogía visible que reduzca la relación entre clase. social y resultados
educativos. Esto puede exigir una estructura preescolar de apoyo, la relaja-
ción del enmarcamiento respecto a las reglas de ritmpy secuenciay la
relajación del enmarcamiento que regula el flujo de comunicación entre la
clase escolar y la comunidad o comunidades sobre las que opera la escuela.
Tal relajación del enmarcamiento de una pedagogía visible eleva el coste de
la transmisión y tiene consecuencias importantísimas en la preparación de
los profesores y la gestión de los centros. Como veremos más adelante,es
probable que la pedagogía invisible cree un código pedagógico intrínseca-
mente más difícil, al menos en principio, para que los grupos sociales en
situaciones más desventajosas (desde la perspectiva de laeducación formal)
lleguen a leer y controlar.
He analizado los supuestos de clase social de las pedagogías visibles
sólo en relación con la regla de secuencia y con el ritmo.Retrasaré la expo-
sición de los supuestos de clase social de las reglas jerárqui cas hasta que
expongamos los supuestos de clase social de las pedagogías invisibles.
Debo señalar que lo analizado es la base ideológica implícita de latransmi-
sión pedagógica en sí, es decir, el sesgo en la transmisión que opera de
manera selectiva sobre quienes pueden adquirir lo transmitido. En pocas
palabras, lo que se transmite,contenidos instructivos, los valores que éstos
presuponen y las normas de orden social,carácter y modales, que configuran
los contenidos del discurso regulador de la escuela, llevan consigo sesgos
culturales, incluyendo los de clase social.Estos sesgos, los correspondientes
7Es importante señalar que lo que hemos denominado prácticas pedagógicas "léxicas"
y"sintácticas" losondentrodelatesisgeneraldequeelcódigoprivilegiantedelaescuela
es elaborado. Podemos descubrir ahora que este código se suspenda oficialmente y se reem·
place por una práctica pedagógica "léxica" que transmita menos la exploración de principios
que operaciones específicas de contexto que desarrollen destrezas de bajo nivel. En el pasado,
la suspensión de un código elaborado con respecto a grupos de alumnos, por regla general
de clase baja trabajadora, incluyendo grupos en situación de desventaja por motivos raciales,
no constituía una política oficial aunque podía suceder a causa del contexto en el que se en·
contrasen profesores y alumnos.
La clase soci al y la pr áctica pedag ógica 89
alotransmitido, noconstituyenel objeto deesteanálisis, dado que están
bien documentados en la bibliografía.
Los supuestos de clase social de la pedagogía invisibleª
Los supuestos de clase de la pedagogía invisible se traducen a prerre-
quisitos culturales y económicos para la comprensión y adquisición efectivas
de esta práctica. Examinaré estos supuestos respecto a los conceptos de
espacio, tiempo y control. Enel casodel espacioy del tiempo, distinguiré
entre supuestos económicos y simbólicos.
Espacio
Económicos. Los costes materiales del espacio de una pedagogía in·
visible en relación con una pedagogía visible son elevados. La primera pre-
supone movimiento del niño; de hecho, una considerable libertad de mo-
vimiento. En una clase organizada para una peelagogia v1s1ble, la cantidad
de espacio por niño será del tamaño de la mesa o,más adelante, del pupitre
y la silla. En estas condiciones, la clase escolar puede albergar,y a menudo
así es, a gran cantidad de adquirentes. Sin embargo,si se organizara el mísmo
espacio para una pedagogía invisible, habría que retirar la mayoría de las
mesas o pupitres para que cada niño disfrutase de libertad de movimiento.
Pero, en ese caso, no sería posible mantener el mismo número de niños en
el mismo espacio. Para que la pedagogía invisible llevara a la práctica todo
su potencial habría que reducir el número de niños. Esta reducción incre-
menta necesariamente el coste del espacio. Cuando el requisito espacial se
traslada al espacio familiar, está claro que la familia no puede emplear una
pedagogía invisible cuando hay muchos miembros confinados en un espacio
reducido, como les ocurre a muchas familias de clase trabajadora y de clase
baja trabajadora, incluyendo de modo especial a las familias desventajadas
de grupos étnicos minoritarios situadas en condiciones desfavorables. Es
mucho más fácil que sesatisfaga el requisito espacial en el caso de las
familias de clase media
ªK1NG (1978y otros)criticaelanálisisdelapedagogíainvisiblesobrelabasedequesu
estudio empírico de las escuelas primarias no halló ningún dato de su existencia. Como hemos
señalado aquí y en el trabajo original,es más probable que sea una práctica pedagógica inserta:
lainvisible insertaenlavisible. Esmásfácilencontrarlaformapuraenelsector privado.La
pedagogía invisible fue institucionalizada con el nombre de dialog-pedagogike en Suecia, en
ladécada de los setenta. Puede encontrarse apoyo empírico respecto a la práctica de lapeda·
gogia invisible en las familias de clase media en las referencias citadas en la nota 5 (pág. 80)
a nivel de la clase en DANIELS (1988, 1989). En CORE, 12, 2, aparece una investigación sobre
diferentes formas de organización escolar especial, práctica pedagógica y discriminación de
alumnos. Véase también JENKIN S (1989).
90 La estructura del discurso pedagógico
Simbólicos. Las reglas mediante las que se construye, senala y ordena el
espacio contienen mensajes cognitivos y sociales implícitos. En el caso de
la familia que opere con una pedagogía visible, cada habitación tiene su
función propia; dentro de las habitaciones, puede haber lugares fijos para
los objetos y espacios reservados para categorías especiales de personas.
Existen reglas explícitas claras que regulan el movimiento de los objetos,
las prácticas, la comunicación de un espacio a otro. Este espacio está clasi·
ficado de manera muy fuerte y lacontaminación es necesariamente visible.
Sin embargo, esa fuerte clasificación a menudo puede proporcionar intimidad
dentro de sus límites especializados. En general, esta organización del
espacio sepredica en unaregla de usuario: "1)ejael espaciotal como lo
has encontrado". Esta rejilla espacial lleva consigo mensajes cognitivos y
sociales.
Sin embargo, en el caso de la familia que ponga en práctica una peda·
gogía invisible, la rejilla espacial es muy diferente. Respecto al espacio de
la pedagogía visible, está mucho menos marcado. Las reglas para los movi·
mientas de los objetos, personas, prácticas, comunicaciones son menos
!imitadoras. Las comidas pueden suministrarse siguiendo un sistema de
cafetería. La vida se desarrolla en un plan más abierto. Paradójicamente,
cuanta mayor libertad hay, menos intimidad. Si la rejilla espacial de la peda-
gogía visible se basa en la regla fundamental de que: "Las cosas deben
guardarse aparte", con la regla de uso: "Deja el espacio tal como lo has en-
contrado", la rejilla espacial de una pedagogía invisible se basa en la regla:
"Las cosas han de estar juntas", con la regla de uso: "Haz tu propia senal''.
O sea, la rejilla espacial de la pedagogía invisible facilita y estimula las
representaciones individuales en el sentido de mostrarlas y revelarlas. Este
espacio lleva consigo mensajes cognitivos y sociales, y no es probable que
las familias en situación de desventaja, por motivo de clase o etnia, dispon-
gan y construyan espacios de este estilo.
Tiempo
Económicos. Si todos los ninos abandonan la escuela a los 14 anos, no
habría pedagogías invisibles, ya que éstas suponen una vida pedagógica
larga. Su ritmo relajado, sus adquisiciones menos especializadas, su sistema
de control (véase más adelante) llevan consigo una proyección temporal di-
ferente, en relación con una pedagogía visible para adquisiciones compara-
bles.En efecto, muchas familias de clase media, que favorecen el régimen de
pedagogía invisible durante los primeros anos de la vida del nino, antes
de pasar a una pedagogía visible en laetapa secundaria, tienen en cuenta de
manera explícita este hecho. Estas familias que están de acuerdo con la
pedagogía invisible llevan a menudo un programa pedagógico compen-
sador dedicado a la lectura, la escritura y el cálculo, mientras la pedagogía
invisible de la escuela infantil o preescolar promueve el potencial creativo
del niño.
La clase social y la práctica pedagógica 91
Simbólicos. Un niño socializado mediante una pedagogía familiar visible se
ve envuelto en una determinada proyección simbólica en la que el tiempo
está marcado por una serie de dislocaciones en su tratamiento y conducta
esperada El tiempo está simbólicamente marcado a medida que el niño pro-
gresa a través de una serie de categorías que definen su relación, no sólo
con sus padres, sino también con los demás parientes. La teoría implícita
de la instrucción mantenida por los padres que regula su práctica construye
comunicaciones/adquisiciones específicas de laedad. El nino se desarrolla
en, y mediante, una determinada construcción de tiempo.
Sin embargo,en el caso de una pedagogía invisible, el niño se desarrolla
mediante, y se constituye en, una construcción de tiempo especializada di·
ferente.El niño se construye a través de teorías de instrucción derivadas de
las teorías antes expuestas, mantenidas de forma implícita. La construcción
del tiempo parece dar prioridad al tiempo/espacio del niño, más que al
tiempo/espacio de los padres; al presente concreto del niño, y las catego-
rías deedad dan pasoalos signos exclusivos del propio desarrollo cons-
truido del niño. Eneste sentido, laestructuración del tiempo del niño se
produce a través de una rejilla temporal diferente. Las pedagogías visible e
invisible construyen conceptos distintos del desarrollo infantil en el tiempo
que pueden o no ser consonantes con el mantenido por la escuela.
Expondré aquí algunas consecuencias de la pedagogía visible. Cuando
el niño pasa a través de una serie de categorías especializadas en el tiempo,
su conducta, logro o aspiración está relacionado con una categoría deter-
minada y el niño está sometido a criterios normativos. No se mide respecto
a sí mismo, sino sólo frente a quienes comparten una categoría temporal
semejante. Desde este punto de vista, el niño compite sólo con quienes están
en una categoría temporal similar. De este modo, la competición se reduce,
porque los celos,sentimientos de envidia, operan en relación con sus iguales.
No quiere decir esto que el nino no dirija sentimientos negativos contra per-
sonas distintas de sus iguales, pero es consciente,o pueden hacerlo cons-
ciente, de una regla distributiva que privilegia a los niños mayores, regla que
no es personal, sino pública.
En el caso de una pedagogía invisible, como las categorías están relati·
vamente menos marcadas, a causa de las realizaciones más individualizadas
o, mejor, personalizadas que se esperan, el niño, que en apariencia compite
sólo consigo mismo, lo hace en realidad con todo el mundo. Aquí puede re-
sidir el encanto de los criterios referidos. Los padres se relacionan con el
niño en términos de sus manifestaciones y representaciones aparentemente
exclusivas. Aquí, el niño,a pesar de la aparente democracia del régimen pe-
dagógico, está colocado en el seno de una relación más competitiva, dado
que es menos probable que las comparaciones estén graduadas de acuerdo
con la edad. Por tanto, los celos, los sentimientos de envidia, las aspiracio-
nes estarán menos centradas de manera específica, siendo así más difíciles
de tratar,tanto para los padres como para el niño. Desde un punto de vista
cognitivo y social, es menos probable que se vean limitados negativamente
por una pedagogía invisible que por las visibles. Por otra parte, para los
92 La estructura del discurso pedagógico
chicos, en el marco de una práctica pedagógica invisible, las chicas se con-
vierten en claras competidoras y en amenaza.
Control: reglas jerárquicas
Meocuparéahoradecómolospadres introducenymantienenprinci-
pios de conducta, carácter y modales, o sea, conceptos de orden social, re-
lación e identidad; en otras palabras, con su práctica reguladora. En el caso
delapedagogíavisible, las reglas deordensocial suelenserexplícitasy
específicas. Las rejillas espacial y temporal proporcionan una estructura ex-
plícita, unagramáticadeprohibicionesyobligaciones,yelincumplimiento
resultamuy visible. Cuandoel niñohaadquiridolagramáticaimplícitade
las rejillas espacial y temporal, los problemas de control quedan relativamen-
te reducidos. En resumen, no se evaporan. Si el niño desobedece, se retiran
los privilegios y se articulan reglas específicas. En última instancia, pueden
utilizarseestrategiasdeexclusiónycastigofísico. Megustaríadejarclaro
quelas pedagogías visibles notienenporquéser"autoritarias",aunquesí
sonposicionales. El control funcionaparaaclarar, mantenery repararlos
límites. Sin embargo, en el caso de las pedagogías invisibles, podemos pre-
guntar: ¿dónde radica el control en un contexto de rejillas espacial y temporal
reducidas en donde se estimulan las representaciones personalizadas, es-
pecialmente en un contexto del que podríamos esperar con fundamento que
tuviera unmayorpotencial paraquesurgieranproblemas decontrol?
Propongo que, en este contexto familiar en apariencia relajado, el control
radiquecasi porcompletoenlacomunicacióninterpersonal:unaformade
comunicaciónqueoperaentornoalasáreas demotivacióneintencionali-
dad, tal comolas contemplanlos padres.Lacomunicaciónes multidirec-
cional. Conel findefacilitarestamultidireccionalidad delacomunicación,
seproduceunprogresivodebilitamiento delaclasificaciónentreelinterior
y el exteriordel niño.Lospadresleestimulanparaquehagapúblicosmásy
más aspectos desu interiory faciliteel proceso. Seespera que se haga
pública la mayor cantidad posrble de sentimientos, fantasías, temores y as-
piraciones infantiles. Lasupervisióndel niñoestotal.Enestesentido,para
él es difícilocultaralgoytambiénparalospadres. Elprocesodecomunica-
ciónactúaparahacervisibleloinvisible,através del lenguaje,yestopuede
llevar consigo su propia patología.
Enel casodelapedagogíavisible, dijimosqueunadelas estrategias
decontrol consisteenlaexclusión, peroéstapresentadificultades enel
casodelapedagogíainvisible. Porquesi el niñoesexcluido(oseexcluye
a sí mismo, retirándose, como estrategia de autodefensa), el proceso de co-
municaciónsedebilitay lomismoel mediodecontrol.Estoproporcionaal
niño una poderosa estrategia para controlar a los padres mediante su retirada,
excluyéndose a si mismo, desapareciendo, simbólica o físicamente. En ese
caso, los padres deben adoptar estrategias de recuperación con el fin de que
el niño regrese simbólica o físicamente al sistema de comunicación. De este
La clase social y la práctica pedagógica 93
modo, adquiereunavarianteelaboradaconcretadecomunicaciónquepro-
porcionauncuidadorepertorio de habilidades manipulativas.
Las pedagogías invisibles dan lugar a procedimientos de control basados
en pautas de comunicación multidireccional de clase, necesarias para apoyar
y promover suconceptoy prácticadel orden social. Y es probable que la
construcción de estas competencias comunicativas se base en la clase
social. Cuandolafamilianoponeadisposicióndelniñoestascompetencias,
es menos probablequeésteseautorreguleenlaescuela,deacuerdoconlos
requisitos de suprácticapedagógica invisible, y es fácil que interpretede
forma errónea tanto la práctica como su contexto pedagógico.
Heafirmado quees menos probablequesecumplanlos supuestos de
las pedagogías invisibles, cuandoinformanlas rejillasespacial,temporal y
de control, en grupos que se hallen en situación de desventaja por motivos de
claseoétnicos y, comoconsecuencia,enestos casos es probablequeel
niño malinterprete la significación cultural y cognitiva de tales prácticas
declase, así comoqueel profesorcapteerróneamentelasignificacióncul-
tural y cognitiva del niño.
Nos hemos centrado en diversos lugares pedagógicos en nuestro análi-
sis de los supuestos de clase social de las pedagogías visibles e invisibles
en su forma genérica. En el caso de las primeras, nos hemos interesado por
la escuela y en el de las pedagogías invisibles, por la familia. Lo hemos hecho
así porque las características superficiales de la pedagogía visible pueden
ser entendidas por todos, dado que constituyen la forma pedagógica normal,
se reproduzcan o no en la familia sus principios y prácticas subyacentes.
Así, era preciso analizar los principios ordenadores subyacentes de la prác-
tica pedagógica oficial -es decir, los de la escuela- para mostrar que éstos
pueden ir en contra de la adquisición de esta práctica por los grupos en si-
tuación de desventaja por clase social o etnia. En el caso de las pedagogías
invisibles, nos centramos en la familia para mostrar la práctica pedagógica
doméstica de apoyo requerida para que pudiera entenderse el contexto y la
práctica de clase por su significación pedagógica.
Comoindiquéantes, hasidoraroencontrarunaformapuradepedago-
gía invisible, pero no una práctica pedagógica incluida en donde la pedagogía
invisible se inserta en una pedagogia visible.
PI
PV
Aquí, " " indica la inserción. Las destrezas y atributos especiali·
zados de la pedagogía visible se encuentran bajo la superficie de la pedago-
gía invisible o, en ocasiones especiales, en la superficie. Y esto mismo se
mantiene en la familia. Lo interesante ocurre cuando la clasificación fuerte
de la pedagogia visible emerge como forma pedagógica en sí o aflora para
interrumpir una pedagogía invisible. Está claro que,aún para los defensores
más ardorosos de las pedagogias invisibles, esta práctica queda confinada,
por regla general, a los primeros años de la vida del niño; en torno al nivel
;111:;":: -
94 La estructura del discurso pedagógico
secundario, suele pedirse una pedagogía visible, pues esta práctica conduce
alaubicaciónprofesional laboral. Dadaestasituación,lasocializaciónde
unafracción de laclasemediaquizáseaúnicacomotipo modal. Al decir
modal nos referimos aque laforma de socialización noestáconfinadaa
familias individuales, sinoqueconstituyeunaformaquegozadereconocí·
mientopúblico: unaformacuyosprincipiosyprácticasdesocializaciónpe-
dagógicaprimariasondiferentes delos propios delaetapasecundaria. O
cuyaclasificación débil estáinsertaen unaclasificación fuerte latente; y
sospechamos queestotieneconsecuencias muy complejas.
Aunqueseadel todoinciertoquelapedagogíavisibleseaunapráctica
capitalista,constituye,enunauotraforma,laprácticapedagógicahabitual
entodaEuropa, entodos los curriculasecundarios deelite,tantoenladel
Estecomoenladel Oeste. Esprobablequelaclasificaciónfuertedelape-
dagogíavisibletengasusraícesenlauniversidadmedieval, enlaclasifica-
ciónprincipal entreel Triviumy el Quadrivium y ensussubclasificaciones,
y lasubordinación de ambos alareligión. La clasificación fuerte entre la
práctica mental y la manual probablemente venga del mismo período,cuando
laprácticamanual teníasuspropiostransmisores cualificados,tantoenel
senodelafamiliacomoenel degremios especializados, creandodeeste
modoelconceptodelapedagogíavisibleautónomaoabstracta.Estapeda-
gogía visible, autónoma con respecto al control sobre sus propias prácticas,
logrósuindependenciadelaIglesia, aunquesiguiósiendoabstractaenel
sentidodequesudiscursosereferíasóloasí mismaenvez deal trabajo.
TrasconseguirsuindependenciadelaIglesia,pocoapocofuesiendoregu-
ladaporel Estado.Sibien,ensusorígenes,lapedagogíavisible,encuanto
transmisor, noesensí mismaunproductodeclase,aunquelotransmitido
sí /o era, su institucionalización, tanto en el sector privado como en el público,
condujo a unaadquisición selectiva basada en laclase social.
Enel ReinoUnidoconseguridady probablementeenotras partes los
patrocinadores delapedagogíainvisiblecomoformapública,desuexpan-
sióny constitucióncomopráctica,eranmiembrosdelafraccióndelaclase
mediaantes mencionada. CeliaJENKINS (1989)hademostradosinlugara
dudas que los miembros de la New Education Fellowship*, que tuvieron gran
influenciaentrelos años veintey treintaenlapromocióny constituciónde
la "nueva educación", eran casi todos agentes de control simbólico que
actuaban en agencias especializadas de dicho control. Quienes se oponían
alas pedagogías invisibles (apartedelospedagogos)solíanpertenecera
laclasemediacuyotrabajoteníarelacióndirectaconlaproducción, distri-
bucióny circulación decapitales.
Laoposiciónentreestasfracciones delaclasemedianotienequever
con ladistribución depoder, sinocon los principios decontrol social. En
los niveles económicos y políticos, laoposición seestablece entornoal
papel del Estado. Los patrocinadores de lapedagogía invisible de clase media
...Asociación para lanuevaeducación". (N.del T.)
La clase social y la práctica pedagógica 95
apoyan laintervencióndel Estadoy laexpansióndeagentes yagenciasde
control simbólicoy,portanto,elincrementodelgastopúblico.Larazónradica
enqueéstaes labasey laoportunidaddesupropiareproducciónyavance,
mientras que los partidarios declasemediade lapedagogíavisible, perte-
necientes al sector económico y a profesiones de tipo empresarial, se oponen
al crecimiento del gasto público. Portanto,aparecen intereses materiales
y simbólicos (discursivos) opuestos.
Hasta aquí hemos analizado los supuestos de clase que operan de forma
selectivaen quienes pueden lograr suobjetivo en las pedagogías visibles
e invisibles como tipos genéricos. Dijimos antes que dichos tipos pueden
presentar toda una serie de modalidades. Consideraremos ahora dos formas
de pedagogíavisible, opuestas entresí y quepuedenencontrarse hoy día
en oposición en Europa y en Norte y Sudamérica
Pedagogías visibles autónoma y orientada
respecto al mercado9
Los sistemas escolares y universitarios se interesaban cada vez más por
el debate sobre loque hade transmitirse, laautonomíade latransmisión,
las condiciones deserviciodequienes transmiteny los procedimientos de
evaluacióndelos adquirentes.
Concluiré atendiendo, de manera algo apresurada, al presente conflicto
entre las formas orientadas al saber y las dirigidas hacia el mercado, es decir,
entre las formas "autónoma" y "dependiente" de las pedagogías visibles.
O sea, entre las pedagogías visibles justificadas por las posibilidades. intrín-
secas del saber mismo y las pedagogías visibles que se justifican por su
relevancia en el mercado. En cierto sentido, la pedagogía visible autónoma es
tanto una forma sagrada como profana, dependiendo esencialmente de la
propia postura como transmisor o adquirente. Desde el punto de vista de
este último, una pedagogía visible autónoma es instrumental para una situa-
ción de clase a través de medios simbólicos. Sin embargo, tiene la cobertura
de losagrado. Por otra parte, la pedagogía visible orientada al mercado consti·
luye una forma verdaderamente secular nacida del "contexto de la educa-
ción de coste-eficacia", de laque se dice promueve las destrezas, actitudes
9"Autónoma··enel sentido deindependiente estáclaramente enrelación con"orientada
al mercado" enel sentido dedependiente de laeconomía. Enel Reino Unido(y, en lacuestión
que nosocupa, en otraspartes). todoslos nivelesde lossistemaseducativosse han visto,
en losúltimostreinta años, cada vez mássometidosal control central. La financiaciónde la
investigación universitaria está ahora muy limitada tanto por la reducción dela financiación
gubernativa (enespecial en lascienciassociales) como por loscriteriosgubernamentalesque
regulan laaprobación de lasinvestigaciones. Laspedagogíasvisiblesorientadasal mercado
111d1can uncambiodel centro de atención del gobierno central,tanto con respecto al saber
que se transmite como en relación con el cambio delosagentescontroladores, entre losque
ahora se encuentran industriales. Este cambio de centro de atención no sólo implica el de-
sarrollo de currícula especializados. sino también el desarrollo deescuelasespecializadas.
96 La estructura del discurso
pedagógico
y tecnología en una época de desempleo juvenil crónico y a gran escala. Las
reglas explícitas de selección, secuencia, ritmo y criterios de una pedagogía
visible se traducen con facilidad a indicadores de performance de profesores
y alumnos de las escuelas, y una teoría conductista de la instrucción desarro-
lla rápidamente programas, manuales y enseñanza ya preparada. La espe-
cializacióndeloscurrículaenlapedagogíavisibledominanteorientadaal
mercadopermiteunareproduccióncasiperfectadelajerarquíadelaeco-
nomía dentro de laescuela, oentre escuelas (como en el caso de lasescuelas
· imán"), mediante la gradación de los currícula (por ejemplo: gerencial/ad-
ministrativo/de negocios), a través de los aprendizajes de las distintas espe-
cializaciones tecnológicas, la burocracia y comercio simulado para los grupos
de clase baja trabajadora y marginal. No es sino un corto paso para estimular
la formación a cargo de las industrias y, como en Chile, de escuelas privadas
patrocinadas porel Estado.Tantolapedagogíavisibleautónomacomola
orientada al mercado son transmisores de la estratificación del saber, de las
desigualdades sociales. Sin embargo, el fundamento ideológico de la peda-
gogía visible orientada al mercado es más complejo y, si se me permite, más
siniestro quizá.
Lapedagogíavisibleautónomasejustificaasí mismaporlautilidady
valor intrínsecos del saber que transmite y por ladisciplina que requiere su ad-
quisición. Su arrogancia radica en su pretensión de un elevado fundamento
moral y de la superioridad de su cultura, su indiferencia respecto a las conse-
cuencias de su propia estratificación, su presunción de su falta de relación con
todo lo que no sea él mismo,su autonomía abstracta autorreferencial. La peda-
gogía visible orientada al mercado es una construcción mucho más compleja
ideológicamente. Hace suyas algunas de las críticas dirigidas a la pedagogía
visible autónoma, gran parte de la cual procede de posturas izquierdistas: la
críticadelfracasodelaescuelaurbana, delapasividady categoríainferior
de los padres, que se combinan para reducir su poder sobre escuelas y profe-
sores, del aburrimiento de los alumnos de clase trabajadora y los consiguien-
tes trastornos que provocan en relación con curricu/a sin importancia y su re-
sistencia hacia los mismos, de los procedimientos de evaluación que atienden
más al fracaso relativo que a la fuerza positiva del adquirente. Pero incorpora
estas críticas a un nuevo discurso: un nuevo Jano pedagógico.
El compromiso explícito con mayores opciones para padres y alumnos no
constituye una celebración de una democracia participativa, sino una mínima
cobertura de laantigua estratificación de escuelas y currícu/a. Nuevas formas
de evaluación, perfiles, evaluación con respecto a criterios en vez de a normas,
cuya finalidad predicada es el reconocimiento y la liberación de las cualidades
individuales, permiten y marcan un mayor control de laevaluación. Al mismo
tiempo, la administración periódica de tests colectivos a los alumnos concen-
tra nuevos procedimientos de distribución para homogeneizar la adquisición
y, al tiempo, crea indicadores de performance de su eficacia 1°. El vocacionis-
10En relac1on con estos puntos. estoy en deuda con Patricia BROADFODT (1986).
La clase social y la práctica pedagógica 97
mo parece ofrecer a la clase baja trabajadora una legitimación de sus propios
intereses pedagógicos enuncurrículum basadoenlaactividadmanual y,
al hacerlo así, parece incluirlos como temas pedagógicos significativos,
aunqueal mismotiempolesimpidael pasoasuspropiasposibilidades per-
sonales y ocupacionales.
Lasituaciónes compleja, enefecto.Al mismo tiempo que laeconomía
avanzahaciaunamayorconcentraciónmediantefusionesycrecimientode
las sociedades,enunnivel inferior, seestimulaenel sectordeservicios una
culturaempresarial "artesana". Estose reflejaenlas pedagogías visibles
orientadas al mercado en el desarrollo de aprendizajes simulados de las
destrezas para esta función, por ejemplo: decoración, fontanería, carpintería
para el autónomo. Incluso se mezclan los regímenes pedagógicos, extrayendo
características delapedagogíainvisible, porejemplo: enla"negociación"
delos perfiles delos alumnos, los programas dehabilidades paralavida11•
------
11 La expos1cion sobre las pedagogías inv isibles se ha desarrollado en un contexto en
donde esa práctica es dominante en la institución ¡por ejemplo. f amilia. escuela primaria. pre-
escolar). Se ha indicado que es menos probable que en el sector público se llev e a cabo una
µedagogia 1 nv 1s1ble en f orma pura. aunque si puede darse inscrita en una pedagogía v isible.
Sin embargo. es posible encontrar características de la pedagogía inv isible en cuanto prácticas
especializadas dentro de una modalidad en la que predomine la pedagogía v isible. Tal práctica
especializada puede ref erirse a una parte concreta del currículum (por ejemplo. destrezas para
la v ida cotidiana). dirigirse a un grupo social determinado (por e¡emplo, grupos en situación
de desv enta¡a por motiv os de clase social o étnicos) o f ormar parte incluso de un procedi-
rrnento de ev aluación. En general. es más probable que las pedagogías 1nv 1sibles. las prácticas
pedagog1cas "integradas" o ambas se conf iguren en el niv el primario o. en caso de que lo
,ean en el secundario. relacionadas con grupos sociales en situación de desv entaja. como
rned10 de control social de los mismos. En general. es más probable que los cambios hacia
1as pedagogías 1 nv1s1bles o prácticas ..progresiv as" semejantes. que llev en consigo un debili-
tamiento de la clasif icación y del enmarcamiento. se produzcan en épocas de "bonanza eco-
norrnca· Tales prácticas son más caras que las pedagogías v isibles. tanto respecto a la prepa-
ración de los transmisores como ál coste de la transmisión. En tiempos de crecimiento o ex-
pansión económica. la demanda es menos poderosa que la of erta y. en consecuencia, las je-
rarqu1as pueden adoptar una forma más indirecta. menos explicita. y como menos dada a actuar
de forma selectiv a en relación con las ideas. el personal y los intereses. Sin embargo. en
momentos de recesión y desempleo c1ónico. la demanda es más poderosa que la of erta. pu-
diendo esperarse que las jerarquías se hagan más explicitas y directiv as. más selectiv as con
respecto a las ideas. el personal y los intereses. En consecuencia. por regla general. es f ácil
que las relaciones de clasif icación y de enmarcamiento se ref uercen en conjunción con un
control central más fuerte. No obstante. como señalamos antes, las prácticas pedagógicas
rnv1s1bl es especializadas pueden insertarse como dispositiv os de control social.
En resumen. podemos emitir la hipótesis de que es probable que los cambios en el estado
modal de las prácticas pedagógicas. alejándose o aproximándose respecto a una clasif icación
y enmarcamiento débiles (prácticas "progresiv as"). estén mediados por cambios en la economía,
la cual mod'1f ica la base social de los agentes dominantes de inf luencia del Estado, el grado
de manif estación explicita de las jerarquías y la of erta y la demanda en relación con los educa-
dores. En caso de desarrollo y expansión de la economía. es probable que se produzca un in-
cremento del gasto público en educación, serv icios médicos y sociales y que los agentes
dominantes inf luy entes salgan de entre los agentes de control simbólico especializados en
las agencias de dicho control. mientras que, en caso de depresión económica, es probable
que se produzca una reducción del gasto público en educación y serv icios médicos y sociales
y que los agentes dominantes inf luy entes del Estado procedan del campo económico y no
del control simbólico.
98 La estructura del discurso pedagógico
El nuevo discurso pedagógico recontextualiza y, por tanto, resitúa dentro de
su propia ideología, características de discursos que están en aparente
oposición 12•
Al menos en el Reino Unido, la pedagogía visible orientada al mercado
crea aparentemente una mayor independencia local para escuelas y profe·
sores y mayor competición entre ellos, aunque, al mismo tiempo, escuelas
y profesores están más directamente ligados a la regulación estatal. Y, por
último, podemos detectar que ahora el Estado opera sobre la base de princi·
pios muy diferentes en relación con los principios y prácticas de la econo·
mia y los correspondientes a agencias y agentes especializados del control
simbólico, en especial de la educación. En economía, rige la privatización,
aunque la competición se reduce a medida que las fusiones se producen
con rapidez. Cuando el Estado reduce su control, las grandes compañías y
multinacionales ocupan el espacio dejado por aquél. En el sector de las agen-
cias especializadas en el control simbólico, en especial en la educación,
vemos que la privatización, las autonomías locales de las agencias, están
para estimular una mayor competencia entre las unidades. En efecto, pode-
mos decir que el principal lugar de competición no es la economía en su
totalidad, sino, cada vez más, en el sector del control simbólico de regu-
lación pública. No obstante, la mayor competición dentro de este sector está
sometida a mayores y más complejas formas de regulación estatal. Por tanto,
el cambio esencial que parece se está produciendo consiste en el paso de
la regulación estatal desde la economía al control simbólico, aunque la
gestión del control simbólico se lleva a cabo cada vez más con exclusión
de sus propios agentes, reemplazándolos por gestores, administradores, in·
dustriales de la economía.
El mensaje ideológico de la pedagogía visible orientada al mercado con-
siste menos en la regulación y puesta en práctica de la pedagogía del nuevo
"relieve" que en la nueva regulación y puesta en práctica del control simbó·
lico en la transición a la última transformación del capitalismo: las comuni·
caciones13
.
1
2Aunque pueda formularse la hipótesisde quecuantomásabstractossean losprinci·
piosdelasfuerzasdedivisióndeltrabajo,mássencilla serásudivisiónsocialdel trabajo,porque
muchasde lasfuncionesinferiores(y cadavez másde lassuperiores) se encuentran enlas
cadenasde informacióny buclesdefeedback delordenador,tambiénesprobable que,ame-
dida que la división social del trabajo económico se simplifique y reduzca, ladel control
simbólico crezcaencomplejidad ydimensiones.Esmás,esprobablequeseintentedesarrollar
una estructura deservicio empresarial detipo artesano. Gran partedel entrenamiento vaca·
cional de sectoresde la clase trabajadora se dirige a ese fin.
13
Latransición está ligadaaniveleselevadosdedesempleo, cambiosenlasfunciones
Y condiciones ocupacionales, incremento de las fusiones, peligros reiterados de recesión grave
que, unidos, pueden producir inestabilidad enel orden social. El movimiento general hacia
un mayor control estatal en el campo del control simbólicose anuncia con frecuenciaa si
mismo a travésde una ideología delafamilia y de lanación. Este nuevoindividualismo que
regula el campodel control simbólico contrasta abiertamente conel potencial corporativo de
la revolución de lascomunicaciones en el campo económico.
La clase social y la práctica pedagógica 99
Addendum
Este capítulo es una revisión de un artículo anterior: Class and pedago-
gies: visible and invisible (en: Class, Codes and Control, vol. 3, edición revi-
sada, 1977). Desarrolla y amplía la exposición de las reglas y sus supuestos
de clase y proporciona un modelo más general para crear tipos y modalida·
des de prácticas pedagógicas. Es más, incluye una exposición de las peda-
gogías orientadas al mercado y especulaciones sobre su origen, función y
enlace con cambios a gran escala en la forma de control simbólico. No obs·
tante, no reemplaza al primer artículo, aunque lo amplía y construye sobre
él. El capítulo muestra que la lógica básica subyacente en éste y otros
trabajos puede ocuparse de la cuestión del contenido, así como de los
enlaces entre los macro y microniveles de análisis.
En términos del análisis general de la clasificación y del enmarcamiento,
gran parte del núcleo del capítulo en la exposición de prácticas pedagógicas
específicas se centra en el enmarcamiento más que en la clasificación. Debe
tenerse en cuenta que los principios de clasificación están siempre presentes
en toda práctica pedagógica en el sentido de que cualquier contexto de esa
práctica presupone una relación con otros contextos, otras prácticas y comu-
nicaciones pedagógicas, tanto dentro de la institución como fuera de ella.
Es más, los principios de clasificación están presentes de forma visible dentro
de toda práctica pedagógica y se llevan a cabo en ladisposición de los
adquirentes, ladistribución de tareas y en las características de organización
del contexto. Por tanto, los principios de clasificación, como losde enmarca-
miento, tienen siempre valores internos así como externos.

B. Bernstein Libro la estructura del discurso pedagogico

  • 2.
    Título original dela obra: THE STRUCTURING OF PEDAGOGIC DISCOURSE. Volumen IV: Class, codes and control © Routledge - 11 New Fetter Lane, Londres, 1990. y Basil Bernstein, 1990. Primera edición: 1993 Reimpresión: 1994 Reimpresión: 1997 CONTENIDO No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico. por fotocopia, por registro u otros métodos, sin elpermiso previo y por escrito de los titulares del Copyright. e-mail: morata@infornet.es dirección en internet: http://www.edmorata.es © de la presente edición: EDICIONES MORATA, S. L. (1997) Mejía Lequerica, 12. 28004 - Madrid y ' FUNDACION PAIDEIA Plaza de María Pita, 17. 15001 - La Coruña Derechos reservados Depósito Legal: M-31.661-1997 ISBN: 84-7112-368-1 Compuesto por: ARTEDITA Printed in Spain - Impreso en España Imprime:LAVEL.Humanes (Madrid) Diseño de la cubierta: DYGRA. La Coruña Págs. AGRADECIMIENTOS..................................................................................................11 INTRODUCCIÓN.........................................................................................................13 Contenido, 13.- Código y clase, 15.- Perspectiva, 18.- Relevancia, 21. PRIMERA PARTE: Sobre los códigos ......................................................................23 CAPÍTULO PRIMERO: Códigos,modalidades yelprocesodereproducción cultural:unmodelo........................................................................................25 Códigos: generalidades, 26.- Códigos especlficos, 28.- Códigos elabo- rados y restringidos, 30.- Orientaciones, 30.- Localización de las orien- taciones elaboradas y restringidas, 32.- Distribución, 33.-"Perfonnance": clasificación y enmarcamiento, 33.- La división del trabajo y sus signifi- cados sociales, 34.- Laclasificación y la división social del trabajo, 35.- Clasificación, voz, reproducción y adquisición, 40.- Relaciones sociales, práctica y mensaje, 44.- El contexto comunicativo, 46.- Enmarcamien- to, 47.- Códigos especlficos y sus modalidades, 51.- Modalidades de código, 52.- cambio de código, 54.- Modalidades de código definidas, 55.- Clasificación, 55.- Enmarcamiento, 56.- Conclusión, 57.- Apén- dice 1.1. Código, competencia y dialecto, 58.- Apéndice 1.2. Modalidad de cultura y género, 59.- Apéndice 1.3. Clasificación y enmarcamiento de los códigos deproducción, ro.-Apéndice 1.4. La asunción de clase de los códigos pedagógicos, 63.-Foona ideal, 64.- Lugares de reproducción, 64.- Apéndice 1.5. Valores de código y contextos experimentales, 65.- Clasi- ficación, 66.- Enmarcamiento, 66.- Nii'los de clase media: reglade reco- nocimiento, 68.- El texto de la tarjeta del cuadro de Trotin, 68.- Nii'los de clase media: regla de realización, 68.- Nii'los de clase baja trabajadora: regla de reconocimiento, 69.- Nii'los de clase baja trabajadora: regla de realización, 69.- El texto del escondite, 69.- Nii'los de clase media: regla de realización, 69.- Control madre-hijo, 69.- Apéndice 1.6. Contextos pri- mario, recontextualizador y secundario, 70.
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    Págs. CAPÍTULO 11: Laclase social y la práctica pedagógica ......................................... 72 Las reglas de la práctica pedagógica como transmisor cultural, 74.- Regla jerárquica,74.- Reglasdesecuencia,75.- Reglasdecriterio,75.- La generación de modalidades de práctica pedagógica, 76.- Reglas jerár- quicas,76.-Reglasdesecuencia,76.-Reglasdecriterio,78.-Tiposde prácticapedagógica:visibleeinvisible,79.- Pedagogíasvisibles,79.- Pedagogfas invisibles, 80.- Supuestos de clase social de práctica peda· gógica,83.-Supuestosdeclasesocialdelaspedagogíasvisibles,83.- Reglas de secuencia, 83.- Reglas de ritmo: economía del discurso peda· camposydefiniciones,196.-Contextoprimario:laproduccióndeldis- curso,196.-Contexto secundario: lareproduccióndeldiscursa,196.- Contexto recontextualizador: la recolocación del discurso, 197.- Defini- ciones,198.-Realizaciones deldispositivo,200.-¿Dequiénlaregla? ¿Qué consciencia? Un modelo, 200.- Comentarios sobre el modelo, 205.- Resumen, 209.- Conclusión, 214.- Apéndice 5.1. Los conceptos del dis· curso instruccional y del regulativo, 215.- Apéndice 5.2. Teorías de la ins- trucción, 217.- Apéndice 5.3. Código: generalidades, 219. Págs. gógico, 85.- Los supuestos de clase social de la pedagogía invisible, 89.- Espacio, 89.- Tiempo, 90.- Control: reglas jerárquicas, 92.- Pedagoglas visibles autónoma y orientada respecto al mercado, 95.- Addendum, 99. CAPÍTULO 111: Códigos elaborados y restringidos: visión general y criticas . Códigos elaborados y restringidos: visión general 1956-1987, 100.- Críticas delateoría,117.-Código,competencia,dialectoydéficit,117.-Código y competencia, 117.-Códigoydialecto,118.-Déficitydiferencia, 119.- Crítica (específica), 123.- Relaciones entre códigos y gramática, 123.- Los códigos y la selección gramatical, 123.- Códigos y recuentos de fre- cuencia,124.-Los códigosylateoría,124.-Loscódigosysurecontex- tualización, 126. BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................................................................221 ÍNDICE DE MATERIAS ...................................................................................................................................228 100 OTR AS OBR AS DE EDICION ES M ORAT A DE INTER ÉS ..............................................235 SEGUNDA PARTE: Sobre el discurso pedagógico...........................................................................135 CAPÍTULO IV: Educación, control simbólico y prácticas sociales......................................137 Control simbólico, campo, agentes, discursos, 139.- Los agentes de los discursos dominantes: la producción y el control simbólico, 140.-División de trabajo de los agentes de control simbólico, 143.- Agencias especiali- zadas en el campo del control simbólico, 144.- La ideología y los agentes de control simbólico, 144.- Campos, ideología y clase social, 145.- Campos, clase y la formación de la consciencia, 146.- Clase dirigente, 147.- Clase trabajadora, 147.- Control simbólico (agentes educativos y simila- res), 148.- La educación y la división del trabajo, 150.- Precapitalismo (medieval), 152.- Producción, 152.- Control simbólico, 152.- La orienta- ción del saber, 153.- Organización, 155.- Capitalismo competitivo (me- diados del siglo x1x), 156.- Producción, 156.- Control simbólico, 157.- Capitalismo de transición: el siglo xx, 157.- Producción, 157.- Control simbólico, 158.- La orientación del saber, 159.- La organización del saber, 160.- Capitalismo reorganizado: el siglo xx1, 161.- Producción, 162.- Control simbólico, 162.- Conclusiones, 164.- Apéndice 4.1. El discurso de la educación, 165. CAPÍTULO V: La construcción social del discurso pedagógico............................................168 La problemática y su contexto intelectual, 170.- Campo de investiga- ción, 175.-Características del campo, 177.- Introducción, 182.- El dis- positivo lingüístico y el dispositivo pedagógico, 182.- El dispositivo pe· dagógico, 185.- Reglas distributivas, 186.- Las reglas de recontextuali· zación: el discurso pedagógico, 188.- La dominancia del discurso regula- tivo, 189.- Reglas de evaluación: práctica pedagógica, 191.- Contextos,
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    CAPÍTULO II La clasesocial y la práctica pedagógica La clase socialy la práctica pedagógica 73 una práctica que haga hincapié en la importancia asumida de las habili- dades vocacionales y una práctica pedagógica independiente del mer- cado, que reclama para sí una orientación y legitimación derivadas de la supuesta autonomía del saber. Señalaremos que las prácticas peda- gógicas del nuevo "vocacionalismo" y la de quienes defienden la antigua autonomía del saber representan el conflicto entre distintas ideologías elitistas, basada una en la jerarquía de clases del mercado y la otra en la jerarquía del saber y sus apoyos de clase. El argumento básico consistirá en que, si consideramos la oposición entre prácticas pedagógicas conservadoras y progresistas o entre las orien- tadas respecto al mercado o al saber, es probable que se reproduzcan las actuales desigualdades de clase. Comenzaré, en primer lugar, con algunos pensamientos sobre la lógica interna de cualquier práctica pedagógica, entendida ésta como un transmi- sor, un transmisor cultural: un dispositivo exclusivamente humano tanto para la reproducción como para la producción de cultura. Como dije antes, dis- Comenzaré este capítulo 1 con un análisis de la relación social básica de cualquier práctica pedagógica En este análisis distinguiré entre la práctica pedagógica como transmisor cultural y lo que ella transmite; en otras pala- bras, la práctica pedagógica como forma social y como contenido específico. Afirmaré que su lógica interna como transmisor cultural se encierra en un conjunto de tres reglas, y la naturaleza de estas reglas actúa de forma selecti- va sobre el contenido de toda práctica pedagógica. Si estas reglas constitu- yen lo que podemos llamar el "cómo" de cualquier práctica, cualquier "cómo" concreto creado por un conjunto de reglas actúa de manera selectiva sobre el "qué" de la práctica; la forma de su contenido. Esta forma a su vez, actúa selectivamente sobre quienes puedan adquirirlas de manera satisfactoria. Examinaré con cierto detalle los supuestos y las consecuencias de clase social de las formas de práctica pedagógica. tinguiré entre lo que se transmite, los contenidos y laforma de transmitirlos. Es decir, entre el "qué" y el "cómo" de cualquier transmisión. Cuando aludo a la lógica interna de una práctica pedagógica, me refiero a un conjunto de reglas antecedentes al contenido que transmitir (Figura 2.1). Reglas Prácticas Visibles (explicitas) Jerarquía ASobre la base de las reglas fundamentales de cualquier práctica peda- gógica, manifestaré lo siguiente: 1. Lo que suelen considerarse modalidades opuestas de práctica pedagó- gica, tildadas normalmente de conservadoras o tradicionales y de pro- Secuencia Ritmo Autónoma conocimiento (Especiali zada: integrada) Dependiente mercado (Especiali zada: Integrada) gresistas o centradas en el niño. 2. Lo que se consideran posturas opuestas dentro de la misma forma básica. En este caso, la oposición se produce entre una práctica pedagó- gica dependiente del mercado respecto a su orientación y legitimación, Criterios L..---- Invisible (implícitas) A1Este capítulosebasaendiversosseminariosmantenidosenelCIDE,SantiagodeChile, en 1985,yenlaUniversidad deValle,Cali (Colombia), en1986.Suformaactual surge deuna invitación de la Adelphi University, de Nueva York, para pronunciar la Robert Finkelstein Annual Lecture de 1987. Agradezco al Dr. Alan SADOVNIK, de la Adelphi University, sus comentarios y los diálogos mantenidos, así como a Celia JENKINS, del Departamento de Sociología de la Edu- cación dellnstitute ofEducation delaUniversidad deLondres,cuyatesisdoctoralinvestigaba la base de clase social de la educación progresista en Gran Bretaña. lntraindividual lntergrupo Integrado Figura 2.1. Prácticas pedagógicas: formas genéricas y modalidades. Es probable que las pedagogías invisibles transmitan siempre habilidades/materias integradas o in- mersas, mientras que es más fácil que las pedagogías visibles, en especial las del tipo autónom o, transmitan habilidades/materias diferenciadas.
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    74 La estructuradel discurso pedagógico La relación básica de la reproducción o transformación cultural es esen- cialmentelarelaciónpedagógica,yéstasebasaentransmisoresy adqui- rentes. Examinaré la lógica interna de esta relación. De hecho, considero la lógica fundamental de cualquier relación pedagógica. He establecido aquí una distinción entre lo que llamo lógica fundamental de la práctica y las diversas prácticas a las que esta lógica da lugar.Se parece muchoal lenguaje: unconjuntofinitode reglas que pueden generar gran número de sistemas distintos de reglas. Examinaré alguna de las realizacio- nes de estas prácticas y analizaré los supuestos de clase social de las mismas. Si atendemos alasrelacionesentretransmisoresyadquirentes,man- tengoque, esencialeintrínsecamente,setratadeunarelaciónasimétrica. Pueden darse diversas estrategias para disfrazar, enmascarar, ocultar la asi- metría. Por ejemplo, en determinadas modalidades de práctica, se percibe al adquirente como transmisor y, quizá, el transmisor aparezca como adqui- rente, pero esencialmente, son arabescos. Puede parecer una visión muy cinica, peroveremos sitienealgúnvalor. Ahorabien,aunqueestarelación sea intrínsecamente asimétrica, la comprobación de la asimetría puede ser muy compleja. Las reglas de la práctica pedagógica como transmisor cultural Propondré que la lógica esencial de cualquier relación pedagógica con- siste, básicamente, en una relación entre tres reglas. Y, de éstas2, la primera es ladominante. A continuación meocuparé de las tres en detalle. Regla jerárquica En cualquier relación pedagógica, el transmisor ha de aprender a serlo y el adquirentetambién.Cuandovamos almédico,tenemosqueaprender aserpacientes. Noestábieniralmédicoydecir:"Hoymeencuentrofran- camentemal, todoesgris."Éldirá: "Nomehagaperderel tiempo",porque tiene muchos pacientes. "¿Dónde le duele? ¿Desde cuándo? ¿Qué tipo de dolor es? ¿Es agudo? ¿Es crónico? ¿Es repentino? ¿Es persistente?" Al poco tiempo, aprendemos cómo hablar con nuestro médico. Él nos enseña a ser adquirentes. Pero su forma de hacerlo es función de un conjunto de fuerzas mucho más generales que vamos a descubrir. El adquirente, portanto, tienequeaprenderaserloy el transmisorha de aprender también a serlo. Elproceso de aprender cómo hacerse transmisor 'A losefectosde este capitulo, la lógicase ha reducido a tresreglas, aunque existe una cuarta. una reglade recontextualización quecreael contenido quese vaatransmitir. Setrata de una cuestión compleja, presentada íntegramente en el Capitulo V. La clase socialy la práctica pedagógica 75 suponelaadquisicióndelas reglas deordensocial, caráctery modales so- ciales que se convierten en la condición para una conducta apropiada en la relación pedagógica. Estas reglas son el prerrequisito de toda relación pedagógica. En cualquier relación de este tipo, las reglas de conducta pueden permitir, endistintos grados,laaparicióndeunespacioparalanegociación. Estas reglas de conducta, que llamaremos aquí reglas jerárquicas, establecen las condiciones de orden social, de carácter y de modales. Reglas de secuencia Ahora bien, si seproduceunatransmisión, nosiempre puedesuceder de forma simultánea. Unas cosas deben irantes y otras después. Si algo apareceantes y otracosadespués, hay unprogreso. Si ésteseestablece, deberá haber reglas de secuencia. Toda práctica pedagógica debe tener unas reglas de secuencia que suponen unas reglas de ritmo.El ritmoes latasa de adquisición esperaaa de las reglas de secuencia, o sea, cuánto ha de aprenderseenuntiempodeterminado. Esencialmente,el ritmoconsisteen el tiempo concedido para hacerse con las reglas de secuencia. Reglas de criterio Porúltimo,hay criterios quesesuponeasimilaráel adquirente,aplicán- dolos a su propia práctica y a las de otros. Los criterios le permiten com- prender lo que se considera comunicación legítima o ilegítima, relación social o posición. Lalógicainterna de cualquier relaciónpedagógica consiste en reglas jerárquicas, reglas de secuencia/ritmo y reglas de criterio. En otro nivel, podemos distinguir dos reglas más generales. Denominaremos reglas regu- ladoras alas reglas jerárquicas einstructivas odiscursivas alas reglas de secuencia/ritmo y decriterio. Lareglafundamental es lareguladora. Más adelanteveremos porqué3• Enpocas palabras, todalaeducaciónesintrín- secamenteunaactividadmoral quearticulalaideología,oideologíasdomi- nantes del grupoogrupos dominantes. Sobrelabasedeestasreglas, pre- tendo generar, para empezar, dos tipos diferentes de prácticas,y lo haré basándome enel examen de estas reglas. En toda relación docente, lo esencial consiste en evaluar la competencia del adquirente. Evaluamos si los criterios puestos a su disposición se al- canzan, yasetratedecriteriosreguladoressobreelordensocial,elcarácter y los modales, o instructivos y discursivos: cómo se resuelve este o ese problema, o se realiza una muestra aceptable de escritura o de habla. Sobrelabasedelasreglascitadasdeordenregulativoy discursivo, dis- JPara un análisisdetallado,véase el Capitulo V.
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    J:J 76 La estructuradel discurso pedagógico tinguiré entre dos tipos o modalidades genéricos de práctica pedagógica. Debo hacer hincapié en que se trata de tipos, y cada uno puede dar lugar a un conjunto de prácticas. Expondremos algunas de ellas más adelante en este capítulo. La generación de modalidades de práctica pedagógica Reglas jerárquicas Si tomamos, en principio, las reglas jerárquicas, éstas pueden ser expli- citas, pero también implícitas. Si son explícitas, las relaciones de poder en el seno de la relación serán muy claras. La relación es de subordinación y supraordenación explicitas. Esto crea una jerarquía explicita. Pero la jerar- quía no tiene por qué ser explicita. Puede ser también implícita. Permitaseme un ejemplo. En 1968, los franceses tomaron las calles y los ingleses estudiaron un informe gubernamental (PLOWDEN, 1967) sobre la educación primaria. El título del informe era: Children and their Primary Schools -no Children and Primary Schools o Primary Schools and Children*-. En este libro había 36 fotos. Si las miramos, aparecen niños jugando de forma creativa por su cuenta: juego individual, productivo. Hay fotos de niños jugando en grupos, otros en los pasillos de la escuela y en los jardines que rodean el colegio, pero es difícil descubrir a algún profesor. Éste es el contexto creado por una jerarquía im- plícita. Cuanto más implícita sea la jerarquía, más difícil será distinguir al transmisor. Podemos definir una jerarquía implícita como la relación en la La clase soci al y la práctica pedagógica 77 dislocaciones temporales. Estas reglas de sucesión pueden inscribirse en programas, curricula, reglas conductuales, de premios y castigos y,a menudo, están marcadas por rituales de transición. Sin embargo,las reglas de secuen- cia pueden ser implícitas. Cuando así ocurre, en principio el niño nunca puede conocer su proyecto temporal. Sólo lo conoce el transmisor.Aquí tenemos una diferencia. En el caso de las reglas explicitas de secuencia, el niño tiene cierta conciencia de su proyecto temporal; en el de las reglas de secuencia implícitas sólo el profesor o el transmisor puede conocerlo. Tenemos que plantearnos cuál es el fundamento de esta relación, porque si el niño desconoce su proyecto temporal, vivirá sólo en el presente.Cuando las reglas de secuencia son explicitas, el niño tiene cierta conciencia de su proyecto temporal, aunque viva en el pasado. Los tiempos gramaticales de estas prácticas pedagógicas se oponen entre si. Un niño vive en el pasado aunque pueda ver su futuro, mientras que el otro niño vive en el presente de sus propias acciones. Las reglas de secuencia revelan lo que podemos llamar la ideología del tiempo verbal. ¿Cómo ocurre esto? Si las reglas de secuencia son implícitas, se deri- varán de una serie de teorías. Las teorías que presentaré aquí no son las únicas, pero otras serán estructuralmente similares cuando se apliquen a los niños. Las teorías se muestran en la Figura 2.2 y constituyen un bricolage• pedagógico. Si atendemos a estas teorías, veremos que, aunque son muy diferentes, tienen ciertos aspectos en común. Enprimer lugar, casi todas son evolutivas, :§ a. que el poder está enmascarado u oculto mediante dispositivos de comuni- cación. En el caso de una jearquía implícita, el profesor actúa de forma directa '¡"ij' oN ü "5'sobre el contexto de adquisición, pero indirecta sobre el adquirente. Por tanto, ""'' o '5 f! la jerarquía puede ser explicita o implícita. a. > "' e: "a. 1ñ "uí <( <( ..., Reglas de secuencia Estas reglas pueden ser explícitas. Si lo son, significará que se espera que los niños de 5 años desarrollen ciertas competencias, se comporten de una forma determinada, y que a los 6años tengan otras competencias. Las reglas explicitas regulan generalmente el desarrollo infantil, en términos de edad. Esto significa que el niño siempre sabe cuál se supone ha de ser su estado de consciencia Puede que no le guste, pero está claro. Las reglas explicitas de sucesión constituyen el proyecto temporal del niño. Configuran 'latraducción del título del Informe Plowden es: "Los niños y sus escuelas primarias", y BERNSTEIN lo contrapone con otros títulos posibles: "Los niños y las escuelas primarias" o "Las escuelas primarias y los niños".Laexplicación de lacontraposición aparece en el texto. (N. del T.) Piaget Freud (neofreudianos) Chomsky Teorías etológicas del aprendizaj e critico Gestalt Figura 2.2. 'En francés en eloriginal. (N. del T.) 3 4 5 3 4 5 3 4 5 3 3 4 5
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    78 La estructuradel discurso pedagógico aexcepcióndelaGestalt.Loqueseadquieresólotienesentidoenrelación con una etapa concreta. (En el caso de FREUD, aparece el desarrollo desde el perversopolimorfo, el nirvanadelainfancia, seguidoporlasetapasoral, anal, fálica y genital.) A excepción deuna, todas estas teorías losonde etapas. Ensegundolugar, entodasellas,el niñoparticipadeformaactiva en sus adquisiciones. Tercero, en todas estas teorías, la adquisición del niño nopuedesermodificadaconfacilidadmedianteunaregulaciónpúblicay explícita porque el aprendizaje es una acción tácita, invisible. Cuarto, en cada unadeestas teorías,seexcluyelabiografíainstitucionalycultural delniño. Las teorías sonasociológicas.Enlamayorpartedeloscasos,elniñotiene una familia. Quinto, en todas estas teorías, salvo laetológica, larelación entre el transmisory el adquirenteoel padreyel hijoesdetal modoqueelsocia· lizador aparece como potencial, sino efectivamente, peligroso. Estas teorías tiendenamostrarsecriticasdel transmisorcomoaquélqueimponelossig· nificados. Todasellas, salvolaetológica,reemplazanladominaciónporla facilitación, laimposiciónporlaacomodación. Las teorías suponenunajerarquíaimplícita.Ahorabien, si queremos aplicar este bricolage a la clase como profesores, o como trabajadores sociales oconsejeros,tenemos quedisponerdeloquesellamaunateoría de lalectura. Porque, enestas teorías, el niñosetransformaen un texto quesóloel transmisorpuedeleer. Enotras palabras, el profesor, el traba· jadorsocial, el psicoterapeutabuscaciertossignos,peroéstossólorepre· sentanalgoparael profesory puedequeel niñonuncaseaconscientedel significado de sus propios signos, pues su lectura requiere complejas teorías. Enunaocasiónestuveenunaclaseendondeunniñoestabasolo.Se meocurriócomentarqueparecíamuy desdichadoy el profesordijo: "No se preocupe. Está trabajando sobre un problema." Así, el profesor puede leer al niño, y laconductadelprofesorparaconél sebasaenestalecturaque, asuvez, dependedeteorías y decómohayansidotransmitidas,esdecir, recontextualizadas. Las reglas de secuencia puedenser implícitas oexplícitas. Cuando sonimplícitas,enprincipio, puedequeel adquirentenuncallegueacono- cerel significadodesusigno, porqueéstesederivadeteorías complejas y desurecontextualización, porloquesóloestánadisposicióndel trans- misor. Reglas de criterio Los criterios puedenserexplícitos yespecíficos.Porejemplo, enuna escuela, unniñodibujaunapersonahumana,yel profesorseacerca,mira el dibujo y dice(notieneque serrepresivo; los criterios explícitos nohay que aplicarlos de forma represiva): "Es un hombre precioso, pero sólo tiene tres dedos", o:"Es unacasamuy buenapero,¿dóndeestálachimenea?" En otras palabras, la pedagogía actúa poniendo a disposición del niño lo que La clase socialy la práctica pedagógica 79 lefaltaal producto. Ahora bien, si operade estemodo, poniendode mani- fiestoloque lefaltaal producto, los criterios seránsiempreexplícitos yes- pecíficos, y el niñoconocerálos criterios.Quizánolegusten,peroestarán articulados. Sinembargo, loscriterios puedenserimplícitos, múltiples ydi· fusos. Imaginemos quenosacercamos aotraclase.Losniñostienentrozos muy grandes depapel.Tienenasudisposiciónunaseriecompletademedios conlos queplasmardeformagráficasuconscienciaexclusivaY el facilita- dor echaunvistazo alaimagen y diceal niño: "Háblamedeello." "¡Oh!, es fantástico." En caso de que los criterios sean implícitos, por definición, el niño desconoce los criterios que tiene que cumplir, salvo en líneas muy generales. Es como si esta práctica pedagógica crease un espacio en el que el adquiren- te pudiera crear su texto en condiciones de limitaciones externas en aparien- ciaminimas yenuncontextoyrelaciónsocial queparecenmuy favorables para el texto "espontáneo" que ofrece el adquirente (DANIELS, 1989). Podemos decirquehemosdistinguidoentrelasprácticaspedagógicas quetienenreglas jerárquicas, desecuenciay ritmoy criteriosexplícitos,y las quemuestranreglas jerárquicas, desecuenciay ritmoydecriterioim- plíc it as4. Tipos de práctica pedagógica: visible e invisible Definiréahorados tipos genéricos deprácticapedagógicadelsiguien- temodo. Si las reglas deordenreguladory discursivoconstituyencriterios Oerarquia/sucesiónlritmo) explícitos, denominaré a este tipo práctica peda- gógicavisible(PV)y, si lasreglasdeordenreguladory discursivosonimplí· citas, lallamaré prácticapedagógicainvisible (PI). Pedagogías visibles La pedagogía visible (y hay muchas modalidades) pondrá siempre énfasis enlaperformancedel niño,eneltextoquecreaylamedidaenqueesetexto se ajusta a los criterios. Así, los adquirentes quedarán clasificados de acuerdo conelgradoenqueseajustenaloscriterios.Unapedagogíavisibleconfiere importanciaal productoexternodel niño. Las pedagogías visibles y sus modalidades operarán para producir dife· rencias entrelos niños: sonnecesariamente prácticasestratificadoras de transmisión, consecuencia del aprendizaje tanto para los transmisores como para los adquirentes. Conviene añadir que el hecho de que la pedagogía visible tengareglas explícitasdeordenreguladory discursivonosignificaqueno 4Por supuesto, es posible tener reglas jerárquicas explicitas pero reglas de secuencia y de ritmo implícitas en div ersos grados, lo que indica una disminución del enmarcamiento de estas reglas.
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    80 La estructuradel discurso pedagógico existan reglas o mensajes tácitos, sino sólo que su significado debe enten- derse en el contexto de la pedagogía visible. Pedagogías invisibles En el caso de la pedagogía invisible, sólo el transmisor conoce las reglas discursivas (las reglas del orden de la instrucción) y, en este sentido, una práctica pedagógica de este tipo (al menos en principio) es invisible para el adquirente, fundamentalmente porque el adquirente, y. no el transmisor, llena el espacio pedagógico. El presente concreto del adquirente es mani- fiesto, en vez del pasado abstracto/abstraído del discurso controlador. Las pedagogías invisibles tienen menos que ver con la producción de diferencias estratificadas explícitas entre los adquirentes porque aparente- mente están menos preocupadas por el ajuste del texto del adquirente a una norma externa común. Su centro de interés no está constituido por la per· formance "graduable" del adquirente,sino por los procedimientos internos del mismo (cognitivos, lingüísticos, afectivos, motivacionales) a consecuen- cia de los cuales se crea y experimenta un texto. Se considera que todos los adquirentes comparten estos procedimientos de adquisición, aunque su La clase social y la práctica pedagógica 81 Estas diferencias de énfasis entre las pedagogías visibles e invisibles afectan claramente tanto a la selección como a la organización deloque ha de adquirirse,es decir, al principio de recontextualización adoptado para crear y sistematizar los contenidos que se adquieran y al contexto en el que se adquieren. Inherentes a estos dos tipos pedagógicos son las distintas teorías de la instrucción que ilustramos en la Figura 2.3 y, al mismo tiempo, muestran cómo pueden considerarse las modalidades de ambos tipos como prácticas liberales, conservadoras y radicales. Cambio lntraindiv idual Pedagogía invisible Pedagogia visible Progresi sta Conserv adora realización en textos creará diferencias entre adquirentes. Pero esto no indica discrepancias en cuanto a potencial, puesto que se juzga que todos los adquirentes comparten procedimientos comunes. Las diferencias puestas de manifiesto por una pedagogía invisible no se utilizan como base de comparación entre adquirentes, porque revelan el carácter único de los mismos. Por tanto,mientras las pedagogías visibles se centran en el texto graduable externo, las invisibles se centran en los procedimien- tos/competencias que todos los adquirentes aportan al contexto pedagógico. Las pedagogías invisibles se ocupan de disponer ese contexto para realzar las competencias compartidas con el fin de desarrollar realizaciones ade- cuadas al adquirente. Por tanto, en el caso de las pedagogías invisibles, las diferencias externas no comparables se producen mediante los aspectos Adquisición (competencia) Figura 2.3. (viene de la página anterior.) Radical Radical lntergrupo Transmisión (performance) comunes internos -o sea, las competencias compartidas-, mientras en el caso de las pedagogías visibles, las diferencias comparables externas se producen por medio de las diferencias internas en cuanto al potencial. En resumen, las pedagogías invisibles hacen hincapié en la adquisición- competencia y las visibles, en la transmisión-performance 5. 5Esinteresante advertir queen ladécada de lossesenta, en lasprincipalesdisciplinas de lascienciashumanas(psicología, lingüística y antropología) el concepto decompetencia subrayaba las teorías estructuratistas de P1AGET (desarrollo infantil), CHOMSKY (lingüística) y LÉV1- STRAUSS (antropología). Lacompetencia serefiere,enlastresteorías, aunagramática incor- porada. LateoríadelasintaxisdeCHOMSKY, la teoría delaevolución y transformación delas operacionescognitivasdeP1AGET ylateoría delasagrupacionesyreagrupacionesculturales de LÉV1-STRAUSS son competenciasdisparadaspor la interacción con otrosno específicos del ámbito cultural. Esdecir, lacompetencia surge de dosfactores, uno interno y otro inter- (Continúa en la página siguiente) activo. Desde este punto devista, lacompetencia-adquisición se produce, hablando desde un punto de vista analítico, en el nivel de losocial, no de lo cultural, porque la adquisición no depende de ninguna disposición cultural, sino de la interacción social. Por tanto, lasteorías de la competencia integran lo biológico y lo social,pero ambos están desconectadosde lo cultural. Lasteoríasde la competencia indican quela competen- cia-adquisición llevaconsigo laparticipación activadel adquirente.Enefecto, lacompetencia- adquisición surge de lasposibilidadescreativasdel adquirente en la inferencia de reglas (CHOMSKY), en el proceso de acomodación (P1AGET), en el bricolage (LÉV1-STRAUSS). En cierto sen· tido, lasteoríasde lacompetencia anuncian unademocracia fundamental: todosson iguales en su adquisición, todosparticipan activamente ensu adquisición,lacreatividad esintrínseca para llegar a ser social. En tal caso, lasdiferenciasentre losindividuos son producto de la cultura. Desdeeste puntodevista, lasteoríasde lacompetencia pueden considerarse criticas, mostrando ladisparidad entre loquesomosy aquello en lo quenosconvertimos, entre loque somos capacesde hacer y nuestra performance. No obstante, este idealismo tieneun precio: el de romper larelaciónentrepoder,culturay competencia, entre significadosy lasestructuras que hacen posibleslossignificados. La democracia de lasteoríasde la competencia esuna democracia apartada de la sociedad.
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    82 La estructuradel discurso pedagógico EnlaFigura2.3, ladimensiónvertical aludeal objetodecambiode la prácticapedagógica.Portanto,elobjetoprimariopuedeconsistirenlapro- ducción decambios enel individuo o laproducción decambios, noenel individuo,sinoentrelosgrupossociales.Ladimensiónhorizontalserefiere al centrode interés delaprácticapedagógica, quepuederecaersobre el adquirenteosobreeltransmisor. Endefinitiva, estaúltimaindicaunapeda- gogíavisibley laprimera, invisible. El cuadrantesuperiorizquierdo, intra- individual-adquisición, indicaríaloqueamenudoseconocecomopráctica pedagógica "progresista", cuyas teorías de la instrucción probablemente se deriven delas relacionadas antes. Sinembargo,sitomamos el cuadrante inferior izquierdo, adquisición-intergrupo, el objeto primario de esta práctica pedagógica consiste en producir cambios entre grupos sociales, o sea, cómo llegaacomprenderel adquirentelarelaciónentrelos grupos sociales y,a través de esta nueva apreciación, cambia su práctica. Se trataría más de una práctica radical que liberal-progresiva, por ejemplo, FREIRE y, a través de FREIRE, lapedagogíade lateologíadela liberación. Asimismo, incluiría formulaciones neomarxistas como lasde G1Roux (1989). El cuadrante superior derecho, intraindividual-transmisión, es probable queseleccioneteoríasdeinstrucciónconductistasoneoconductistasque, en relacióncon las seleccionadas enel cuadrante superior izquierdo, se consideran a menudo como conservadoras. Es interesante señalar que este cuadrante superior derecho se considera conservador aunque a menudo ha producidoadquirentes muy innovadores y radicales.Elcuadranteinferior derecho muestra unarealización radical de unaprácticapedagógicaen apariencia conservadora. Portanto, hastaaquí podemos verqueestos tipos genéricos pueden adoptar modalidades progresistas,conservadoras oradicales, y quelas teorías delainstrucciónactuarándemaneraselectivasobreel "qué" y el "cómo" de la práctica pedagógica. Además estas diferentes teorías actuarán selectivamente sobre los atributos del adquirente que se convertirán en can- didatos a determinadas denominaciones. Por último,cada teoría lleva consigo sus propias condiciones de impugnación, "resistencia" y subversión. He propuesto que es importante distinguir entre la gramática fundamen- tal oprincipiosordenadores delaprácticapedagógicaysusformas derea- lización como tipos pedagógicos. He analizado los principios ordenadores como reguladores Oerárquicos) e instructivos (selección, secuencia/ritmo y criterios). Sobre la base de esta gramática, he producido dos formas genéri- cas deprácticapedagógica, segúnquelosprincipiosordenadores fuesen explícitos o implícitos. Se mostraron estas formas básicas como tendentes hacia modalidades progresistas, conservadoras y radicales. El apartadosiguientesecentraráenlos supuestos declasesocial de los tipos genéricos visibles e invisibles en sus formas no radicales. Tras este análisis, consideraremos dos modalidades de pedagogías visibles, una autó- nomay otraorientadaal mercado. La clase social y la práctica pedagógica 83 Supuestosdeclasesocialde prácticapedagógica Laproposiciónfundamental es quepuedereproducirselamismadistri- bucióndepodermediantemodalidades decontrol enaparienciaopuestas. No hay una relación de uno a uno entre una distribución determinada de podery lamodalidaddecontrol mediantelaquesetransmite.Enlostérminos deestecapítulo,lasprácticas pedagógicas constituyentransmisorescultu- rales deladistribucióndepoder. Aunquelaspedagogíasvisibleseinvisibles sonenaparienciatiposopuestos,demostraremosqueambasllevanconsigo supuestos declasesocial.Noobstante,éstosvaríanconeltipopedagógico. Los supuestos declasedelaspedagogíasvisibles sondiferentes delosque correspondenalas pedagogías invisibles. Deestos supuestosdeclasese derivan consecuencias paralosniñoscapacesdeexplotarlasposibilidades delas prácticaspedagógicas.Esmásprobablequeseajustealossupuestos de una pedagogía visible la fracción de la clase media cuyos puestos de trabajotienen relacióndirectaconel campoeconómico(producción,distri- bución y circulación de capitales), mientras que es más probable que la fraccióndelaclasemediasinrelacióndirectaconel campoeconómico,sino conel campodelcontrol simbólico,yquetrabajaenagenciasespecializadas decontrol simbólico, pertenecientes normalmenteal sectorpúblico(véase el CapítuloIV), seajustenalossupuestos deunapedagogíainvisible. Para ambas fracciones, laeducaciónconstituyeunmediofundamental derepro- ducción cultural y económica, aunque quizá menos para la directamente relacionadaconel campoeconómico6• Supuestos de clase social de las pedagogías visibles Reglas de secuencia Comenzaré atendiendo a las reglas de secuencia de la pedagogía visible. Enel casodeésta,lasreglas desecuenciasonexplícitasy dividenel futuro del niñoenetapas oniveles muy claros: alos5añosdebes sabery seresto; alos 6, debes sabery sereso, y alos 7, debessabery serestootro. Ahora bien, estámuy claroquesi el niñollegaalaescuelaalos 5años ynopuede ajustarse alos requisitos inicialesde las reglas desecuencia, tendrá difi- cultades paraajustarsealosrequisitos alos6años.Gradualmente, el niño iráquedándose cadavez más atrás. Enestasituación,omás adelanteen lavidadeladquirente, puedenaplicarsetresestrategias.Obienseintroduce unsistemaderecuperaciónparatrataralosniñosquenohayanconseguido 6En BERNSTEIN (1986)puedehallarse unanálisisdelcontrolsimbólico,susagentes,agen- ciasy su relación conelcampoeconómico, y quese expone enel Capítulo IV. Para el estudio empírico de lasdiferenciasen la socialización de losadolescentescuyospadresoperan en el campodel control simbólico yenel campoeconómico,véanse HOLLAND(1986);AGGLETON y WHITIY (1985) y COHEN (1981).
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    La estructura deldiscurso pedagógico 84 ajustarsealosrequisitosdelasecuencia, ohabráquerelajarlasreglasde ritmo de modoque el niñodisponga de más tiempo paraajustarse alos requiitos de las reglas de secuencia. Cualquier estrategia se traduce en una estratificacióndeadquirentes. Enel casodel sistemaderecuperación,la estratificaciónesexplícitaypública;sinembargo, eneldelarelajacióndel ritmo,es implícitayquizánosehagaexplícitaypúblicahastamásadelante en la vida pedagógica. La tercera estrategia consistiría en mantener las reglas desecuenciay ritmo,aunquereduciendobienlacantidad, bienlacalidad de los contenidos que se adquieran, o ambas. Las tres estrategias producen un sistema de estratificación más delicado dentro de una práctica pedagó- gica ya estratificadora. Para una pedagogía visible, que un niño aprenda a leer cuanto antes es crucial y constituye unrequisitoprimariodelas reglas desecuencia. Los psicólogos nosdicenqueunniñodebepoderleeraunaedaddeterminada. Noestoy muy segurodepoderaceptardeltodoestaproposición. Laedad a laqueun niñoseacapaz deleeres función de las reglas de secuencia delaprácticapedagógicadelaescuela.Enelcasodelapedagogíavisible, es crucial que el niño leapronto, y esto por muchas razones. Cuandoel niñopuedeleer, el libroestáahí,y el libroesel librodetexto osuequivalente. Cuandoel niñopuedeleer, es posibleel trabajosolitario independiente. Asimismo, seleintroducedemaneragradual aunaforma nooral dediscurso, cuyasreglas amenudodifierendelas formas orales. Nosetratasólodequelalecturasupongalaadquisicióndeunnuevotrans- misorsimbólico,sinodequeloquesetransmitees ensídiferentedel con- tenido de las formas orales. Es más, la lectura escolar es diferente en muchos casos de lanoescolar. Ladiferencia estáen lo que se transmite. En un sentidoimportante,lalecturahacealniñoendefinitivamenosdependiente del profesory daaccesoaladquirenteaperspectivas alternativas. Así,los niños que no pueden hacerse con las reglas de secuencia cuando se aplican alalectura, sehacenmásdependientesdelprofesorydelasformasorales de discurso. Debemos considerar otro aspecto de las reglas de secuencia: la relación entre los significados locales, de aquí y ahora, los dependientes de contexto, y los menos locales, más distantes, más independientes de contexto.En tér- minos pedagógicos, esto se refiere a la adquisición de operaciones ligadas al contexto, porunaparte,yalasoperacionesycomprensióndeprincipios y suaplicaciónasituaciones nuevas, porotra. Enlaspedagogíasvisibles, suelehaberunintervalotemporal entreestosdistintosnivelesdediscurso, en el sentidodeque las operaciones locales, dependientes decontexto, ligadas aésteaparecenenlaprimeraetapadelaprácticapedagógicayla comprensióny aplicacióndeprincipiosdelosprincipios llegaenunaetapa posterior, la comprensión de los principios llega aún más tarde.Las pedago- gías visibles implicanunadistribucióndelosdiscursosquepuedenespe- rarseenrelaciónconlaedad. Sinembargo, silosniñosnolleganacumplirlosrequisitosdelasreglas desecuenciay lesalcanzanlasestrategias delsistemaderecuperación, La clase social y la práctica pedagógica 85 estos niños, a menudo los de la clase baja trabajadora (incluyendo otros grupos étnicos ensituacióndesfavorable), seven limitados porlas destre- zas locales, dependientes de contexto, ligadas aéste por el mundode lo concreto. Los niños quecumplenlos requisitos delas reglas desecuencia accederánal finalos principiosdesupropiodiscurso.Esmás probableque estos niños pertenezcanalaclasemediayquelleguenacomprenderqueel núcleodel discursonoes el orden, sinoel desorden; nolacoherencia, sino laincoherencia; nolaclaridad, sinolaambigüedad, yqueel núcleodel dis- cursoes laposibilidaddenuevas realidades. Si ésta es la posibilidad del discurso pedagógico, podemos preguntarnos porquélos niñosdelasclasesdominantes nodemuestranlasposibilidades delos discursosquehanaprendido.Ylarespuestaseráquelasocialización enunapedagogíavisible tratadelograr, aunquenosiempreconéxito,que su discurso sea más seguro que peligroso.De este modo, la pedagogía visible produceladeformacióndelos niños/estudiantes, tantodelasclasesdomi- nantes como de las dominadas. En resumen, podemos decir que es probable que lapedagogíavisible distribuyadistintasformas deconscienciasegún laclasesocial deorigende los adquirentes. Estasdistintas formas evolu- cionan a partir de las reglas de secuencia. Reglas de ritmo: economía del discurso pedagógico El ritmose refiere a latasa esperada deadquisición, es decir, latasa a la que se espera que se produzca el aprendizaje. Así, el ritmo está vinculado conlas reglas desecuenciayserefierealatasaalaquehadetransmitirse y adquirirselaprogresiónestablecidaporlasreglasdesecuencia.Portanto, las reglas deritmoregulanel ritmodelatransmisión, y lavelocidaddeeste ritmopuedevariar. LaFigura2.4representael ritmoylos lugaresdeadqui- sición. Propondréque, paraqueseaadquiridodemaneraeficaz,elcurrículum académicodelasescuelasrequieresiempredos lugaresdeadquisición:la escuelay elhogar.Loscurricula nopuedenadquirirseporcompletodurante el tiempo pasadoen laescuela. Y esto porqueel ritmodeadquisición es tal queel tiempodelaescueladebetenerelsuplementodeuntiempopeda- gógicooficial encasa, y éstadebeproporcionaruncontextopedagógicoy controlaral alumnoparaquepermanezcaenesecontexto.Enlacasadebe haberunadisciplinapedagógicaoficial. ¿Cómosereproduceasí mismala escuelaenel hogar?A medidaqueel alumno/acrece,sepiensaquecada vez realizarámás tareasencasa,esperándosedelafamiliaqueasegurede que el alumnodisponede tiempo paraefectuar esetrabajo y controle efi- cazmentelasprácticasdelgrupodeparesoigualesdel niño.Porsupuesto, el trabajoqueseesperarealiceel niñoencasasonlosdeberes, cuyabase sueleserel librodetexto. Peroésterequiereuncontexto,uncontextopeda- gógicooficial encasa. Es decir, unespacio(unespaciosilencioso) y esto no sueleexistiren los hogares delos pobres. Los niños pobres tampoco
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    86 La estructuradel discurso pedagógico La clase social y la práctica pedagógica 87 Pedagogía visible Currículum académico Sitios de adquisición Contexto regulalos ejemplos, ilustraciones,narraciones quefacilitenlaadquisición; regulael tipodecuestionesquepuedenplantearsey cuántas; regulaloque vale comoexplicación, enlongitudy forma. Es más,el ritmofuertetenderá a reducir el hablade los alumnos, privilegiando lade los profesores, y los niños lleganapreferir esto, cuandoel tiempoparael mensaje pedagógico oficial es escaso.Deestemodo,laestructuraprofundadelacomunicación pedagógicaseve tambiénafectada. Lavelocidadcreael ritmodecomuni- cación, y los ritmosdecomunicacióntienendistintasmodalidades.El ritmo de la narración es diferente al del análisis. Unareglade ritmo fuerte para el último construye un principio de comunicación muy diferente de la es- tructura internadel principiocomunicativo queutilizanlos niños en lavida cotidiana. Lamodalidaddominante decomunicación humana noes lade análisis, sino la de narración. A los demás les contamos relatos. Sin embargo, Escuela Libro detexto Familia pedagógico local .._ Adquisición-------- t algunas familias no sólo construyen un contexto pedagógico oficial, sino que también socializan asushijos en lacomunicación pedagógica oficial y la estructura interna generada por sus reglas de ritmo: una estructura Figura 2.4. Contexto pedagógico Contexto pedagógico of icial internaquetiendehaciaelanálisis másquehacialanarración, alas compe- tencias comunicativas nolineales envez dea las lineales. Deestemodo, lareglade ritmonosóloafectaalas relaciones socialesdecomunicación, sino que regula la lógica interna de la comunicación. La reglade ritmo fuerte del currículum académico de laescuela crea lanecesidaddedoslugaresdeadquisición.Creaunaforma/modalidadpar- suelen disponer de un tiempo pedagógico, porque con frecuencia el tiempo seutilizaparatrabajarconelfindeganardinero: laprácticacurriculardela calle. Enestas condiciones, nopuedehaberuneficaz segundo lugar de adquisiciónconuncontextoy apoyopedagógicooficial efectivo. Sinese segundolugar, noseráposiblelaadquisición,y menosaúnamedidaque el niñocrezca. El fracaso seconvierte enexpectativa y en realidad. Cuandoel áreaderecepcióndealumnosdeunaescuelacorresponde aunacomunidaddelaclasebajatrabajadora, es probable, comohemos visto, que la escuela adopte estrategias, o le obliguen a adoptarlas, que afec- tarántantoa los contenidos comoal ritmodetransmisión. Esfácil queel contenido se centre en operaciones, destrezas locales, más que en la explo- racióndeprincipiosyhabilidadesgenerales,yqueelritmodisminuya(DO- MINGOS, 1987). De este modo, la consciencia de los niños se regula diferencial eindividualmentesegúnsuclasesocialdeorigenylaprácticapedagógica oficial desusfamilias. Encasodequeel áreaderecepcióndealumnossea mixta, proviniendoéstos dediversas clases sociales, algunas escuelas, mediantedistintas estrategiasdeestratificación(queincluyenaveces la repetición), agruparán (o "encasillarán") a los alumnos según la estimación que la escuela haga de su capacidad, y a estas agrupaciones o clasificacio- nes diferentes se aplicarán curricula que varíen en su contenido, en su ritmo o en ambos. Noobstante, lasreglasderitmofuerteproducenunefectomásfunda- mental que afecta a las reglas sociolingüísticas profundas de la competencia comunicativa en clase. Con un ritmo fuerte, el tiempo tiene gran valor, y esto ticulardecomunicaciónquenoprimalanarrativacotidiana. Enestaestruc- tura, losniñosdelasclasesmenosfavorecidas estánenpeorescondiciones porpartidadoble. Noexisteunsegundolugardeadquisicióny lacomunica- ción pedagógica de laescuela, tanto en su forma comoensucontenido, no prima su orientación respecto al lenguaje y narrativa, porque en la escuela sólosepermitenalgunasnarraciones.Portanto,laregladeritmodelatrans- misiónactúademanera selectiva sobrequienes pueden adquirir el códi- gopedagógicodominantedelaescuela,yestoconstituyeunprincipiodese- leccióndeclasesocial. Lareduccióndelaregladeritmorequiereuncambio enlaadjudicacióndecapital cultural yeconómicoalaescuela.Uncambioen el capital cultural porqueuna reglade ritmorebajadaplanteauna práctica y unas comunicaciones declasequeexigen uncambioenlapreparación delos profesores y unincrementodecapital económico,porquelatransmi- sióndelamismainformacióncostaráahoramás.Noobstante,esprobable que los costes de repetición anual se reduzcan en algunas sociedades, junto conlosdeunajuventudalienada. Enlaactualidad,lapedagogíavisibledela escuela es barata en relación con latransmisión porque está subvencionada porlafamiliadeclasemediaypagadaporlaalienaciónyfracasodelosniños delas clases y grupos más perjudicados. Podemos verahoraquelaregladeritmollevaconsigosupuestosinvisi- bles declasesocial queoperandeformaselectivasobrequienes pueden adquirirel códigopedagógicodominantedelaescuelaatravés delas con- secuencias distributivas del fuerteritmodelapedagogíavisibley suregu- lacióndelaestructuraprofundadelascompetenciassociolingü1sticas. En
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    88 La estructuradel discurso pedagógico efecto, cuando el ritmo es fuerte,podemos descubrir un código pedagógico léxico cuyas respuestas de una sola palabra, o de frases cortas, que trans- miten hechos/destrezas/operaciones individuales pueden ser típicas de la clase escolar de alumnos de clase marginal/trabajadora baja, mientras que el código pedagógico sintáctico, que transmite relaciones, procesos, cone- xiones, es más típico de la clase escolar de niños de clase media, aunque aún aquí la participación de los alumnos puede ser limitada7 • Podemos considerar las reglas de ritmo como reguladoras de la econo- mía de la transmisión y, así, estas reglas se convierten en el punto de encuentro de la base material, discursiva y soc.ial de la transmisión. Es importante señalar que la pedagogía visible no es intrínsecamente un transmisor para la reproducción de resultados escolares diferenciales entre alumnos de distintas clases sociales. En efecto,es posible crear una pedagogía visible que reduzca la relación entre clase. social y resultados educativos. Esto puede exigir una estructura preescolar de apoyo, la relaja- ción del enmarcamiento respecto a las reglas de ritmpy secuenciay la relajación del enmarcamiento que regula el flujo de comunicación entre la clase escolar y la comunidad o comunidades sobre las que opera la escuela. Tal relajación del enmarcamiento de una pedagogía visible eleva el coste de la transmisión y tiene consecuencias importantísimas en la preparación de los profesores y la gestión de los centros. Como veremos más adelante,es probable que la pedagogía invisible cree un código pedagógico intrínseca- mente más difícil, al menos en principio, para que los grupos sociales en situaciones más desventajosas (desde la perspectiva de laeducación formal) lleguen a leer y controlar. He analizado los supuestos de clase social de las pedagogías visibles sólo en relación con la regla de secuencia y con el ritmo.Retrasaré la expo- sición de los supuestos de clase social de las reglas jerárqui cas hasta que expongamos los supuestos de clase social de las pedagogías invisibles. Debo señalar que lo analizado es la base ideológica implícita de latransmi- sión pedagógica en sí, es decir, el sesgo en la transmisión que opera de manera selectiva sobre quienes pueden adquirir lo transmitido. En pocas palabras, lo que se transmite,contenidos instructivos, los valores que éstos presuponen y las normas de orden social,carácter y modales, que configuran los contenidos del discurso regulador de la escuela, llevan consigo sesgos culturales, incluyendo los de clase social.Estos sesgos, los correspondientes 7Es importante señalar que lo que hemos denominado prácticas pedagógicas "léxicas" y"sintácticas" losondentrodelatesisgeneraldequeelcódigoprivilegiantedelaescuela es elaborado. Podemos descubrir ahora que este código se suspenda oficialmente y se reem· place por una práctica pedagógica "léxica" que transmita menos la exploración de principios que operaciones específicas de contexto que desarrollen destrezas de bajo nivel. En el pasado, la suspensión de un código elaborado con respecto a grupos de alumnos, por regla general de clase baja trabajadora, incluyendo grupos en situación de desventaja por motivos raciales, no constituía una política oficial aunque podía suceder a causa del contexto en el que se en· contrasen profesores y alumnos. La clase soci al y la pr áctica pedag ógica 89 alotransmitido, noconstituyenel objeto deesteanálisis, dado que están bien documentados en la bibliografía. Los supuestos de clase social de la pedagogía invisibleª Los supuestos de clase de la pedagogía invisible se traducen a prerre- quisitos culturales y económicos para la comprensión y adquisición efectivas de esta práctica. Examinaré estos supuestos respecto a los conceptos de espacio, tiempo y control. Enel casodel espacioy del tiempo, distinguiré entre supuestos económicos y simbólicos. Espacio Económicos. Los costes materiales del espacio de una pedagogía in· visible en relación con una pedagogía visible son elevados. La primera pre- supone movimiento del niño; de hecho, una considerable libertad de mo- vimiento. En una clase organizada para una peelagogia v1s1ble, la cantidad de espacio por niño será del tamaño de la mesa o,más adelante, del pupitre y la silla. En estas condiciones, la clase escolar puede albergar,y a menudo así es, a gran cantidad de adquirentes. Sin embargo,si se organizara el mísmo espacio para una pedagogía invisible, habría que retirar la mayoría de las mesas o pupitres para que cada niño disfrutase de libertad de movimiento. Pero, en ese caso, no sería posible mantener el mismo número de niños en el mismo espacio. Para que la pedagogía invisible llevara a la práctica todo su potencial habría que reducir el número de niños. Esta reducción incre- menta necesariamente el coste del espacio. Cuando el requisito espacial se traslada al espacio familiar, está claro que la familia no puede emplear una pedagogía invisible cuando hay muchos miembros confinados en un espacio reducido, como les ocurre a muchas familias de clase trabajadora y de clase baja trabajadora, incluyendo de modo especial a las familias desventajadas de grupos étnicos minoritarios situadas en condiciones desfavorables. Es mucho más fácil que sesatisfaga el requisito espacial en el caso de las familias de clase media ªK1NG (1978y otros)criticaelanálisisdelapedagogíainvisiblesobrelabasedequesu estudio empírico de las escuelas primarias no halló ningún dato de su existencia. Como hemos señalado aquí y en el trabajo original,es más probable que sea una práctica pedagógica inserta: lainvisible insertaenlavisible. Esmásfácilencontrarlaformapuraenelsector privado.La pedagogía invisible fue institucionalizada con el nombre de dialog-pedagogike en Suecia, en ladécada de los setenta. Puede encontrarse apoyo empírico respecto a la práctica de lapeda· gogia invisible en las familias de clase media en las referencias citadas en la nota 5 (pág. 80) a nivel de la clase en DANIELS (1988, 1989). En CORE, 12, 2, aparece una investigación sobre diferentes formas de organización escolar especial, práctica pedagógica y discriminación de alumnos. Véase también JENKIN S (1989).
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    90 La estructuradel discurso pedagógico Simbólicos. Las reglas mediante las que se construye, senala y ordena el espacio contienen mensajes cognitivos y sociales implícitos. En el caso de la familia que opere con una pedagogía visible, cada habitación tiene su función propia; dentro de las habitaciones, puede haber lugares fijos para los objetos y espacios reservados para categorías especiales de personas. Existen reglas explícitas claras que regulan el movimiento de los objetos, las prácticas, la comunicación de un espacio a otro. Este espacio está clasi· ficado de manera muy fuerte y lacontaminación es necesariamente visible. Sin embargo, esa fuerte clasificación a menudo puede proporcionar intimidad dentro de sus límites especializados. En general, esta organización del espacio sepredica en unaregla de usuario: "1)ejael espaciotal como lo has encontrado". Esta rejilla espacial lleva consigo mensajes cognitivos y sociales. Sin embargo, en el caso de la familia que ponga en práctica una peda· gogía invisible, la rejilla espacial es muy diferente. Respecto al espacio de la pedagogía visible, está mucho menos marcado. Las reglas para los movi· mientas de los objetos, personas, prácticas, comunicaciones son menos !imitadoras. Las comidas pueden suministrarse siguiendo un sistema de cafetería. La vida se desarrolla en un plan más abierto. Paradójicamente, cuanta mayor libertad hay, menos intimidad. Si la rejilla espacial de la peda- gogía visible se basa en la regla fundamental de que: "Las cosas deben guardarse aparte", con la regla de uso: "Deja el espacio tal como lo has en- contrado", la rejilla espacial de una pedagogía invisible se basa en la regla: "Las cosas han de estar juntas", con la regla de uso: "Haz tu propia senal''. O sea, la rejilla espacial de la pedagogía invisible facilita y estimula las representaciones individuales en el sentido de mostrarlas y revelarlas. Este espacio lleva consigo mensajes cognitivos y sociales, y no es probable que las familias en situación de desventaja, por motivo de clase o etnia, dispon- gan y construyan espacios de este estilo. Tiempo Económicos. Si todos los ninos abandonan la escuela a los 14 anos, no habría pedagogías invisibles, ya que éstas suponen una vida pedagógica larga. Su ritmo relajado, sus adquisiciones menos especializadas, su sistema de control (véase más adelante) llevan consigo una proyección temporal di- ferente, en relación con una pedagogía visible para adquisiciones compara- bles.En efecto, muchas familias de clase media, que favorecen el régimen de pedagogía invisible durante los primeros anos de la vida del nino, antes de pasar a una pedagogía visible en laetapa secundaria, tienen en cuenta de manera explícita este hecho. Estas familias que están de acuerdo con la pedagogía invisible llevan a menudo un programa pedagógico compen- sador dedicado a la lectura, la escritura y el cálculo, mientras la pedagogía invisible de la escuela infantil o preescolar promueve el potencial creativo del niño. La clase social y la práctica pedagógica 91 Simbólicos. Un niño socializado mediante una pedagogía familiar visible se ve envuelto en una determinada proyección simbólica en la que el tiempo está marcado por una serie de dislocaciones en su tratamiento y conducta esperada El tiempo está simbólicamente marcado a medida que el niño pro- gresa a través de una serie de categorías que definen su relación, no sólo con sus padres, sino también con los demás parientes. La teoría implícita de la instrucción mantenida por los padres que regula su práctica construye comunicaciones/adquisiciones específicas de laedad. El nino se desarrolla en, y mediante, una determinada construcción de tiempo. Sin embargo,en el caso de una pedagogía invisible, el niño se desarrolla mediante, y se constituye en, una construcción de tiempo especializada di· ferente.El niño se construye a través de teorías de instrucción derivadas de las teorías antes expuestas, mantenidas de forma implícita. La construcción del tiempo parece dar prioridad al tiempo/espacio del niño, más que al tiempo/espacio de los padres; al presente concreto del niño, y las catego- rías deedad dan pasoalos signos exclusivos del propio desarrollo cons- truido del niño. Eneste sentido, laestructuración del tiempo del niño se produce a través de una rejilla temporal diferente. Las pedagogías visible e invisible construyen conceptos distintos del desarrollo infantil en el tiempo que pueden o no ser consonantes con el mantenido por la escuela. Expondré aquí algunas consecuencias de la pedagogía visible. Cuando el niño pasa a través de una serie de categorías especializadas en el tiempo, su conducta, logro o aspiración está relacionado con una categoría deter- minada y el niño está sometido a criterios normativos. No se mide respecto a sí mismo, sino sólo frente a quienes comparten una categoría temporal semejante. Desde este punto de vista, el niño compite sólo con quienes están en una categoría temporal similar. De este modo, la competición se reduce, porque los celos,sentimientos de envidia, operan en relación con sus iguales. No quiere decir esto que el nino no dirija sentimientos negativos contra per- sonas distintas de sus iguales, pero es consciente,o pueden hacerlo cons- ciente, de una regla distributiva que privilegia a los niños mayores, regla que no es personal, sino pública. En el caso de una pedagogía invisible, como las categorías están relati· vamente menos marcadas, a causa de las realizaciones más individualizadas o, mejor, personalizadas que se esperan, el niño, que en apariencia compite sólo consigo mismo, lo hace en realidad con todo el mundo. Aquí puede re- sidir el encanto de los criterios referidos. Los padres se relacionan con el niño en términos de sus manifestaciones y representaciones aparentemente exclusivas. Aquí, el niño,a pesar de la aparente democracia del régimen pe- dagógico, está colocado en el seno de una relación más competitiva, dado que es menos probable que las comparaciones estén graduadas de acuerdo con la edad. Por tanto, los celos, los sentimientos de envidia, las aspiracio- nes estarán menos centradas de manera específica, siendo así más difíciles de tratar,tanto para los padres como para el niño. Desde un punto de vista cognitivo y social, es menos probable que se vean limitados negativamente por una pedagogía invisible que por las visibles. Por otra parte, para los
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    92 La estructuradel discurso pedagógico chicos, en el marco de una práctica pedagógica invisible, las chicas se con- vierten en claras competidoras y en amenaza. Control: reglas jerárquicas Meocuparéahoradecómolospadres introducenymantienenprinci- pios de conducta, carácter y modales, o sea, conceptos de orden social, re- lación e identidad; en otras palabras, con su práctica reguladora. En el caso delapedagogíavisible, las reglas deordensocial suelenserexplícitasy específicas. Las rejillas espacial y temporal proporcionan una estructura ex- plícita, unagramáticadeprohibicionesyobligaciones,yelincumplimiento resultamuy visible. Cuandoel niñohaadquiridolagramáticaimplícitade las rejillas espacial y temporal, los problemas de control quedan relativamen- te reducidos. En resumen, no se evaporan. Si el niño desobedece, se retiran los privilegios y se articulan reglas específicas. En última instancia, pueden utilizarseestrategiasdeexclusiónycastigofísico. Megustaríadejarclaro quelas pedagogías visibles notienenporquéser"autoritarias",aunquesí sonposicionales. El control funcionaparaaclarar, mantenery repararlos límites. Sin embargo, en el caso de las pedagogías invisibles, podemos pre- guntar: ¿dónde radica el control en un contexto de rejillas espacial y temporal reducidas en donde se estimulan las representaciones personalizadas, es- pecialmente en un contexto del que podríamos esperar con fundamento que tuviera unmayorpotencial paraquesurgieranproblemas decontrol? Propongo que, en este contexto familiar en apariencia relajado, el control radiquecasi porcompletoenlacomunicacióninterpersonal:unaformade comunicaciónqueoperaentornoalasáreas demotivacióneintencionali- dad, tal comolas contemplanlos padres.Lacomunicaciónes multidirec- cional. Conel findefacilitarestamultidireccionalidad delacomunicación, seproduceunprogresivodebilitamiento delaclasificaciónentreelinterior y el exteriordel niño.Lospadresleestimulanparaquehagapúblicosmásy más aspectos desu interiory faciliteel proceso. Seespera que se haga pública la mayor cantidad posrble de sentimientos, fantasías, temores y as- piraciones infantiles. Lasupervisióndel niñoestotal.Enestesentido,para él es difícilocultaralgoytambiénparalospadres. Elprocesodecomunica- ciónactúaparahacervisibleloinvisible,através del lenguaje,yestopuede llevar consigo su propia patología. Enel casodelapedagogíavisible, dijimosqueunadelas estrategias decontrol consisteenlaexclusión, peroéstapresentadificultades enel casodelapedagogíainvisible. Porquesi el niñoesexcluido(oseexcluye a sí mismo, retirándose, como estrategia de autodefensa), el proceso de co- municaciónsedebilitay lomismoel mediodecontrol.Estoproporcionaal niño una poderosa estrategia para controlar a los padres mediante su retirada, excluyéndose a si mismo, desapareciendo, simbólica o físicamente. En ese caso, los padres deben adoptar estrategias de recuperación con el fin de que el niño regrese simbólica o físicamente al sistema de comunicación. De este La clase social y la práctica pedagógica 93 modo, adquiereunavarianteelaboradaconcretadecomunicaciónquepro- porcionauncuidadorepertorio de habilidades manipulativas. Las pedagogías invisibles dan lugar a procedimientos de control basados en pautas de comunicación multidireccional de clase, necesarias para apoyar y promover suconceptoy prácticadel orden social. Y es probable que la construcción de estas competencias comunicativas se base en la clase social. Cuandolafamilianoponeadisposicióndelniñoestascompetencias, es menos probablequeésteseautorreguleenlaescuela,deacuerdoconlos requisitos de suprácticapedagógica invisible, y es fácil que interpretede forma errónea tanto la práctica como su contexto pedagógico. Heafirmado quees menos probablequesecumplanlos supuestos de las pedagogías invisibles, cuandoinformanlas rejillasespacial,temporal y de control, en grupos que se hallen en situación de desventaja por motivos de claseoétnicos y, comoconsecuencia,enestos casos es probablequeel niño malinterprete la significación cultural y cognitiva de tales prácticas declase, así comoqueel profesorcapteerróneamentelasignificacióncul- tural y cognitiva del niño. Nos hemos centrado en diversos lugares pedagógicos en nuestro análi- sis de los supuestos de clase social de las pedagogías visibles e invisibles en su forma genérica. En el caso de las primeras, nos hemos interesado por la escuela y en el de las pedagogías invisibles, por la familia. Lo hemos hecho así porque las características superficiales de la pedagogía visible pueden ser entendidas por todos, dado que constituyen la forma pedagógica normal, se reproduzcan o no en la familia sus principios y prácticas subyacentes. Así, era preciso analizar los principios ordenadores subyacentes de la prác- tica pedagógica oficial -es decir, los de la escuela- para mostrar que éstos pueden ir en contra de la adquisición de esta práctica por los grupos en si- tuación de desventaja por clase social o etnia. En el caso de las pedagogías invisibles, nos centramos en la familia para mostrar la práctica pedagógica doméstica de apoyo requerida para que pudiera entenderse el contexto y la práctica de clase por su significación pedagógica. Comoindiquéantes, hasidoraroencontrarunaformapuradepedago- gía invisible, pero no una práctica pedagógica incluida en donde la pedagogía invisible se inserta en una pedagogia visible. PI PV Aquí, " " indica la inserción. Las destrezas y atributos especiali· zados de la pedagogía visible se encuentran bajo la superficie de la pedago- gía invisible o, en ocasiones especiales, en la superficie. Y esto mismo se mantiene en la familia. Lo interesante ocurre cuando la clasificación fuerte de la pedagogia visible emerge como forma pedagógica en sí o aflora para interrumpir una pedagogía invisible. Está claro que,aún para los defensores más ardorosos de las pedagogias invisibles, esta práctica queda confinada, por regla general, a los primeros años de la vida del niño; en torno al nivel
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    ;111:;":: - 94 Laestructura del discurso pedagógico secundario, suele pedirse una pedagogía visible, pues esta práctica conduce alaubicaciónprofesional laboral. Dadaestasituación,lasocializaciónde unafracción de laclasemediaquizáseaúnicacomotipo modal. Al decir modal nos referimos aque laforma de socialización noestáconfinadaa familias individuales, sinoqueconstituyeunaformaquegozadereconocí· mientopúblico: unaformacuyosprincipiosyprácticasdesocializaciónpe- dagógicaprimariasondiferentes delos propios delaetapasecundaria. O cuyaclasificación débil estáinsertaen unaclasificación fuerte latente; y sospechamos queestotieneconsecuencias muy complejas. Aunqueseadel todoinciertoquelapedagogíavisibleseaunapráctica capitalista,constituye,enunauotraforma,laprácticapedagógicahabitual entodaEuropa, entodos los curriculasecundarios deelite,tantoenladel Estecomoenladel Oeste. Esprobablequelaclasificaciónfuertedelape- dagogíavisibletengasusraícesenlauniversidadmedieval, enlaclasifica- ciónprincipal entreel Triviumy el Quadrivium y ensussubclasificaciones, y lasubordinación de ambos alareligión. La clasificación fuerte entre la práctica mental y la manual probablemente venga del mismo período,cuando laprácticamanual teníasuspropiostransmisores cualificados,tantoenel senodelafamiliacomoenel degremios especializados, creandodeeste modoelconceptodelapedagogíavisibleautónomaoabstracta.Estapeda- gogía visible, autónoma con respecto al control sobre sus propias prácticas, logrósuindependenciadelaIglesia, aunquesiguiósiendoabstractaenel sentidodequesudiscursosereferíasóloasí mismaenvez deal trabajo. TrasconseguirsuindependenciadelaIglesia,pocoapocofuesiendoregu- ladaporel Estado.Sibien,ensusorígenes,lapedagogíavisible,encuanto transmisor, noesensí mismaunproductodeclase,aunquelotransmitido sí /o era, su institucionalización, tanto en el sector privado como en el público, condujo a unaadquisición selectiva basada en laclase social. Enel ReinoUnidoconseguridady probablementeenotras partes los patrocinadores delapedagogíainvisiblecomoformapública,desuexpan- sióny constitucióncomopráctica,eranmiembrosdelafraccióndelaclase mediaantes mencionada. CeliaJENKINS (1989)hademostradosinlugara dudas que los miembros de la New Education Fellowship*, que tuvieron gran influenciaentrelos años veintey treintaenlapromocióny constituciónde la "nueva educación", eran casi todos agentes de control simbólico que actuaban en agencias especializadas de dicho control. Quienes se oponían alas pedagogías invisibles (apartedelospedagogos)solíanpertenecera laclasemediacuyotrabajoteníarelacióndirectaconlaproducción, distri- bucióny circulación decapitales. Laoposiciónentreestasfracciones delaclasemedianotienequever con ladistribución depoder, sinocon los principios decontrol social. En los niveles económicos y políticos, laoposición seestablece entornoal papel del Estado. Los patrocinadores de lapedagogía invisible de clase media ...Asociación para lanuevaeducación". (N.del T.) La clase social y la práctica pedagógica 95 apoyan laintervencióndel Estadoy laexpansióndeagentes yagenciasde control simbólicoy,portanto,elincrementodelgastopúblico.Larazónradica enqueéstaes labasey laoportunidaddesupropiareproducciónyavance, mientras que los partidarios declasemediade lapedagogíavisible, perte- necientes al sector económico y a profesiones de tipo empresarial, se oponen al crecimiento del gasto público. Portanto,aparecen intereses materiales y simbólicos (discursivos) opuestos. Hasta aquí hemos analizado los supuestos de clase que operan de forma selectivaen quienes pueden lograr suobjetivo en las pedagogías visibles e invisibles como tipos genéricos. Dijimos antes que dichos tipos pueden presentar toda una serie de modalidades. Consideraremos ahora dos formas de pedagogíavisible, opuestas entresí y quepuedenencontrarse hoy día en oposición en Europa y en Norte y Sudamérica Pedagogías visibles autónoma y orientada respecto al mercado9 Los sistemas escolares y universitarios se interesaban cada vez más por el debate sobre loque hade transmitirse, laautonomíade latransmisión, las condiciones deserviciodequienes transmiteny los procedimientos de evaluacióndelos adquirentes. Concluiré atendiendo, de manera algo apresurada, al presente conflicto entre las formas orientadas al saber y las dirigidas hacia el mercado, es decir, entre las formas "autónoma" y "dependiente" de las pedagogías visibles. O sea, entre las pedagogías visibles justificadas por las posibilidades. intrín- secas del saber mismo y las pedagogías visibles que se justifican por su relevancia en el mercado. En cierto sentido, la pedagogía visible autónoma es tanto una forma sagrada como profana, dependiendo esencialmente de la propia postura como transmisor o adquirente. Desde el punto de vista de este último, una pedagogía visible autónoma es instrumental para una situa- ción de clase a través de medios simbólicos. Sin embargo, tiene la cobertura de losagrado. Por otra parte, la pedagogía visible orientada al mercado consti· luye una forma verdaderamente secular nacida del "contexto de la educa- ción de coste-eficacia", de laque se dice promueve las destrezas, actitudes 9"Autónoma··enel sentido deindependiente estáclaramente enrelación con"orientada al mercado" enel sentido dedependiente de laeconomía. Enel Reino Unido(y, en lacuestión que nosocupa, en otraspartes). todoslos nivelesde lossistemaseducativosse han visto, en losúltimostreinta años, cada vez mássometidosal control central. La financiaciónde la investigación universitaria está ahora muy limitada tanto por la reducción dela financiación gubernativa (enespecial en lascienciassociales) como por loscriteriosgubernamentalesque regulan laaprobación de lasinvestigaciones. Laspedagogíasvisiblesorientadasal mercado 111d1can uncambiodel centro de atención del gobierno central,tanto con respecto al saber que se transmite como en relación con el cambio delosagentescontroladores, entre losque ahora se encuentran industriales. Este cambio de centro de atención no sólo implica el de- sarrollo de currícula especializados. sino también el desarrollo deescuelasespecializadas.
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    96 La estructuradel discurso pedagógico y tecnología en una época de desempleo juvenil crónico y a gran escala. Las reglas explícitas de selección, secuencia, ritmo y criterios de una pedagogía visible se traducen con facilidad a indicadores de performance de profesores y alumnos de las escuelas, y una teoría conductista de la instrucción desarro- lla rápidamente programas, manuales y enseñanza ya preparada. La espe- cializacióndeloscurrículaenlapedagogíavisibledominanteorientadaal mercadopermiteunareproduccióncasiperfectadelajerarquíadelaeco- nomía dentro de laescuela, oentre escuelas (como en el caso de lasescuelas · imán"), mediante la gradación de los currícula (por ejemplo: gerencial/ad- ministrativo/de negocios), a través de los aprendizajes de las distintas espe- cializaciones tecnológicas, la burocracia y comercio simulado para los grupos de clase baja trabajadora y marginal. No es sino un corto paso para estimular la formación a cargo de las industrias y, como en Chile, de escuelas privadas patrocinadas porel Estado.Tantolapedagogíavisibleautónomacomola orientada al mercado son transmisores de la estratificación del saber, de las desigualdades sociales. Sin embargo, el fundamento ideológico de la peda- gogía visible orientada al mercado es más complejo y, si se me permite, más siniestro quizá. Lapedagogíavisibleautónomasejustificaasí mismaporlautilidady valor intrínsecos del saber que transmite y por ladisciplina que requiere su ad- quisición. Su arrogancia radica en su pretensión de un elevado fundamento moral y de la superioridad de su cultura, su indiferencia respecto a las conse- cuencias de su propia estratificación, su presunción de su falta de relación con todo lo que no sea él mismo,su autonomía abstracta autorreferencial. La peda- gogía visible orientada al mercado es una construcción mucho más compleja ideológicamente. Hace suyas algunas de las críticas dirigidas a la pedagogía visible autónoma, gran parte de la cual procede de posturas izquierdistas: la críticadelfracasodelaescuelaurbana, delapasividady categoríainferior de los padres, que se combinan para reducir su poder sobre escuelas y profe- sores, del aburrimiento de los alumnos de clase trabajadora y los consiguien- tes trastornos que provocan en relación con curricu/a sin importancia y su re- sistencia hacia los mismos, de los procedimientos de evaluación que atienden más al fracaso relativo que a la fuerza positiva del adquirente. Pero incorpora estas críticas a un nuevo discurso: un nuevo Jano pedagógico. El compromiso explícito con mayores opciones para padres y alumnos no constituye una celebración de una democracia participativa, sino una mínima cobertura de laantigua estratificación de escuelas y currícu/a. Nuevas formas de evaluación, perfiles, evaluación con respecto a criterios en vez de a normas, cuya finalidad predicada es el reconocimiento y la liberación de las cualidades individuales, permiten y marcan un mayor control de laevaluación. Al mismo tiempo, la administración periódica de tests colectivos a los alumnos concen- tra nuevos procedimientos de distribución para homogeneizar la adquisición y, al tiempo, crea indicadores de performance de su eficacia 1°. El vocacionis- 10En relac1on con estos puntos. estoy en deuda con Patricia BROADFODT (1986). La clase social y la práctica pedagógica 97 mo parece ofrecer a la clase baja trabajadora una legitimación de sus propios intereses pedagógicos enuncurrículum basadoenlaactividadmanual y, al hacerlo así, parece incluirlos como temas pedagógicos significativos, aunqueal mismotiempolesimpidael pasoasuspropiasposibilidades per- sonales y ocupacionales. Lasituaciónes compleja, enefecto.Al mismo tiempo que laeconomía avanzahaciaunamayorconcentraciónmediantefusionesycrecimientode las sociedades,enunnivel inferior, seestimulaenel sectordeservicios una culturaempresarial "artesana". Estose reflejaenlas pedagogías visibles orientadas al mercado en el desarrollo de aprendizajes simulados de las destrezas para esta función, por ejemplo: decoración, fontanería, carpintería para el autónomo. Incluso se mezclan los regímenes pedagógicos, extrayendo características delapedagogíainvisible, porejemplo: enla"negociación" delos perfiles delos alumnos, los programas dehabilidades paralavida11• ------ 11 La expos1cion sobre las pedagogías inv isibles se ha desarrollado en un contexto en donde esa práctica es dominante en la institución ¡por ejemplo. f amilia. escuela primaria. pre- escolar). Se ha indicado que es menos probable que en el sector público se llev e a cabo una µedagogia 1 nv 1s1ble en f orma pura. aunque si puede darse inscrita en una pedagogía v isible. Sin embargo. es posible encontrar características de la pedagogía inv isible en cuanto prácticas especializadas dentro de una modalidad en la que predomine la pedagogía v isible. Tal práctica especializada puede ref erirse a una parte concreta del currículum (por ejemplo. destrezas para la v ida cotidiana). dirigirse a un grupo social determinado (por e¡emplo, grupos en situación de desv enta¡a por motiv os de clase social o étnicos) o f ormar parte incluso de un procedi- rrnento de ev aluación. En general. es más probable que las pedagogías 1nv 1sibles. las prácticas pedagog1cas "integradas" o ambas se conf iguren en el niv el primario o. en caso de que lo ,ean en el secundario. relacionadas con grupos sociales en situación de desv entaja. como rned10 de control social de los mismos. En general. es más probable que los cambios hacia 1as pedagogías 1 nv1s1bles o prácticas ..progresiv as" semejantes. que llev en consigo un debili- tamiento de la clasif icación y del enmarcamiento. se produzcan en épocas de "bonanza eco- norrnca· Tales prácticas son más caras que las pedagogías v isibles. tanto respecto a la prepa- ración de los transmisores como ál coste de la transmisión. En tiempos de crecimiento o ex- pansión económica. la demanda es menos poderosa que la of erta y. en consecuencia, las je- rarqu1as pueden adoptar una forma más indirecta. menos explicita. y como menos dada a actuar de forma selectiv a en relación con las ideas. el personal y los intereses. Sin embargo. en momentos de recesión y desempleo c1ónico. la demanda es más poderosa que la of erta. pu- diendo esperarse que las jerarquías se hagan más explicitas y directiv as. más selectiv as con respecto a las ideas. el personal y los intereses. En consecuencia. por regla general. es f ácil que las relaciones de clasif icación y de enmarcamiento se ref uercen en conjunción con un control central más fuerte. No obstante. como señalamos antes, las prácticas pedagógicas rnv1s1bl es especializadas pueden insertarse como dispositiv os de control social. En resumen. podemos emitir la hipótesis de que es probable que los cambios en el estado modal de las prácticas pedagógicas. alejándose o aproximándose respecto a una clasif icación y enmarcamiento débiles (prácticas "progresiv as"). estén mediados por cambios en la economía, la cual mod'1f ica la base social de los agentes dominantes de inf luencia del Estado, el grado de manif estación explicita de las jerarquías y la of erta y la demanda en relación con los educa- dores. En caso de desarrollo y expansión de la economía. es probable que se produzca un in- cremento del gasto público en educación, serv icios médicos y sociales y que los agentes dominantes inf luy entes salgan de entre los agentes de control simbólico especializados en las agencias de dicho control. mientras que, en caso de depresión económica, es probable que se produzca una reducción del gasto público en educación y serv icios médicos y sociales y que los agentes dominantes inf luy entes del Estado procedan del campo económico y no del control simbólico.
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    98 La estructuradel discurso pedagógico El nuevo discurso pedagógico recontextualiza y, por tanto, resitúa dentro de su propia ideología, características de discursos que están en aparente oposición 12• Al menos en el Reino Unido, la pedagogía visible orientada al mercado crea aparentemente una mayor independencia local para escuelas y profe· sores y mayor competición entre ellos, aunque, al mismo tiempo, escuelas y profesores están más directamente ligados a la regulación estatal. Y, por último, podemos detectar que ahora el Estado opera sobre la base de princi· pios muy diferentes en relación con los principios y prácticas de la econo· mia y los correspondientes a agencias y agentes especializados del control simbólico, en especial de la educación. En economía, rige la privatización, aunque la competición se reduce a medida que las fusiones se producen con rapidez. Cuando el Estado reduce su control, las grandes compañías y multinacionales ocupan el espacio dejado por aquél. En el sector de las agen- cias especializadas en el control simbólico, en especial en la educación, vemos que la privatización, las autonomías locales de las agencias, están para estimular una mayor competencia entre las unidades. En efecto, pode- mos decir que el principal lugar de competición no es la economía en su totalidad, sino, cada vez más, en el sector del control simbólico de regu- lación pública. No obstante, la mayor competición dentro de este sector está sometida a mayores y más complejas formas de regulación estatal. Por tanto, el cambio esencial que parece se está produciendo consiste en el paso de la regulación estatal desde la economía al control simbólico, aunque la gestión del control simbólico se lleva a cabo cada vez más con exclusión de sus propios agentes, reemplazándolos por gestores, administradores, in· dustriales de la economía. El mensaje ideológico de la pedagogía visible orientada al mercado con- siste menos en la regulación y puesta en práctica de la pedagogía del nuevo "relieve" que en la nueva regulación y puesta en práctica del control simbó· lico en la transición a la última transformación del capitalismo: las comuni· caciones13 . 1 2Aunque pueda formularse la hipótesisde quecuantomásabstractossean losprinci· piosdelasfuerzasdedivisióndeltrabajo,mássencilla serásudivisiónsocialdel trabajo,porque muchasde lasfuncionesinferiores(y cadavez másde lassuperiores) se encuentran enlas cadenasde informacióny buclesdefeedback delordenador,tambiénesprobable que,ame- dida que la división social del trabajo económico se simplifique y reduzca, ladel control simbólico crezcaencomplejidad ydimensiones.Esmás,esprobablequeseintentedesarrollar una estructura deservicio empresarial detipo artesano. Gran partedel entrenamiento vaca· cional de sectoresde la clase trabajadora se dirige a ese fin. 13 Latransición está ligadaaniveleselevadosdedesempleo, cambiosenlasfunciones Y condiciones ocupacionales, incremento de las fusiones, peligros reiterados de recesión grave que, unidos, pueden producir inestabilidad enel orden social. El movimiento general hacia un mayor control estatal en el campo del control simbólicose anuncia con frecuenciaa si mismo a travésde una ideología delafamilia y de lanación. Este nuevoindividualismo que regula el campodel control simbólico contrasta abiertamente conel potencial corporativo de la revolución de lascomunicaciones en el campo económico. La clase social y la práctica pedagógica 99 Addendum Este capítulo es una revisión de un artículo anterior: Class and pedago- gies: visible and invisible (en: Class, Codes and Control, vol. 3, edición revi- sada, 1977). Desarrolla y amplía la exposición de las reglas y sus supuestos de clase y proporciona un modelo más general para crear tipos y modalida· des de prácticas pedagógicas. Es más, incluye una exposición de las peda- gogías orientadas al mercado y especulaciones sobre su origen, función y enlace con cambios a gran escala en la forma de control simbólico. No obs· tante, no reemplaza al primer artículo, aunque lo amplía y construye sobre él. El capítulo muestra que la lógica básica subyacente en éste y otros trabajos puede ocuparse de la cuestión del contenido, así como de los enlaces entre los macro y microniveles de análisis. En términos del análisis general de la clasificación y del enmarcamiento, gran parte del núcleo del capítulo en la exposición de prácticas pedagógicas específicas se centra en el enmarcamiento más que en la clasificación. Debe tenerse en cuenta que los principios de clasificación están siempre presentes en toda práctica pedagógica en el sentido de que cualquier contexto de esa práctica presupone una relación con otros contextos, otras prácticas y comu- nicaciones pedagógicas, tanto dentro de la institución como fuera de ella. Es más, los principios de clasificación están presentes de forma visible dentro de toda práctica pedagógica y se llevan a cabo en ladisposición de los adquirentes, ladistribución de tareas y en las características de organización del contexto. Por tanto, los principios de clasificación, como losde enmarca- miento, tienen siempre valores internos así como externos.