La educación profesional se divide en tres etapas: formación, desarrollo y capacitación, cada una con objetivos específicos relacionados con la preparación y mejora en el entorno laboral. La detección de necesidades de capacitación es crucial para identificar carencias en habilidades y conocimientos que afectan la productividad, analizando la organización, los recursos humanos y las operaciones. Se utilizan diversas técnicas para diagnosticar necesidades e implementar programas de capacitación efectivos que evalúan resultados y ajustan estrategias según sea necesario.