El punto muerto o umbral de rentabilidad es el volumen de ventas necesario para que una empresa cubra todos sus costes sin obtener beneficios ni pérdidas. Se calcula considerando los ingresos y los costes fijos y variables, lo que permite determinar la cantidad mínima que debe venderse para empezar a generar ganancias. Por ejemplo, en la fabricación de teléfonos móviles, la empresa debe vender al menos 15,000 unidades para alcanzar el umbral de rentabilidad.