El poema describe la naturaleza transitoria del tiempo y la vida a través de la metáfora de un río. Compara el paso del tiempo con el fluir del agua, y señala que así como el río y los rostros cambian constantemente, los seres humanos también están sujetos al cambio y la muerte. La poesía, al igual que el amanecer y el atardecer, es inmortal a pesar de su pobreza material.