Cuidar la voz requiere adoptar hábitos de higiene vocal como limitar el tiempo de habla, evitar forzar la voz en ambientes ruidosos, y tomar descansos vocales después de períodos prolongados de uso de la voz. También es importante beber mucha agua, mantener una dieta balanceada, y evitar fumar, gritar, y exponerse a temperaturas y ambientes extremos, los cuales pueden irritar y deshidratar las cuerdas vocales.