El documento explora las teorías de la participación comunitaria en la prevención y control de enfermedades, destacando su evolución e importancia en estrategias de salud. Se argumenta que la participación activa de las comunidades puede mejorar la efectividad y sostenibilidad de las intervenciones sanitarias, basándose en diversos ejemplos y estudios de casos. El texto subraya la necesidad de adaptar las políticas de salud a las características socioculturales locales para lograr un impacto positivo en el control de enfermedades.